Volver a la página principal  
 
Seguridad
Normativas y tecnología actual
Recomendamos

#
  Catástrofes marítimas
     
   
#
- La catástrofe del Kursk, 12/08/00 -


Intereses ocultos.
Pero, ¿existía alguna posibilidad, algún medio por el que pudieran escapar de esa trampa de acero los marinos del Kursk que quedaron atrapados en las cámaras estancas de popa?. Los profesionales del submarinismo, así como cualquiera que deseara averiguarlo, conocerá de la existencia de trajes de rescate específicos para trabajos a grandes profundidades. De hecho, se realizan pruebas a profundidades similares a la que reposaba el submarino y todas son exitosas.
Idealización del estado en que encontraron los primeros equipos de rescate al Kursk en el fondo marino (lámina de Dennis Andrews - Russian submarine Kursk).
Idealización del estado en que encontraron los primeros equipos de rescate al Kursk en el fondo marino (lámina de Dennis Andrews - Russian submarine Kursk).

Ahora bien, existe un pero. Desde el desmembramiento de la URSS, el ejército ruso en general, se encuentra en una precaria situación económica. El coste, por traje de rescate, ronda los 3000 euros y no son reutilizables, con lo que esa posibilidad fue desechada, tal y como expresó el capitán (hasta 1985) de la Flota del Norte de la Armada rusa, Alexander Nikitin, que además hizo constar a la prensa que el presupuesto destinado al mantenimiento de los submarinos únicamente cubre el 10% de las necesidades reales de los mismos. De este modo, una de las posibilidades que hubieran servido como vía de escape para los marinos, se desvanece por motivos económicos.

Otra versión a cerca de si existía la posibilidad de escapar, apunta a que los marineros no hubieran podido salir del submarino porque la escotilla de popa no podía abrirse. Sin embargo esa afirmación fue rebatida de forma fulminante, ya que los buceadores noruegos destinados al rescate la abrieron de forma casi instantánea, una vez llegaron al submarino.

Desde medios navales rusos también se sugirió que quizás la falta de oficiales superiores, que hubieran dado la orden de abandonar el submarino, provocó que los supervivientes agotaran cualquier posibilidad de escapar más allá de lo razonable…

Seguramente, si Moscú desde un principio y viéndose sobrepasada por el alcance de la catástrofe, hubiese pedido ayuda, en estos momentos estaríamos ante nada más que un accidente sin víctimas e incluso contaríamos con las experiencias vividas por los supervivientes e incluso alguna superproducción cinematográfica al respecto. Sin embargo esto no fue así y sólo podemos narrar cómo fue la operación de rescate de los restos del submarino.

La operación de rescate.
La operación que sirvió para reflotar y recuperar el Kursk no ha tenido ningún precedente histórico, debido a su magnitud. El coste total de la operación fue de unos 130 millones de dólares y sin ningún género de dudas no estuvo motivada por motivos sentimentales, sino por la necesidad de recuperar los misiles Granit que llevaba el Kursk.

Pero, ¿qué tienen de importante estos misiles para que se decida realizar la mayor y más costosa operación de rescate de un navío hundido?.

Detalle de como se izó el submarino hasta la barcaza Giant 4, una vez seccionada la proa.
Detalle de como se izó el submarino hasta la barcaza Giant 4, una vez seccionada la proa.

Al parecer, según el contructor general de la empresa que fabrica dichos misiles, Guerbert Efrémov, los misiles crucero anti-navío “Granit-SS-N-19”, no tienen análogos en el mundo. Este misil es infalible, según las propias declaraciones de Efrémov, ya que una vez lanzado, es imposible que el barco enemigo quede intacto. Su alcance es de 500 kilómetros, pesa siete toneladas, su longitud es de 10 metros y alcanza una velocidad de 2.800 kilómetros por hora. El misil es, además, capaz de llevar cabezas nucleares y convencionales.

Además, son joyas tecnológicas, ya que los sistemas electrónicos más modernos de desvío de misiles, son incapaces de cambiar su rumbo. Posee un “intelecto artificial” que le permite elegir el objetivo. Hasta es capaz de distinguir entre los barcos y fijar el objetivo más importante para impactar directamente contra él, sin margen de error. Tiene también capacidad para burlar cualquier artefacto anti-aéreo. Si varios misiles son disparados al mismo tiempo, cada uno encuentra su víctima: un Granit es capaz de destruir por completo, y en unos segundos, un portaaviones con decenas de aviones a bordo y miles de tripulantes. Y puede ser lanzado a cualquier profundidad bajo el mar.

Así pues, la operación fue encargada a la empresa holandesa Mammoet, quien envió al lugar una barcaza grúa, Giant 4, de 5500 toneladas y 153 metros de eslora. La operación se desarrolló en dos fases sucesivas:

- se realizó un corte de la sección de proa del Kursk, de 25 metros de diámetro, se separó del resto del casco y se depositó en el fondo marino.

- los buceadores de la empresa Mammoet iniciaron la fijación al casco del Kursk de 26 cables sujetos por clavijas especiales, fijadas al submarino a través de la estructura del mismo casco. El objetivo era izar el submarino a superficie, trabajo que recaía en la barcaza Giant 4.

El laborioso trabajo de los buceadores radicaba no solo en agujerear el casco y colocar las enormes clavijas, sino que además erigieron una enorme sierra para seccionar la proa. Se anclaron al fondo marino dos torres hidráulicas unidas por una cadena de dientes de acero que movida adelante y atrás serró el casco y separó su proa. Sería esta sierra la que más retrasos añadió a la operación.

Uno de los miembros del equipo de submarinistas noruegos accediendo a la escotilla de popa del submarino.
Uno de los miembros del equipo de submarinistas noruegos accediendo a la escotilla de popa del submarino.

En el ascenso que le llevaría del fondo del mar a la barcaza, el peso del submarino reposaría en la fuerza estructural de su casco, lo que alarmó a los analistas que opinaban que probablemente este habría sufrido daños y podría quebrarse durante la elevación.
El peligro era muy alto, pues si el circuito de los reactores nucleares se rompía, vertería al mar su contenido radioactivo a lo que se unía la siempre presente amenaza de las armas que contenía el submarino y su posible detonación.

Finalmente cuando todos los cables estuvieron anclados y la proa fue seccionada, el Kursk fue elevado hasta la barcaza sin que en ningún momento rompiese la superficie: era el 8 de octubre de 2001, fecha que distaba de la deseada 15 de septiembre y que hizo temer que se detuviese la operación durante otro año más, debido a la llegada del mal tiempo.

Anclado firmemente al Giant 4, fue trasladado a un dique seco en Murmansk, donde se analiza aún a día de hoy. La operación fue un éxito total.

2

#


Actualidad | Amárrate | Emergencias
Escuela naútica | Foros | Historias del mar | Meteorología
Playas y calas | Puertos deportivos | Recetas marineras
Reportajes | Tienda
#
     
© Amarre. Todos los derechos reservados
Amarre baleares s.l. CIF B57383895 INSCRITA EN EL REGISTRO MERCANTIL DE PALMA DE MALLORCA - TOMO: 2177 LIBRO: 0 FOLIO: 170 HOJA: PM 52895
Foro
Foros de emergencias en el mar