Los incendios a bordo son a menudo fruto de un mal mantenimiento del barco o de un error humano:
Un motor sucio y poco ventilado, una sentina llena de hidrocarburos, bidones de combustible calentándose al son, escasa atención a la cocina de gas y un circuito eléctrico deteriorado, con causa frecuente de incendios.
Los extintores son elementos de seguridad imprescindibles. Sitúelos en lugares estratégicos y accesibles. Los extintores tienen caducidad y deben ser inspeccionados regularmente.
Recuerde que no debe utilizar agua para combatir incendios eléctricos, si no tuviera otra opción, interrumpa previamente la corriente.
Quienes luchan contra el fuego deben emplear guantes, prendas de algodón y lana, cubriéndose el rostro con pañuelos de algodón empapados de agua.
En caso de incendio, maniobre convenientemente para reducir la propagación del fuego, dispondrá de más tiempo para su extinción y/o para alertar a los medios de salvamento y realizar los preparativos de abandono.
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La supervivencia en aguas frías.
El cuerpo humano pierde temperatura por radiación, conducción, evaporación y convección, factores todos que se reúnen de forma notable en la mar y que se acentúan si estamos inmersos en ella; siendo en este caso, mayor la pérdida de calor que la capacidad del cuerpo para generarlo, lo cual conduce a una hipotermia y sucesivamente a la pérdida de consciencia y la muerte.
El tiempo de supervivencia de un náufrago varía en función de la ropa o traje de protección que use, de la temperatura del agua, de su constitución, fatiga, etc., pudiéndose estimar que sin protección y en agua de temperatura entre 15 y 20 grados centígrados, el tiempo de supervivencia estaría en torno a 12 horas, bajando a las 6 horas si la temperatura del agua estuviera entre 10 y 15 ºC.
De ahí la importancia de adoptar las siguientes precauciones en este caso:
Permanecer el menor tiempo posible en el agua.
Antes de saltar a la mar, conviene ponerse toda la ropa posible evitando prendas pesadas, ya que estas retardan la pérdida de calor.
No nadar sin propósito alguno, flotar lo más quieto posible en caso de no disponer o no poder subir a una embarcación de supervivencia evitando de esta manera la pérdida de calor.
Usar el silbato que lleva el chaleco salvavidas para facilitar nuestra localización por los rescatadores, especialmente en caso de condiciones meteorológicas adversas en las que se ve dificultada nuestra visualización.
Es conveniente formar grupo con el resto de supervivientes. Un grupo es localizado mas fácilmente y permite la ayuda mutua.
Balsas salvavidas.
Afirmar correctamente la balsa en un lugar despejado.
Si tiene que emplearla lea bien las instrucciones de uso, reúna el material a evacuar (sin olvidar la radiobaliza) y amarre el cabo de retenida al barco.
Procure no mojarse al subir a bordo de la balsa y corte el cabo de retenida en el último momento.
Una vez a bordo, compruebe su estado (inflado y válvulas), amarre el material y reparta bien el peso. Largue el ancla flotante.
Reparta pastillas contra el mareo y distribuya turnos de guardia. Active su radiobaliza si no lo ha hecho todavía.
Chalecos salvavidas.
Mantenga los chalecos en buen estado y completos (con luz, silbato, bandas reflectantes, correas y cierres, etc.).
Lleve a bordo tantos chalecos como tripulantes, todos en buen estado.
Los niños deben usar chalecos adecuados a su talla.
En caso de mal tiempo lleve puesto el chaleco de forma permanente.
Uselo siempre en moto náutica, windsurf, vela ligera y con mal tiempo.
Trajes de supervivencia.
El traje debe ponerse con facilidad sobre la ropa y cubrir todo el cuerpo, salvo el rostro.
Debe permitirle moverse con relativa soltura.
Si se lanza al agua con él puesto, hágalo desde una altura prudencial, sin que se le descoloque, le entre agua o le produzca alguna lesión.
Arneses de seguridad.
Acostúmbrese al uso del arnés y adáptelo a su talla y a sus movimientos.
Sujete su arnés si el tiempo empeora. Evitará el accidente de caer a agua.
Debe consistir en una cinta, en lugar de un cabo, y afirmarse a la espalda.
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