Se considera que la pesca se originó hace miles de años. Cuentan las leyendas japonesas que en el primer siglo de la era actual, la emperatriz Zingo elaboró un anzuelo con una aguja, utilizó granos de arroz como cebo y con un hilo de uno de sus trajes confeccionó la cuerda con la que lo amarró a una larga vara; con estos avíos fue como capturó una trucha en uno de los ríos cercanos. Por otro lado, existen algunos documentos chinos, más antiguos, que contienen relatos sobre la pesca como una actividad recreativa.
La pesca es, sin lugar a dudas, una de las primeras actividades del hombre, encaminada a satisfacer sus necesidades alimenticias. Podemos remontarnos a los inicios de la pesca marina bajo su forma más simple, tal como se practicó en las costas europeas durante la Edad de Piedra. En un principio la pesca se limitaba a una simple recolección, principal actividad del hombre prehistórico, pasando a usarse posteriormente ingenios habituales de caza, tales como lanzas, el arco y las flechas, tanto en las aguas continentales como en el mar.
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Anzuelo hallado en Jortveit en Eide, en Noruega. Se calcula que tiene alrededor de 4.000 años. |
| La práctica totalidad de los pueblos de la Tierra, han llevado a cabo prácticas pesqueras, sea en ríos, lagos o el mar: es una de las bases de la dieta alimenticia de los pueblos costeros. |
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La pesca sirvió, en un principio, para subvenir a las necesidades individuales, pero enseguida el incremento de la producción a causa de esta actividad, hizo nacer un comercio floreciente.
Poco a poco se fueron aprendiendo las propiedades conservantes de la sal, de hecho hace ahora 3.000 años que el comercio del pescado salado y seco era uno de los más florecientes del área mediterránea. Los fenicios en especial, llevaban a cabo con este producto un comercio activísimo, según atestiguan los nombres de muchas ciudades: por ejemplo, Sidón, significa "pueblo de pescadores".
Los documentos y referencias que la historia ha ido dejando son muy variados, siendo la pintura más antigua que se conoce la de un pescador con caña del antiguo egipto, que tiene alrededor de 4.000 años de antigüedad. En la Antigua Grecia también encontramos que Platón y Aristóteles mencionan la pesca con caña, y Plutarco da consejos sobre los sedales para pescar. El romano Claudio Aelian (170-235 d.C.) escribió sobre los pescadores de trucha de Macedonia, que usaban moscas artificiales o anzuelos con cebos emplumados.
La evolución de los artilugios de pesca.
Tras todos estos antecedentes, en el mundo occidental, durante los primeros siglos antes de Cristo, la pesca estaba aparentemente reservada a las clases ricas, ya que sólo sus miembros disponían de tiempo para practicarla. Por ejemplo, algunos documentos del Imperio Romano se refieren a opulentos romanos que construían estanques para pescar, con la finalidad de proveerse de presas fáciles para la mesa o simplemente entretenerse.
Pero con el paso de los siglos, la pesca se convirtió en algo más que un mero pasatiempo para algunos y llegó a convertirse en toda una institucion comercial. En la Edad Media, en la Europa medieval era imposible transportar el pescado fresco a distancias considerables. Sólo en los propios lugares de pesca o en otros muy próximos era posible encontrar pescado fresco de procedencia marina. En el interior tan sólo cabía la posibilidad de obtenerlo de las aguas dulces, que desempeñaban en aquel entonces un papel mucho más importante a este respecto que hoy. A finales de la Edad Media la sal fue gravada con un pesado impuesto, como lo son en nuestros días el tabaco y el café; ello dio lugar a un comercio clandestino contra el cual se dictaron medidas de control y leyes.
La técnica de la pesca a lo largo de la historia, se ha ido perfeccionando hasta alcanzar los sofisticados métodos actuales. Utensilios y aparejos han ido adaptándose a los niveles de evolución humanos, llegando desde los primitivos anzuelos de madera o hueso a los actuales de materiales. El anzuelo, uno de los útiles que hace más tiempo que fabrica el hombre, se utiliza todavía hoy en el mundo entero, habiéndose ideado de él unos 4.000 tipos diferentes. En la Europa Occidental y Septentrional la demanda de anzuelos es satisfecha sobre todo por firmas inglesas y noruegas. Se forjan en acero, raramente en latón y con gran frecuencia son galvanizados para que no se oxiden.
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