Desde tiempos remotos los seres humanos han estado usando diferentes tipos de embarcaciones para navegar a través de los ríos, lagos y mares.
Buscando en la historia, el testimonio más antiguo que encontramos representa una canoa y un remo de plata, con más de seis mil años de antigüedad, descubierto por el arqueólogo inglés Sir Leonard Wooley en la tumba del Rey Sumerio, en el río Éufrates. Con esta embarcación el rey podría realizar su último viaje por el río del “más allá”. Este motivo se repetirá a lo largo de la historia de la humanidad, en otras civilizaciones.
La siguiente referencia se encuentra en dibujos egipcios, donde aparecen embarcaciones movidas con remos. Los Egipcios, en la era de las pirámides, navegaron las aguas del Nilo a bordo de estrechas embarcaciones fabricadas con manojos de juncos, atados con cuerdas y correas de cuero.
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Uno de los miembros de Amarre junto a las totoras empleadas para navegar en aguas del Pacífico peruano. |
En América también encontramos representaciones de canoas, tanto en la península de Yucatán (México), en la pirámide de Chichen Itzá en un mural de mil ciento cincuenta años A.C, como en las ruinas de Tikal, en el corazón de Guatemala, donde hay huesos del año 700 A.C. con grabados que representan canoas. Más al sur, en Perú todavía hoy podemos encontrar los famosos caballitos de totora, especie de canoas importadas de los lagos del altiplano andino con las que los pescadores de las tribus precolombinas surfeaban en el pacífico.
| No es hasta el S.XIX cuando el piragüismo se reconoció como algo más que un medio de transporte. |
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Cuando Cristóbal Colón llegó al nuevo continente, los indígenas se acercaron a las naves de Colón con piragüas hechas de una sola pieza. Un gran tronco de árbol vaciado con fuego, y afilado por las puntas para cortar mejor el agua. En el campo literario Cristóbal Colón es el que, a través de sus escrituras, introdujo la palabra "piragüa" en Europa, y Garcilaso de La Vega fue el que definió el concepto como una embarcación sin cubierta.
Los nativos de las costas y ríos de África usaron desde tiempos remotos la misma técnica de fabricación de piragüas empleada por los indígenas americanos, por lo que algunos arqueólogos y científicos tienden a pensar que existió un vínculo, ya sea comercial o de cualquier otro tipo, que relacionó ambos mundos.
El piragüismo nace como deporte.
En la década de 1.840, el piragüismo empezó ser considerado como un deporte. El nacimiento del piragüismo tal como lo conocemos hoy en día, se remonta al kayak construido en 1.865 por el escocés John MacGregor, un abogado residente en Londres.
Este escocés se considera el viajero universal más conocido en el mundo del piragüismo. Durante 1.865, MacGregor se dedicó a viajar a través de los ríos británicos.
Durante los años siguientes, emprendió numerosos viajes por los lagos y ríos de los países nórdicos y de Europa Central (Francia, Alemania y Suiza) con su kayak "Rob Roy", llamado así en honor al famoso Rob Roy del clan escocés MacGregor. También llegó al Mar Rojo, navegó en el Jordán, en el canal de Suez y en el río Nilo.
Concibió la idea de una embarcación ligera lo suficientemente grande para llevarla él mismo, y completamente cubierta salvo por un pequeño agujero en el medio del barco en el que él se sentaba, y propulsado, por un remo de doble pala o una vela pequeña. El kayak "Rob Roy" tenía una longitud de 4 m, una anchura de 75 cm y su peso era de aproximadamente 30 Kg. Se construyó de la manera tradicional, de un armazón de madera, cubierta con lona impermeable, contituyendo el modelo estándar de kayak durante bastante tiempo. John MacGregor, alcanzó tal prestigio, que fue invitado por Napoleón III a visitar París en 1.867, para que organizara una travesía en el río Sena con razón de la Exposición Universal. Su libro, “Un millar de millas en la canoa Rob Roy”, cuenta las aventuras de este singular navegante.
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