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El orgullo de la Kriegsmarine.


El acorazado alemán Almirante Graf Spee, bautizado así en honor al Almirante Graf Maximilian von Spee, que falleció en la I Guerra Mundial junto a dos de sus hijos en la Batalla de las Malvinas el 8 de diciembre de 1914, sirvió durante las fases previas e iniciales de la II Guerra Mundial. Debido a las dimensiones de su armamento (artillería pesada de 280 mm), similares a las de sus hermanos Deutschland (posteriormente denomiado Lützow) y Admirante Scheer, los británicos les clasificaron como acorazados de bolsillo. Sin embargo un año después del hundimiento del Graf Spee, sus hermanos fueron reclasificados como acorazados pesados.

El Graf Spee el día de su botadura, el 6 de enero de 1936
El Graf Spee el día de su botadura, el 6 de enero de 1936.

Tras la finalización de la I Guerra Mundial, el Tratado de Versalles impuso a la Armada alemana una limitación para sus buques de guerra de 10.000 toneladas y un armamento de 280 mm de fuego efectivo. Tras darle al Graf Spee su nombre oficial, se clasificó como Panzerschiff C y sustituyó al viejo acorzado Braunschweig en el inventario de la flota. En su momento, estaba considerado como el más avanzado y mejor armado de su clase y muy especialmente por su velocidad máxima y de crucero, lo que llevó a los Aliados a pensar que existían dos buques gemelos, puesto que se avistaba al Graf Spee en dos lugares diferentes casi de forma simultánea, algo que era inexplicable para la navegación convencional de la época. Sin lugar a dudas y sabiendo que costó la friolera de 82 millones de marcos al gobierno alemán, podemos considerarlo como una verdadera obra de arte de la ingeniería naval.

Una fortaleza en el mar.
La verdad es que las cifras que rodean a este gigante de la marina de guerra son del todo sorprendentes: tenía una eslora de 186 metros y una manga de 21,6 metros. Su tripulación estaba compuesta por 44 oficiales y 1.050 suboficiales y marineros. Podía navegar a 28,5 nudos de velocidad máxima, algo increíble para su tamaño y desde luego para la época. Disponía de una autonomía de 19.000 millas marinas (35.000 km) a una velocidad constante de 10 nudos o bien, si nos basamos en su velocidad de crucero, que era de 20 nudos, su autonomía era de 8.900 millas marinas (16.500 km).

Contaba con dos torres de fuego principales, cada una con tres cañones de 280 mm con un alcance efectivo de 36.475 metros. Como armamento secundario disponía de ocho torres de fuego de 150 mm (cuatro por banda), seis de 105 mm (tres por banda) 8 cañones antiaéreos de 37 mm (cuatro por banda), 10 ametralladoras antiaéreas de 20 mm, 8 tubos lanzatorpedos de 533 mm y dos hidroaviones tipo Arado 196.

Disponía de un blindaje que iba de 160 mm en la superestructura y partes vitales como las torretas de fuego, a los 40 mm en cubierta. Podemos entender, de este modo, que semejante buque desplazara un total de 16.200 toneladas a plena carga. O sea, unas cifras que ya de por si, asustan.

Tras su botadura el 6 de enero de 1936, sirvió como buque insignia de la Kriegsmarine hasta 1938, iniciándose su carrera en la Guerra Civil Española, donde ejercía las veces de vigilante de las aguas jurisdiccionales españolas bajo el control de los sublevados, partidarios de Francisco Franco y apoyados por el régimen nazi.

Posteriormente y antes de la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939, se le destinó a ser uno más de los buques en servicio al control del Atlántico Norte, siempre en previsión de lo que se avecinaba. Pero estas funciones cambiarían al poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial, cuando el alto mando alemán ordenó a su marina llevar el conflicto a las aguas del Océano Atlántico, a fin de evitar que llegaran, desde Estados Unidos y otros lugares afines a la causa Aliada, armas y alimentos a Gran Bretaña y los demás países que resistían la invasión alemana.

La directiva Nº 1 del gobierno de Hiltler era muy clara al respecto: "La Marina alemana llevará a cabo su propia actividad bélica contra unidades mercantes, siendo su principal objetivo los buques británicos."
Y a tal efecto, el acorazado, ya curtido en la navegación de vigiliancia y control, partió de Wilhelmshaven el 21 de agosto de 1939, para tomar posesión de su nuevo campo de acción, el Atlántico Sur y Océano Índico, apoyado por el buque nodriza Altmark y con la misión de hundir cualquier mercante británico en la zona asignada, y que en aquellos momentos se dedicaban a aprovisionar de material para la inminente guerra, a las fuerzas británicas.
Desde septiembre hasta diciembre de 1939, el Graf Spee hundió nueve mercantes en el Atlántico Sur y el Índico, pero debido a la estricta percepción de su capitán, Hans Langsdorff, de las normas que regían la navegación mercante en aquellos momentos, se rescató a todas las tripulaciones supervivientes de los desafortunados mercantes, sin que se perdiera ni una sola vida humana en los nueve ataques que realizó el Graf Spee; una vez recogidos a bordo del acorazado, los supervivientes eran trasladados en su mayoría al Altmark.
Las tripulaciones capturadas, que sumaban un total de 303 marineros, fueron posteriormente puestas en libertad a la fuerza en aguas territoriales de la entonces neutral Noruega, frente a la localidad de Jøssingfjord, por el destructor británico HMS Cossack, en una operación que se denominó “Incidente Altmark”, y que tuvo lugar el 16 de febrero de 1940. Aquellos prisioneros que no fueron trasladados al Altmark, permanecieron a bordo del Graf Spee durante toda la batalla que siguió y fueron posteriormente liberados a su llegada a Montevideo.

La tripulación del Graf Spee es informada de que Alemania ha entrado en guerra. Fotografía tomada desde la torreta de fuego de popa
La tripulación del Graf Spee es informada de que Alemania ha entrado en guerra. Fotografía tomada desde la torreta de fuego de popa del propio acorazado.

La Batalla del Río de la Plata.
El hostigamiento de las líneas de abastecimiento que estaba provocando el Graf Spee en el Atlántico Sur, movilizó a los alarmados británicos, que decidieron crear un grupo de caza del acorazado alemán. La Royal Navy inició los preparativos apoyándose en la denominada Fuerza G, el escuadrón de cruceros de América del Sur, que estaba compuesta por el crucero pesado HMS Exeter (que desplazaba 8.400 toneladas y un armamento que consistía en seis cañones de 203 mm), y dos cruceros ligeros de la clase Leander (ambos desplazando 7.000 toneladas y con una armamento de ocho cañones de 152 mm), el HMS Ajax y el HMS Achilles. La fuerza estaba bajo el mando del Comodoro Henry Harwood, a bordo del Ajax, que a su vez estaba capitaneado por Charles Woodhouse. El Achilles, capitaneado por Edward Parry, formaba parte de la New Zeland Division, precursora de la Royal New Zeland Navy, mientras que el Exeter estaba capitaneado por F.S. Bell. Otro crucero pesado de la clase County, el HMS Cumberland (con un desplazamiento de 10.000 toneladas y ocho cañones de 203 mm) se encontraba en las Islas Malvinas y estaría listo en breve para formar parte de la fuerza británica de caza.

Harwood sospechó que el Graf Spee trataría de golpear de nuevo a los mercantes que se abastecían en la zona del Río de la Plata, un estuario que divide en ambas orillas Argentina y Uruguay. En aquel lugar se encontraron el 12 de diciembre los tres cruceros e iniciaron una serie de maniobras mientras esperaban acontecimientos.

Se inician las hostilidades.
Hacia las 06:14 (hora local) del 13 de diciembre, los británicos y los alemanes se avistaron e iniciaron maniobras de acercamiento. En el Graf Spee se había identificado correctamente al Exeter, si bien se pensó erróneamente que los dos acorazados que le acompañaban, eran pequeños destructores y que se encontraban protegiendo a un convoy de mercantes, con lo que la destrucción de todo el conjunto sería un preciado trofeo.

En ese momento los británicos iniciaron la ejecución del plan que habían trazado anteriormente: el Exeter viraría al noroeste mientras que el Ajax y el Achilles se dirigirían, operando juntos, hacia el noreste. Poco después de iniciarse esta maniobra de apertura, hacia las 06:18h, el Graf Spee abrió fuego con el total de sus seis cañones de 280 mm, dividiendo el fuego de sus torretas entre los tres objetivos, tal y como habían pensado los británicos. El Exeter abrió fuego a las 06:20h, el Achilles a las 06:21h, el Exeter de nuevo a las 06:22h y finalmente el Ajax a las 06:23h.

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Bibliografía.


- Captain Patrick Dove, I Was Graf Spee's Prisoner, Cherry Tree Books, London & Manchester, 1940.
- Siegfried Breyer, Battleships and Battlecruisers 1905-1970, Doubleday and Company; Garden City, New York, 1973.
- Jak P. Malmann Showell, The The German Navy in World War Two, Naval Institute Press, Annapolis, 1979.
- Dudley Pope, The Battle of the River Plate, William Kimber & Co, 1956; Republished Pan Books 1974.
- Eric J Grove, The price of disobedience, UK 2000, Londres 2002.

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