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| En el principio, todo empezó con cualquier cosa que flotara... |
| Es obvio que la necesidad refuerza el sentido de la imaginación, dando lugar a situaciones inverosímiles. Todo este rollo pseudo-filosófico viene al caso, como podremos leer a continuación, de como una imperiosa necesidad de surfear, fue responsable del nacimiento de un deporte del que ahora mismo disfrutan millones de personas. La realidad siempre supera a la ficción. |
Durante cientos de años, los polinesios cabalgaron las olas en una posición "fácil", esto es, tumbados, sobre listones cortos y gruesos de madera, sobre una especie de balsas de caña y hasta sobre hojas de palmera (si, si, has leído bien); en definitiva, sobre cualquier cosa que flotara y les permitiera planear sobre el agua. Su denominación en el idioma hawaiano es "paipo", término referido a una pequeña tabla de un metro veinte de longitud aproximadamente, y que durante mucho fue considerada como un pasatiempo para niños.
Puede que debido a ello, el "surf vertical" fue la versión que más adeptos tuvo en Hawai y se popularizó en todo el mundo, allá por los años 30 del siglo pasado, gracias al maestro Duke Kahanamoku.
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Tom Morey posa con su primera tabla, S.N.A.K.E. |
Mientras tanto, los también conocidos como "bellyboards" (los anteriormente denominados "paipos"), no fueron de uso tan común y extendido, lo que provocó que durante la década de los 60, prácticamente dejara de existir. Sin embargo, la idea de poder hacer surf de una forma más cómoda, empezaría a planear sobre las cabezas de surfers que buscaban nuevas sensaciones...
| Una sierra eléctrica para trinchar carne, un plancha, una estera y papel de periódico: eso fue lo necesario para crear el primer body board. |
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Nace el Body board.
Oficialmente, el 7 de julio de 1971 nació el bodyboard. Tom Morey, un constructor de tablas de surf con amplios conocimientos en matemáticas e ingeniería, había abandonado su negocio de contrucción de tablas de surf en California, para relajarse y diseñar en la isla de Hawaii. Durante el día mencionado, estaba absorto mirando el gran oleaje de una de las numerosas rompientes de la isla hawaiana de Oahu, cuando sintió la imperiosa necesidad de surfear, pero con la mala fortuna de que no tenía ninguna tabla a su disposición en su domicilio (y eso que era constructor...) . Así que decidido, agarró una pequeña sierra eléctrica (de esas para trinchar las carne) y una plancha y dió forma a un trozo de espuma de polietileno con estos artilugios, teniendo como "plantilla" una estera rectangular. A la "tabla" resultante, la cubrió de papel de periódico que adherió con cola. Su invento (lo denominó S.N.A.K.E. - Side (lado), Navel (ombligo), Arm (brazo), Knee (rodilla), Elbow (codo) ), era muy fácil producir y aún más fácil de navegar (de eso no cabe duda).
En 1973, patentó la marca Morey Boogie por 10 dólares y regateó de forma perserverante (para pagar lo menos posible) a la revista Surfing Magazine, para que le promocionaran su invento. Fue tan pesado, que la prestigios revista accedió y le concedió, a muy bajo precio, un anuncio de la mitad de una de sus páginas durante un cierto tiempo.
Así fue como la demanda de tablas de Morey se dispara hasta el infinito. Para muestra, un botón: hacia 1977 producía unas 80.000 tablas al año, principalmente vendidas en los Estados Unidos.
Al año siguiente, Morey-Boogie, fue comprada por Kransco (y posteriormente revendida a Whamo Inc, concretamente en 1998, con el propio Morey contratado como consultor). De este modo tan peculiar, nació un deporte emocionante que, a diferencia del surf, ofreció la posibilidad a millones de personas de cualquier condición física, de disfrutar las olas casi sin ningún tipo de habilidad. Además, al ser las tablas muy asequibles (menos de cien dólares las de máxima calidad y poco más de diez las más baratas) catapultó de manera definitiva la popularidad de este deporte en todo el mundo.
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