El Circuito Breitling MedCup ha sabido combinar una fórmula de éxito probado: barcos grandes, apasionantes, rápidos, visualmente atractivos compitiendo en algunos de los más populares y bellos enclaves del Mediterráneo, elegidos cuidadosamente por sus óptimas condiciones para navegar, el interés local, y el deseo de armadores y tripulaciones de navegar en ellos. Teniendo esto en cuenta no es de extrañar que la flota mediterránea de TP52 haya vivido un crecimiento exponencial tan elevado desde su inicio hace dos años.
Así, en dos temporadas, el Circuito se ha convertido en un imán para armadores y patrones que estaban buscando una clase de barcos que supusiera un verdadero desafío para las tripulaciones y que, a la vez, se rigiera por una regla de medición como la de los TP52, que permite a los diseñadores cierta libertad de expresión pero que también asegura que los barcos sean muy parejos y no haya necesidad de cambiarlos cada temporada para garantizar su competitividad.
Aquí no hay compensación de tiempos, se compite a tiempo real y el primero que cruza la línea gana. En el Breitling MEDCUP el trabajo en equipo y el talento son factores fundamentales para el éxito de un barco.
Una de las características que influyó en el éxito del Circuito el año pasado fue que las regatas fueron muy competidas e igualadas, algunas de ellas ganadas por segundos de diferencia, y una gran alternancia en los puestos de cabeza.
Otro de los factores de éxito del Breitling MedCup es el nivel de los regatistas que en ella participan. En las listas de tripulantes se mezclan desde regatistas oceánicos, grandes nombres de la America's Cup, medallistas olímpicos y pluricampeones mundiales de crucero, lo que da una idea del grado de competitividad que se vive en las pruebas.
También es una característica del Circuito el hecho de que profesionales y amateurs se enfrenten en igualdad de condiciones. Así, como se premia al ganador de la general, los no profesionales (Corinthian) también tienen su clasificación, considerada tan importante como la general.
Los TP52 han sido determinantes para atraer tanto a patrones como armadores de primer nivel, muchos de los cuales ya habían probado en otros circuitos y otras clases. Esto se debe a que se trata de barcos muy emocionantes y rápidos, cuyo control de las velas es determinante para el éxito en una prueba y supone todo un reto para la tripulación entera. Este año, con tantos equipos participantes, la táctica será también una parte fundamental en cada regata. Los errores se pagarán caros ya que un pequeño fallo puede hundir a un barco en una clasificación con un número tan elevado de equipos.
La clase TP52 está dirigida por los armadores, que cuentan con la última palabra en cada cambio que se quiera realizar en las reglas de la clase, así como en el control de las regatas y del Circuito. Así se garantiza la independencia en la toma de decisiones. Los armadores asumen de este modo el reto de dirigir lo que ya se ha convertido en el mejor Circuito de regatas del mundo.
Cuatro años de historia
Tras muchos años navegando bajo las normas del tiempo compensado y tras el descontento y decadencia de la aplicación de reglas basadas en certificados de medición, la voluntad de los armadores desembocó en el deseo de navegar en tiempo real. Los TP52 fueron los escogidos, y tras su inicio de navegación en las costas estadounidenses apareció la oportunidad de navegar en el Mediterráneo.
El año 2005 marcaba el inicio de este gran circuito, el Breitling MedCup se lanzaba a las costas mediterráneas con un inicio de temporada en un lugar de ensueño, en la Toscana italiana, en Punta Ala, con 7 unidades en la línea de salida. Su periplo continuó en el Real Club Náutico de Valencia para después atracar en las Baleares, en Puerto Portals y en Palma de Mallorca con la Copa del Rey donde se agruparon 11 embarcaciones. La última parada fue en la isla de Cerdeña en Porto Rotondo, donde después de mantener el liderato desde el segundo evento el Pisco Sour de Vasco Vascotto se proclamaba vencedor del circuito Breitling MedCup 2005.
Pero si la temporada 2005 fue un éxito, en la temporada 2006 se dobló el número de participantes con un total de 22 embarcaciones en el agua compitiendo al más alto nivel. La flota experimentaba un crecimiento con la incorporación de nuevos diseños que competirían contra la experiencia de las unidades que ya habían formado parte del circuito en el 2005. El circuito aumentaba el número de sus pruebas y ampliaba fronteras. Primero visitaba Punta Ala (Italia), luego Castellón en la Comunidad Valenciana, Portals y Palma de Mallorca, con la Copa del Rey, en las Baleares, Atenas y finalmente se acercaba a las Pitiusas para la disputa del evento final en la Isla de Ibiza.
Mutua Madrileña del armador y patrón Peter de Ridder se alzaba con el título pero no lo tuvo fácil y unidades como el Warpath o el Siemens, ganador en Castellón y en la Copa del Rey lucharon hasta el final por llevarse el título.
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