| El gran combate de galeras. |
En la historia de los conflictos armados en el mar, no existe una batalla mejor conocida y menos entendida que la de Lepanto. Supone ésta el punto de inflexión entre el declive del Mediterráneo en favor del pujante nuevo Mundo como centro de comercio y expansión mundial y desde el punto de vista de numerosos expertos, se trata del principio del fin del Imperio Otomano así como del último gran combate de galeras de la Historia.
El enfrentamiento tenía por contendientes, de un lado a una asociación de estados cristianos englobados bajo el nombre de la Liga Santa y conformado por España, Venecia, el estado Vaticano y otros estados menores italianos, como Saboya o Génova y los Caballeros de la Orden de Malta. Por el otro lado, encontramos a los turcos, que en aquella época eran poco menos que el Anticristo.
Pero situémonos y analicemos qué fue lo que llevó al enfrentamiento entre ambos contendientes.
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Don Juan de Autria (Ratisbona, Alemania, 1545 - Namur, Países Bajos, 1578) hermano de Felipe II. |
Antecedentes.
A mediados del S.XIV entra en la escena geopolítica del Mediterráneo un nuevo y poderoso imperio: el turco otomano. Estos, cuando irrumpieron con fiereza en 1453 en Constantinopla siguieron expandiendo sus dominios por tierra, primero apoderándose de los restos del imperio bizantino y continuando hacia el oeste, llegando a las puertas de Viena en 1529. En el Mediterráneo, se dirigieron hacia el Mediterráneo central, arroyando a los estados cristianos y conquistando las posesiones de éstos, especialmente de los venecianos. Precisamente su intento de conquista de la isla de Chipre, a la sazón bajo el “mando” veneciano, obligó al papa Pío V a proclamar la necesidad de parar los pies a los infieles.
Para ello, buscó apoyos en todo el mundo occidental, tratando de formar una liga de países que combatieran a los turcos. Ese sería el germen de la que posteriormente se denominó Liga Santa. Pero inicialmente se formó, a fin de evitar la conquista de Chipre, una armada en la que estaban coaligados los españoles, venecianos y miembros pagados por los Estados Pontificios. Esta armada se reunió en el puerto de Suda, en Creta y constaba de los siguientes elementos:
- España, aporta 50 galeras comandadas por Juan Andrea Doria, que debía ponerse a las órdenes del almirante Colonna, de las fuerzas pontificias.
- Por parte veneciana, 136 galeras, 11 galeazas y 14 naves, al mando de Jerónimo Zanne, Antonio de Canale y Jacobo Celsi.
- Las fuerzas pontificias, 12 galeras al mando de Marco Antonio Colonna.
Por tanto, un total de 198 galeras, 11 galeazas, 1 galeón y 14 naves, que sumaban una potencia de fuego de 1.300 cañones y 48.000 hombres, 16.000 de ellos soldados. O sea, una fuerza que podríamos decir era considerable. Sin embargo, se producen una serie de rifirrafes entre los comandantes de cada una de las escuadras cristianas sobre la forma de enfocar la situación, que retrasan su intervención. Los turcos no pierden el tiempo y el 9 de septiembre de 1570, toman Nicosia, la capital de Chipre. Al ver que no existe acuerdo posible entre las fuerzas cristianas, Juan Andrea Doria decide regresar a Sicilia, secundado por el resto de la flota. Pero durante el viaje, un temporal manda a pique a 14 galeras venecianas.
Este hecho, hace que el Papa y el estado de Venecia culpen al comandante español del fracaso de toda la empresa, cuando el motivo real, a parte de la falta de quórum entre los diferentes comandantes, que llevó al español a no presentar batalla, fue el mal estado en que se encontraban las tripulaciones y galeras venecianas, lo que suponía una considerable desventaja táctica.
La Liga Santa y las razones de cada estado participante.
Este estrepitoso fracaso provoca la ira del papa Pío V que busca subsanar la inefectividad mostrada por los cristianos y tratar de tomar medidas efectivas contra la expansión turca por el Mediterráneo. Por ello, mantiene reuniones con los máximos dignatarios de cada uno de los estados involucrados, centrándose las discusiones en las misiones de la liga y la duración de la concentración de fuerzas, descubriendo posturas encontradas entre venecianos y españoles: los primeros quieren restringir su ámbito al Mediterráneo Oriental, mientras que los españoles quieren incluir las costas del norte de África.
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Estandarte de la Liga Santa. Fue Su Santidad Pío V quien impuso, bendijo y envió esta enseña, entregada a don Juan de Austria, en la iglesia de Santa Clara (Nápoles), junto con el bastón de mando, con el que el pontífice le investía como Capitán General al mando de la expedición. |
Finalmente, se llega a un acuerdo y el 25 de mayo de 1571, se crea la Liga Santa. Sus miembros serían España, Venecia, el Papado, otros estados menores italianos y la Orden de los Caballeros de Malta. En el compromiso establecido entre ellos se estipula:
-La duración será ilimitada.
-Servirá tanto para atacar a Turquía como a las plazas turcas del norte de África.
-La armada estará formada por 200 galeras, 100 naves, 50.000 infantes y 4.500 jinetes.
-Esta armada deberá estar preparada para entrar en acción en abril de cada año.
-España sufragará tres sextos de los gastos, Venecia dos sextos y la Santa Sede el sexto restante.
-El generalísimo de la liga será Don Juan de Austria hermano de Felipe II, y cada nación aportará un Capitán General. Estos tres capitanes generales, reunidos en consejo acordarán el plan anual de operaciones.
-Ninguna de las partes podrá ajustar tregua ni paz con el enemigo sin participación y acuerdo de las otras dos.
-El generalísimo no llevará estandarte propio ni de su nación, sino el especial de la Liga.
El motivo que impulsó a la elección de Don Juan como generalísimo de la Liga no era otro que España, que era el mayor contribuyente en la empresa, debía dirigirla en cierta manera, mientras que el motivo que impulsó a cada uno de los miembros a llegar a un acuerdo es obvio: Venecia estaba perdiendo todas las islas y plazas fuertes que poseía en el Mediterráneo oriental, fundamentales para sus actividades comerciales y por ende, económicas. El Papado deseaba a toda costa que se mantuviera la cohesión entre los estados cristianos, puesto que a ellos eso les reportaba ingentes beneficios y por tanto, si estos perdían influencia y posesiones, ellos verían repercutidas esas pérdidas en sus arcas, amén de que el turco era el Anticristo… Los Caballeros de Malta deseaban vengar primero, su expulsión de Rodas en 1522 por los turcos y segundo, el asedio que sufrieron seis años atrás en Malta, en 1561, cuando éstos intentaron conquistar la isla.
Pero, ¿y España? ¿Qué razones tenía, si Turquía quedaba muy lejos?. Pues la respuesta es que a mediados del s.XVI las galeras turcas se movían con total libertad e impunidad por el Mediterráneo y solían hacer frecuentes incursiones en el sur de Italia. Esta zona de la península italiana y Sicilia eran, en aquella época, posesiones españolas. Obviamente, el comercio español se veía afectado en toda la zona.
Además en aquellos años, Argel era vasallo de Turquía y posiblemente el mayor de los azotes del momento en las costas españolas eran los corsarios berberiscos, procedentes de la Berbería, que era el nombre genérico con que se designa el conjunto de países del noroeste de África, a saber: Trípoli, Túnez, Argelia y Marruecos, todos ellos poblados por beréberes. Así que, si se descabezaba a la serpiente… Pero, por otro lado, en 1571 España trataba de acabar con los últimos focos de la rebelión de los moriscos en el sur de la Península, con lo que se debía evitar que estos se auto insuflaran de moral al saber de los avances de sus congéneres turcos y avivar aún más un fuego que distaba de ser controlado aún.
Una vez aprobado el tratado de participación, el Papa intentó que Portugal, Autria y Francia tomaran parte de él, pero no consigue nada al respecto. Y mientras tanto, los turcos a lo suyo, siguen con su campaña en Chipre y con su expansión por el Mediterráneo, organizando una flota de 250 naves y 80.000 hombres que se dedican a devastar los puertos venecianos del Adriático. De este modo, el 4 de agosto, cae Famagusta, con lo que Chipre pasa a pertenecer a los turcos.
La situación era cada vez más tensa y compleja.
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