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La Batalla del Atlántico
La "Época Feliz" (Junio 1.940 - Febrero 1.941).


La ocupación nazi de Noruega en abril de 1.940 y la fulgurante conquista de los Países Bajos y Francia en mayo y junio del mismo año, así como la entrada de los italianos en el conflicto, del lado de las fuerzas del Eje, transformaron por completo la guerra en el mar y muy especialmente en lo que se refiere a la Batalla del Atlántico:

- los británicos perdieron su mayor aliado: en 1.940, la armada francesa era la cuarta más grande del Mundo y cuando cayó Francia, sólo unos pocos buques se pudieron unir a las fuerzas de la Francia Libre en la lucha contra Alemania, lo que supuso un duro golpe a la Royal Navy. Además, la declaración de guerra por parte de Italia en junio, supuso que los británicos tuvieron que reforzar su flota del Mediterráneo y establecer una escuadra permanente en Gibraltar, denominado Fuerza H, que venía a suplantar a la flota francesa del Mediterráneo Occidental.

- los U-boot obtenían acceso directo al Atlántico: las bases francesas en Brest, Lorient, La Pallice y La Rochelle, se encontraban unas 450 millas más cerca del Atlántico que las bases alemanas del Mar del Norte. De este modo, los submarinos alemanes evitaban tener que dar el rodeo por el norte a las Islas Británicas para llegar a sus bases y/o dirigirse a sus zonas de acción. Se consiguió, de este modo, extender el rango operativo de los submarinos alemanes en el Atlántico, permitiéndoles atacar convoyes más hacia el oeste y patrullar durante más tiempo, doblándose de este modo el tamaño efectivo de la fuerza submarina de U-boot. Además, los alemanes construyeron posteriormente en las bases atlánticas francesas búnkeres para submarinos, totalmente fortificados y a prueba de bombardeos, que permanecieron intactos durante el transcurso de la guerra (aún a día de hoy existen), convirtiéndose desde principios de julio de 1.941 en las bases a las que regresaban y de las que partían los efectivos alemanes.

El U-47 llega a Kiel (tras él se encuentra el Scharnhorst) tras el hundimiento, en Scapa Flow, del HMS Royal Oak. Era la Época Feliz para los sumergibles alemanes (clik para ampliar).
El U-47 llega a Kiel (tras él se encuentra el Scharnhorst) tras el hundimiento, en Scapa Flow, del HMS Royal Oak. Era la Época Feliz para los sumergibles alemanes (clik para ampliar).

- los destructores británicos fueros desviados del Atlántico a otros lugares: la campaña de Noruega y la invasión de los Países Bajos y Francia, obligó a los británicos a realizar una profunda reestructuración de sus flotillas de destructores. Por una parte, muchos de ellos cubrían la retirada de las tropas en el continente (mencionaremos, por ejemplo, la gran operación logística que supuso la retirada en Dunkerque) y otra gran parte se dedicaba al apoyo de las rutas de convoyes en la campaña de Noruega. En el verano de 1.940, los británicos tuvieron, además, que hacer frente a un serio plan de invasión, con lo que se reforzó el número de destructores en el Canal de La Mancha, a fin de repeler una supuesta flota de invasión alemana.

La finalización de la campaña nazi en Europa occidental, significó que los U-boot que habían sido empleados para las campaña en Noruega, estaban de nuevo en circulación para dedicarse de lleno a la guerra contra el comercio marítimo. Así que, a medida que el número de submarinos alemanes aumentaba, el de escoltas disponibles para los convoyes, disminuía drásticamente. Fue en estas duras circunstancias que Winston Churchill se proclamó Primer Ministro (10 de mayo de 1.940) y lo primero que hizo, una vez en el cargo, fue pedir ayuda al presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, solicitando el préstamos de 50 anticuados destructores a cambio de 99 años de arrendamiento de ciertas bases británicas en Newfoundland, Bermudas y las Indias Occidentales. El primero de estos destructores, estuvo a disposición de los británicos en septiembre y necesitó de una profunda remodelación, a fin de rearmarlo y de ajustarle un sonar. De este modo, pasaron meses antes de que la ayuda norteamericana pudiera contribuir de alguna forma a la campaña.

Por su parte, los alemanes también recibieron ayuda de sus aliados y en agosto de 1.940, una pequeña flota de submarinos italianos, se basó en Bordeaux con el objetivo de hostigar a los convoyes del Atlántico, aunque debido a que estaban diseñados para las operaciones en el Mediterráneo, no se ajustaban especialmente bien a las condiciones del Atlántico. A pesar de ello, los 32 submarinos italianos que combatieron junto a los U-boot alemanes, hundieron un total de 109 buques, que supusieron un total de 593.864 toneladas llevadas a pique.

Las primeras operaciones de los U-boot que partían de bases francesas, fueron espectacularmente exitosas. Se vivieron los momentos más gloriosos entre las escuadras de submarinos, y aparecieron ases como Günther Prien, del U-47, Otto Kretschmer, del U-99, Joachim Schepke, del U-100, Engelbert Endrass, del U-46, Víctor Oehrn, del U-37, o Heinrich Bleichrodt, del U-48. Las tripulaciones de los U-boot se convirtieron en héroes en su Alemania natal y debido a los grandes éxitos que lograron, se llegó a conocer este período de gloria como “la Época Feliz”. Y es que, entre julio y octubre de 1.940, hundieron más de 220 buques Aliados.

El mayor desafío para los U-boot, era encontrar los convoyes en la vastedad del océano. A fin de facilitarles en la medida de lo posible su labor, contaban con la ayuda y apoyo en el reconocimiento del avión de largo radio de acción Focke-Wulf 200 Kondor, que tenía bases en Bordeaux y Stavanger. A pesar de todo, la principal fuente para el reconocimiento y detección de los convoyes, seguían siendo los sumergibles alemanes. En esta época se fue perfeccionando el método de ataque a los convoyes Aliados y se iniciaba de forma generalizada la coordinación por radio entre las diferentes unidades que conformaban una Jauría. Los alemanes además lograron descifrar el código naval de la Marina Mercante Británica, lo que les permitía estimar cuándo y dónde podían esperar un convoy.

Mapa, aparecido en un periódico británico de la época, donde se muestra el campo de batalla en que se había convertido el Atlántico. Eran momentos muy duros para los Aliados (click para ampliar).
Mapa, aparecido en un periódico británico de la época, donde se muestra el campo de batalla en que se había convertido el Atlántico. Eran momentos muy duros para los Aliados (click para ampliar).

Una vez que encontraban un convoy, se dispersaban en una larga línea de patrulla de forma perpendicular a la ruta que habría de seguir el convoy. Cuando cada submarino estaba en la posición que le correspondía, empleaba hidrófonos que le permitían captar el ruido de los motores de los buques del convoy, o bien salían a superficie y mediante el uso de binoculares, buscaban el rastro de humo del convoy en el horizonte. En cuanto uno de los submarinos detectaba al convoy, informaba de su avistamiento al submarino líder de su flotilla y esperaba a la llegada de todos sus compañeros antes de iniciar la caza, que normalmente se realizaba de noche. De ese modo, la escolta del convoy, en lugar de tener que enfrentarse a un único adversario, a menudo se las tenía que ver con no menos de media docena de enemigos, que además atacaban de noche. Los más temerarios comandantes de submarino, como Otto Kretschmer, no sólo penetraban la pantalla de protección de escolta del convoy, sino que además aparecían en la superficie, entre las columnas de mercantes, y atacaban al descubierto, para desespero de los escoltas que a menudo eran demasiado inferiores en número y prestaciones y carecían de respuesta efectiva para repeler la agresión, ya que su sonar era efectivo únicamente con objetos sumergidos, no con aquellos que estaban en superficie.

La táctica de Jauría se empleo con éxito y por primera vez, entre los meses de septiembre y octubre de 1.940, devastando una serie de convoyes. Por ejemplo, el 21 de septiembre el convoy HX-72, compuesto por 42 mercantes, fue atacado durante dos noches por cuatro U-boots, perdiéndose un total de once buques y dejando muy dañados a otros dos. En octubre, el convoy SC-7, con una escolta de cuatro buques de guerra, fue atacado y perdió el 59% de sus componentes. Pocos días después, el convoy HX-79 recibió otro duro castigo al perder la cuarta parte de los buques mercantes sin que los alemanes perdieran un solo submarino y eso teniendo en cuenta que protegían el convoy un total de dos destructores, cuatro corbetas, tres arrastreros y un dragaminas, demostrándose de este modo la ineficacia de las tácticas anti-submarinas británicas. Finalmente, el 1 de diciembre, siete submarinos alemanes y tres italianos, atacaron el convoy HX-90, hundiendo 10 buques mercantes y dañando otros tres. El tremendo éxito de la táctica de Jauría de Lobos, resultó en que el Vicealmirante Dönitz decidiera convertirla en el estándar táctico de la flota de submarinos alemanes.

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Bibliografía.


- Dönitz, Karl, Diez años y veinte días, Ed. La Esfera de los libros, Madrid, 2005.
- Rayner, Denys, Escort: The Battle of the Atlantic, Ed. William Kymber, London, 1955.
- Robertson, Terence, The Golden Horseshoe, London, 1997.
- Blair, Clay, Hitler's U-boat War. Comprehensive history of the campaign , London, 2000.
- Gannon, Michael, Operation Drumbeat, Ed. Harper and Row, London, 1998.
- Rohwer, Dr. Jürgen, The Critical Convoy Battles of March 1943, Ed. Ian Allan, London, 1977.
- Woodman, Richard, The Real Cruel Sea; The Merchant Navy in the Battle of the Atlantic, 1939-1943, Ed. Harper and Row, London, 2004.
- Williams, Andrew, The Battle of the Atlantic: Hitler's Gray Wolves of the Sea and the Allies' Desperate Struggle to Defeat Them , Ed. HarperCollins, Canada, 1997.
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