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La Batalla del Atlántico
Operación Drumbeat (viene de la página anterior).


Las primeras acciones alemanas de la operación Paukenschlag, se iniciaron el 13 de enero de 1.942 y para cuando los U-boot regresaron a sus bases en Francia, el 6 de febrero del mismo año, habían hundido un total de 156.939 toneladas (de buques) sin que tuvieran ni una sola baja. Tras los seis primeros meses, las estadísticas seguían siendo desalentadoras. La primera hornada de submarinos Tipo IX fue sustituida por los Tipo VII y Tipo IX que se reabastecían en alta mar de los que se denominaron Vacas Lecheras, submarinos Tipo XIV. Gracias a este nuevo tipo de suministro a sus submarinos, evitando el tener que regresar a puerto, los alemanes pudieron dilatar mucho más su ámbito de actuación, y eso se reflejó en los resultados: se hundieron un total de 397 buques, totalizando unos 2 millones de toneladas. Pero no se perdió ni un solo transporte de tropas.

En mayo, King, que había sido nombrado también Jefe de Operaciones Navales, se vio obligado a instituir el sistema de convoyes. Esta metodología permitió a los norteamericanos hundir siete U-boot. Sin embargo, los Estados Unidos no disponían de suficientes embarcaciones para cubrir todos los agujeros de seguridad, con lo que los alemanes podían seguir campando a sus anchas por el Caribe y el Golfo de México, donde lograron cerrar al uso, de manera efectiva, bastantes puertos norteamericanos. La implantación de convoyes en las costas norteamericanas y el Caribe a mediados de 1.942, resultó en una caída de los ataques en esas áreas, con lo que la atención se centró de nuevo en los convoyes atlánticos. Para los Aliados, la situación fue seria pero no crítica durante la mayor parte de 1.942.

La Operación Drumbeat, tuvo otro efecto. Fue tan exitosa que las directrices de guerra económica de Dönitz fueron percibidas por Hitler como el único método efectivo de empleo de los U-boot, con lo que concedió a Dönitz la potestad para disponer como quisiera de ellos. Mientras tanto, uno de los comandantes de Dönitz, Raeder, fue destituido como resultado del desastre en la Batalla del Mar de Barents, en el que dos cruceros germanos fueron masacrados por una docena de destructores británicos. Dönitz fue ascendido a Gran Almirante de la flota y con ello, todas las prioridades de construcción naval pasaron de nuevo a ser para los U-boot.

Este es el Hedgehog, un mortero anti-submarino que revolucionó la guerra en el Atlántico.
Este es el Hedgehog, un mortero anti-submarino que revolucionó la guerra en el Atlántico.

De nuevo en el Atlántico (julio 1.942 – febrero de 1.943).
Con la rápida creación de los convoyes norteamericanos, las pérdidas que lograban los U-boot descendieron proporcionalmente y Dönitz se dio cuenta de que sus submarinos serían más efectivos en otros lugares. El 19 de julio de 1.942 ordenó a los últimos U-boot que operaban en las costas norteamericanas, que se retiraran y se centraran en el Atlántico Norte, donde se iba a disputar la terrible y última fase de la campaña. Y es que en ese momento, había suficientes U-boots desperdigados por el Atlántico como para poderse permitir crear tantas Jaurías como para poder atacar en la mayoría de rutas de convoyes. A menudo, entre 10 y 15 submarinos atacaban en dos oleadas a los mercantes, siguiéndolos durante el día e iniciando sus actividades por la noche. Las pérdidas de buques en convoy aumentaron de forma alarmante y en octubre se hundieron 56 buques que sumaban un total de 258.000 toneladas que se habían ido a pique en el “agujero aéreo” que existía entre Groelandia e Islandia, libre aún de la vigilancia aérea de las patrullas Aliadas.

El 19 de noviembre de 1.942, el Almirante Noble fue sustituido como Comandante en Jefe del Western Approaches Command por el Almirante Sir Max Horton. Horton empleó el creciente número de escoltas disponible para organizar “grupos de soporte”, que fueron empleados para reforzar los convoyes en aquellas rutas que eran más frecuentemente atacadas. A diferencia de los grupos de escolta regulares, los grupos de soporte no eran directamente responsables de la seguridad de ningún convoy en particular. Esta falta de responsabilidad les dio mucha más flexibilidad táctica, permitiendo a los grupos de soporte tener buques dedicados a la caza de submarinos, al reconocimiento o a obtener señales de alta frecuencia con los HF/DF. En situaciones donde las escoltas regulares hubieran tenido que regresar a sus convoyes, los grupos de soporte podían persistir en su caza de uno o varios submarinos durante horas. Una de las tácticas empleadas por el capitán Walter era situarse justo encima de un submarino y esperar hasta que se quedaba sin aire, con lo que se veía obligado a salir a superficie, momento en que era hundido o capturado.

A finales de 1.942 los buques de guerra Aliados, fueron dotados del denominado Hedgehog (Erizo), un mortero anti-submarino que disparaba veinticuatro bombas de contacto directamente sobre el objetivo. A diferencia de las cargas de profundidad, que explotaban a cierta profundidad sobre el submarino atacante, provocando un desbarajuste en el agua y haciendo muy difícil el seguimiento del objetivo, las cargas del Hedgehog solamente explotaban si tocaban a un U-boot. Esto significaba que un submarino podía ser continuamente rastreado hasta que era definitivamente hundido. No se tiene constancia de que un U-boot sobreviviera a la explosión de una de las cargas de un Hedgehog. Los porcentajes de hundimiento de submarinos pasaron, con este arma, del 7% al 25%.

Otro ingenio que se puso a disposición de los Aliados fue el Leigh Light, un aparato instalado en los aviones de reconocimiento que emitía un poderoso haz de luz empleado en conjunción con los radares aéreos y que permitía iluminar los objetivos instantáneamente cuando se encontraban en la fase final de su intento de ataque. Esto permitió a los aviones británicos atacar a los submarinos alemanes que durante la noche, subían a la superficie para recargar sus baterías, forzando a los capitanes de los U-boot a realizar esta tarea de día. La disminución en 400.000 toneladas perdidas al mes desde que se implantó este sistema en junio de 1.942, se atribuyó por completo a este dispositivo.

Este otro ingenio se denominó Leigh Light, aparato que emitía un poderoso haz de luz que permitía detectar a los submarinos alemanes en superficie.
Este otro ingenio se denominó Leigh Light, aparato que emitía un poderoso haz de luz que permitía detectar a los submarinos alemanes en superficie.

En agosto de 1.942, los U-boots alemanes fueron equipados con detectores de radar, a fin de que pudieran evitar las emboscadas Aliadas. El primero de estos detectores se denominó Metox, en honor al inventor y desarrollador del ingenio, y era capaz de recoger las bandas métricas de radar empleada por los primeros radares. Esto no sólo permitió a los U-boot evitar la detección por parte de los escoltas canadienses y norteamericanos, que estaban equipados con obsoletos equipos de radar, sino que les permitió seguir el rastro de aquellos convoyes en que esos equipos estaban en uso.

El clímax de la campaña (marzo – mayo 1.943).
El clima del invierno de 1.943, propició un corto respiro durante los meses de enero y febrero, pero en la primavera se reanudaron las batallas por los convoyes con la misma ferocidad. En esos momentos, la cantidad de U-boots patrullando por el Atlántico Norte era tal, que la posibilidad de que un convoy se evadiera de sus ataques era mínima. En marzo se hundieron otras 260.000 toneladas y los escoltas recibieron un duro castigo en las batallas de los convoyes SC-122 y HX-229.

La situación de los suministros en Gran Bretaña era tan preocupante, que se hablaba sobre la imposibilidad de continuar manteniendo el esfuerzo de guerra, puesto que las reservas de víveres y el combustible eran especialmente bajas. Parecía que finalmente Dönitz iba a ganar la guerra. Pero los dos meses siguientes, fueron testigos de lo voluble que es la fortuna y lo caprichoso que es el destino.

El punto de inflexión fue el lento convoy ONS-5 (abril – mayo de 1.943), cuando este convoy de 43 mercantes y escoltado por dos destructores, una fragata y varias corbetas, fue atacado por una Jauría de 30 submarinos alemanes. Aunque 13 mercantes fueron hundidos, los U-boot fueron detectados por el HF/DF y seis de ellos fueron hundidos por los escoltas o aviones Aliados. Debido a una gran tormenta, consiguieron ponerse a salvo en la protección que ofrecía la cobertura de una base aérea cercana, con lo que Dönitz ordenó la anulación inmediata del ataque.

Junto al apoyo aéreo, el creciente número de buques de escolta de manufactura norteamericana y posteriormente de los buques MAC, la aparición de los aviones Grumman Wildcat, que navegaban en los convoyes proporcionando la mayoría de la cobertura aérea durante el todo el trayecto a través del Atlántico y finalmente el gran número de escoltas disponible desde que quedaron libres tras los desembarcos norteamericanos en el norte de África (en noviembre y diciembre de 1.942), se garantizó la total protección de los convoyes de los agresivos ataques de las Jaurías de Lobos alemanas.

Por supuesto, y por encima de todo, la ruptura de los códigos navales alemanes generados por Enigma, permitió que los convoyes se evadieran cada vez más de los ataques y que los grupos de soporte americanos y británicos se entregaran a la caza de los cazadores mucho antes de que estos tan siquiera aparecieran en las inmediaciones de una ruta de convoyes.

Los últimos enfrentamientos (junio 1.943 – mayo 1.945).
Los alemanes habían perdido la carrera tecnológica. Durante los siguientes dos años, se hundieron grandes cantidades de submarinos alemanes. Y con la batalla ganada, los recursos empezaron a llegar en cantidades ingentes a Gran Bretaña en previsión de una eventual invasión de Aliada de Francia. Esto estaba claro incluso para los alemanes, que se desesperaron por reanudar la batalla.
Se realizaron desesperados intentos por salvar lo que quedaba de la fuerza de U-boot Tipo VII, entre los que cabe mencionar la instalación en ellos de baterías anti-aéreas, detectores de radar, o la inclusión del Schnorchel, un dispositivo que permitía a los submarinos desplazarse por la superficie sin que los radares detectaran sus motores diesel. Pero ninguno de estos intentos fue efectivo y en 1.943, el poder Aliado era tan significativo que los U-boot eran atacados en cuanto se hacían a la mar al salir de sus bases en Francia.

Al final de la guerra, los alemanes introdujeron el Elektroboot (submarino Tipo XXI), y el submarino de corto alcance Tipo XXIII. El primero de ellos, cuando se encontraba sumergido, se podía desplazar a una velocidad de 17 nudos, bastante más rápido que un Tipo VII a toda máquina en superficie y casi tan rápido como los escoltas que podían atacarle. Pero la producción en masa de estos nuevos submarinos, no se inició hasta 1.944 y únicamente una patrulla de Tipo XXI pudo hacerse a la mar antes del final de la guerra, sin llegar a contactar con el enemigo.

Lo cierto es que los alemanes, que a punto estuvieron de lograr el colapso de Gran Bretaña, finalmente sucumbieron al empuje Aliado. Desde el momento en que el Atlántico quedo libre de las Jaurías de Lobos que camparon a sus anchas durante gran parte de la II Guerra Mundial, la sentencia de muerte de Alemania estaba firmada. El reabastecimiento de tropas y material en dirección a Gran Bretaña contaba con un objetivo prioritario: la invasión de Europa para su liberación.

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Bibliografía.


- Dönitz, Karl, Diez años y veinte días, Ed. La Esfera de los libros, Madrid, 2005.
- Rayner, Denys, Escort: The Battle of the Atlantic, Ed. William Kymber, London, 1955.
- Robertson, Terence, The Golden Horseshoe, London, 1997.
- Blair, Clay, Hitler's U-boat War. Comprehensive history of the campaign , London, 2000.
- Gannon, Michael, Operation Drumbeat, Ed. Harper and Row, London, 1998.
- Rohwer, Dr. Jürgen, The Critical Convoy Battles of March 1943, Ed. Ian Allan, London, 1977.
- Woodman, Richard, The Real Cruel Sea; The Merchant Navy in the Battle of the Atlantic, 1939-1943, Ed. Harper and Row, London, 2004.
- Williams, Andrew, The Battle of the Atlantic: Hitler's Gray Wolves of the Sea and the Allies' Desperate Struggle to Defeat Them , Ed. HarperCollins, Canada, 1997.
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