| Se amplía el campo de batalla. |
En junio de 1.941, los británicos decidieron dotar a los convoyes de escolta a lo largo de todo su recorrido por el Atlántico Norte. Con este propósito, el Almirantazgo solicitó a la Royal Canadian Navy la asunción de la responsabilidad de proteger los convoyes en la zona oeste y establecer la base para su fuerza de escoltas en St. John´s, Newfoundland. El 13 de junio, el Comodoro L.W. Murray, de la Royal Canadian Navy, asumió el cargo de Comodoro en Jefe de la Fuerza de Escoltas de Newfoundland, bajo el mando directo del Comandante en Jefe del Western Approaches en Liverpool. Seis destructores canadienses y 17 corbetas, reforzados por un total de 15 embarcaciones de combate británicas más, pasaron a formar parte de la fuerza de escolta de convoyes desde los puertos canadienses en Newfoundland hasta el punto de encuentro al sur de Islandia, donde los grupos de escolta británicos les esperaban para continuar la marcha.
Para 1.941 si bien los norteamericanos no habían tomado parte en la guerra, si que se habían “apartado” de su total neutralidad en el conflicto armado y en abril, el presidente Roosevelt extendió la denominada Zona Panamericana de Seguridad hacia el este, casi hasta Islandia. Las fuerzas británicas habían ocupado Islandia cuando Dinamarca cayó en manos alemanas en 1.940 y los norteamericanos fueron persuadidos para que proporcionaran tropas a esa ocupación de la isla. Los buques norteamericanos empezaron a escoltar a los convoyes Aliados el en Atlántico Oeste, hasta Islandia, teniendo serios encontronazos con los U-boot.
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Hawker Hurricane en la proa de un mercante. Este ingenio denominado Catapult Aircraft Merchantmen tuvo un escaso éxito. |
Al mismo tiempo, una serie de novedades tecnológicas se pusieron en marcha en el bando aliado. Por un lado, nuevas cargas de profundidad que se disparaban desde el costado de los destructores, en lugar de las que antiguas que, sencillamente, se dejaban caer, lanzándose además mediante una estudiada pauta que “encajonaba” al enemigo con una serie de explosiones coordinadas. Las ondas provocadas destruían por completo al U-boot, que quedaba atrapado en medio de estas explosiones.
El avión catapultado desde un mercante, fue otra de las innovaciones tecnológicas que pusieron en marcha los Aliados. Se dispuso en algunos mercantes y en su parte de proa, una catapulta (el ingenio se denominaba Catapult Aircraft Merchantmen o CAM) que lanzaba un único avión Hawker Hurricane. Cuando se acercaba un avión alemán, el caza se lanzaba desde el CAM a fin de abatir al enemigo. Una vez finalizada la misión y ante la imposibilidad de aterrizar en cubierta, el piloto abandonaba el avión lanzándose en paracaídas y era recogido en el mar por alguno de los escoltas del convoy (siempre en el caso de que tierra firme se encontrara demasiado lejos como para aterrizar). Tuvieron lugar un total de ocho combates de este tipo, en los que se derribaron seis aviones del Eje y se perdió un solo avión y piloto Aliado.
Por otro lado, el detector de dirección de alta frecuencia fue uno de los grandes logros técnicos en la lucha contra los sumergibles alemanes. El equipo, conocido como HF/DF (High-Frequency Direction-Finding) o Huff-Duff, fue equipando gradualmente a los buques de escolta. El HF/DF permitía al operador averiguar, de forma instantánea, la dirección aproximada de una transmisión, incluso si los mensajes emitidos no podían ser descifrados. Como las Jaurías tenían por costumbre transmitir la posición de un convoy una vez localizado al resto de componentes de su flotilla de submarinos, la detección de esta señal permitía a los escoltas dirigirse al origen de la misma para atacar al enemigo o forzarle a sumergirse, con lo que se prevenía el ataque generalizado al convoy. Y si al menos dos buques disponían de este sistema HF/DF, se podía triangular de forma exacta la posición del U-boot.
Seguramente, el cifrador Enigma fue uno de los mayores éxitos obtenidos por la Inteligencia en toda la II Guerra Mundial (hay que mencionar brevemente que los alemanes jamás sospecharon de que sus códigos Enigma hubieran podido ser descifrados). Esta máquina, que permitía interpretar los mensajes enviados por las Enigma del enemigo, fue fundamental para, una vez localizada una transmisión de radio de las Jaurías, poder determinar de antemano, los próximos movimientos de los submarinos alemanes. Teniendo en cuenta que los alemanes pensaban que su código de transmisiones era seguro, y que debido a que transmitían mensajes en señales muy cortas, consideraban que esto impedía su localización, permitió durante el verano y el otoño de 1.941 la evasión de multitud de convoyes de las garras de las Jaurías de Lobos alemanas.
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El ataque japonés a Pearl Harbour tuvo un efecto inmediato en la campaña del Atlántico: ahora Alemania podía atacar los Estados Unidos. |
Pero toda esta explosión de avances en el bando Aliado, tuvo su contrapunto en el crecimiento del número de U-boot puestos en servicio. Un total de 585 nuevos submarinos alemanes Tipo VIIC, surcaron el Atlántico durante 1.941, y a pesar de los avances Aliados, no se llegaron a hundir suficientes submarinos como para decantar la balanza del lado Aliado. En octubre de 1.941, Hitler ordenó a Dönitz que desplazará a una gran parte de sus U-boot al Mediterráneo para que apoyaran a las tropas germanas en combate en aquel teatro de operaciones. La concentración resultante cerca de Gibraltar, dio como resultado una serie de enfrentamientos en los alrededores de esta zona. En diciembre de 1.941, en convoy HG-76, escoltado por el 36º Grupo de Escolta, bajo el mando del Capitán Frederic John Walter y reforzado por el portaviones de escolta HMS Audacity, fue, nada más zarpar, interceptado por una Jauría, dando lugar un terrible enfrentamiento. Walter era un innovador táctico y sus buques y tripulaciones estaban muy cualificados para los enfrentamientos de este tipo, amén de que la presencia del portaviones significó que los submarinos alemanes se veían constantemente forzados a sumergirse (debido a la actuación de las fuerzas aéreas del portaviones) cuando se aproximaban al convoy. Durante los siguientes cinco días, se hundieron cinco sumergibles alemanes, pero los británicos perdieron al Audacity dos días después, así como un destructor y dos mercantes.
Gracias a todo este desmesurado esfuerzo y sacrificio, los Aliados poco a poco fueron ganándoles la mano a los alemanes. Era finales de 1.941 y aunque los buques de combate no conseguían localizar y hundir gran cantidad de submarinos alemanes, la mayoría de convoyes conseguían evadir completamente los ataques. Las pérdidas Aliadas eran altas, pero asumibles.
La Operación Drumbeat (enero 1.942 – junio 1.942).
El ataque a Pearl Harbour y la consecuente declaración de guerra de Alemania a los Estados Unidos, tuvo un efecto inmediato en la campaña del Atlántico. Dönitz empezó a planear un ataque en la costa Este norteamericana, ya que disponía de 12 unidades del U-boot tipo IX, una clase que era capaz de realizar viajes de larga distancia. Sin embargo sus planes se fueron prácticamente al traste, ya que Hitler le ordenó que desplazara la mitad de ellos al Mediterráneo y uno se encontraba en dique seco (reparándose). Eso le dejaba disponibles únicamente cinco submarinos, que serían los que llevarían a cabo la que se denominó Paukenschlag, o según el código Aliado, Operación Drumbeat.
Los Estados Unidos no tenían experiencia directa en la guerra naval moderna y menos aún en lo que refiere a la protección de sus propias costas. Los apagones controlados en las zonas costeras, eliminando cualquier luz que permitiera al enemigo la localización de objetivos, por ejemplo, no fue empleado en aquel entonces por los norteamericanos. De este modo, los U-boot sencillamente se ubicaban a una distancia prudencial de la costa Este, y en cuanto veía la silueta de un barco recortarse contra las luces de las ciudades costeras, pasaban a la acción. Para colmo, el Comandante en Jefe de la Flota del Atlántico norteamericana, almirante Ernest King, rechazó la ayuda que los británicos, muy experimentados en este tipo de combates, instándoles precisamente a que realizaran este tipo de apagones o bien que crearan, para proteger a los mercantes, un sistema de convoyes, a semejanza de los que ellos llevaban unos años manejando.
La decisión de King fue muy criticada, aunque él mismo y sus defensores arguyeron que la flota de destructores de la U.S. Navy era muy limitada, precisamente por la generosa ayuda de los 50 destructores que se habían cedido a los británicos en los inicios de la guerra. Además consideraban prioritaria la protección de los buques de transporte de tropas que los mercantes.
- Dönitz, Karl, Diez años y veinte días, Ed. La Esfera de los libros, Madrid, 2005.
- Rayner, Denys, Escort: The Battle of the Atlantic, Ed. William Kymber, London, 1955.
- Robertson, Terence, The Golden Horseshoe, London, 1997.
- Blair, Clay, Hitler's U-boat War. Comprehensive history of the campaign , London, 2000.
- Gannon, Michael, Operation Drumbeat, Ed. Harper and Row, London, 1998.
- Rohwer, Dr. Jürgen, The Critical Convoy Battles of March 1943, Ed. Ian Allan, London, 1977.
- Woodman, Richard, The Real Cruel Sea; The Merchant Navy in the Battle of the Atlantic, 1939-1943, Ed. Harper and Row, London, 2004.
- Williams, Andrew, The Battle of the Atlantic: Hitler's Gray Wolves of the Sea and the Allies' Desperate Struggle to Defeat Them , Ed. HarperCollins, Canada, 1997.
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