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La guerra de las Malvinas
La soberanía argentina y la invasión británica.


El encargado de negocios de los Estados Unidos en Buenos Aires, no reconoce el derecho de Argentina a reglamentar la pesca en aquellas tierras y como consecuencia se envía a la corbeta armada USS Lexington, que desembarca a infantes de marina en Puerto Soledad, donde saquearon y destruyeron todo lo que encontraron. Apresaron a los colonos y los trasladaron a Montevideo, exigiéndose para su liberación que Argentina devolviera todos los bienes incautados (las tres goletas apresadas y su carga).

Al no existir, por no haberse reconstruido tras el ataque de la Lexigton, defensa alguna en las Malvinas, el 2 de enero de 1.833, cuando aparece frente a Puerto Soledad la fragata británica Clio, al mando del capitán John James Onslow, no encuentra resistencia alguna. Onslow comunica al representante argentino allí destinado, José María Pinedo, su formal intención de reclamar, en nombre del rey de Inglaterra, la soberanía británica del archipiélago y tomarla en posesión. Pinedo no se considera en condiciones de resistir y opta por embarcar a sus hombres. Al día siguiente desembarcaron las fuerzas británicas, izan el pabellón inglés y arrían el argentino. El 15 de enero, Pinedo llega a Buenos Aires e informa al día siguiente al gobierno de lo ocurrido. Desde ese día y hasta la actualidad, las Islas Malvinas son soberanía de la corona de Gran Bretaña.

Luís María Vernet(Hamburgo, 1792 - San Isidro, Argentina, 1871) primer comandante argentino de las Islas Malvinas.
Luís María Vernet(Hamburgo, 1.792 - San Isidro, Argentina, 1.871) primer comandante argentino de las Islas Malvinas.

La disputa se politiza.
Lo cierto es que Argentina nunca renunció a su soberanía sobre las islas, si bien desde 1.885 existía ya una colonia permanente de británicos establecidos en las islas y con su condición de colonia de la corona británica, promulgada en 1.892, se podría haber dado por perdido el interés argentino por el archipiélago.

Pero el 1 de mayo de 1.933 se firma un acuerdo bilateral entre Argentina y Gran Bretaña, el denominado Tratado Roca-Runciman, así denominado debido a que lo firmaron el vicepresidente de Argentina, Julio Argentino Pascual Roca Funes (hijo del general y presidente argentino Alejo Julio Argertino Roca Paz) y el presidente de la Board Trade británica, Sir Walter Runciman. En dicho tratado, básicamente, Gran Bretaña, principal socio económico de Argentina durante la década comprendida entre 1.920 a 1.930, garantizó una cuota fija a las importaciones de carne argentina en su mercado y eliminó los aranceles a las importanciones de cereales (entre otros puntos). Como contraprestación, y también entre otros puntos, Argentina debería dispensar a las empresas británicas “un tratamiento benevolente en aras de asegurar el más grande (mejor) desarrollo económico del país, mereciendo dicha protección los intereses de estas compañías”. Hacemos especial hincapié en este punto en concreto porque, junto a las declaraciones del vicepresidente argentino al firmar el tratado, en las que resumió el alcance de las negociaciones de este modo: “Se puede decir que Argentina es una parte económica integral del Imperio Británico”, iba a desarrollarse una corriente reaccionaria en contra de los intereses británicos.

Y es que alcance político del tratado y de su negociación, levantó ampollas en la sociedad argentina de la época y un serio conflicto con el diputado Lisandro de la Torre, miembro del Partido Demócrata Progresista (PDP) propiciando todo ello, en palabras de David Rock, experto en este período de la historia argentina, “la profusión de una nueva generación de escritores y facciones nacionalistas en Argentina. Este movimiento nacionalista fue liderado, durante un largo período de tiempo, por historiadores revisionistas que reexaminaron la historia del S.XIX y concluyeron lo pernicioso de las invasiones e intromisiones británicas: las comprendidas entre 1.806 y 1.807, el papel británico en la fundación de Uruguay a finales de 1.820 o el ataque a las Islas Malvinas…”. Y lo cierto es que esta actitud de corte nacionalista, caló hondo entre los argentinos, especialmente entre la cúpula militar, donde empezaron a fluir sentimientos nacionalistas que, a la larga, propiciarían la guerra.

No fue hasta 1.964, cuando se debate en el Comité para la Descolonización de las Naciones Unidas, en que Argentina reclama, en base a las bulas papales de 1.493 y el Tratado de Tordesillas de 1.494, la soberanía sobre las Islas Malvinas. Añadió como argumentos de peso el hecho de que España era la soberana del archipiélago y que tras la independencia de Argentina, pasó a manos de los argentinos dicha soberanía; insistió en la proximidad a sus costas del archipiélago y, sobretodo, en la necesidad de acabar con una situación totalmente colonialista. Los británicos, por su parte, esgrimieron su reclamación soberana basándose en su abierta, contínua, efectiva posesión, administración y ocupación de las islas desde 1.833, además de su firme determinación de garantizar a los malvinenses su autodeterminación. Añadieron que los argentinos, lejos de desear el fin del colonialismo en las islas, deseaban gobernar sobre los malvinenses y controlar sus vidas, instaurando, de hecho, una colonia.

Julio Argentino Pascual Roca Funes (1.873 - 1.942). Fue este político argentino quien en 1.933 firmó el tratado Roca-Runciman que algunos sectores de la sociedad argentina vieron como un sometimiento a los intereses de Gran Bretaña.
Julio Argentino Pascual Roca Funes (1.873 - 1.942). Fue este político argentino quien en 1.933 firmó el tratado Roca-Runciman que algunos sectores de la sociedad argentina vieron como un sometimiento a los intereses de Gran Bretaña.

Como vemos, la situación se iba tensando por ambas partes y la pugna por el archipiélago se convirtió en algo institucional y politizado.

En el año 1.965 Argentina consiguió, en virtud de la resolución 2065 aprobada por la Asamblea General de la ONU el 16 de diciembre del mismo año, la aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, concretamente sobre las Islas Malvinas, en la que se “invita a los Gobiernos de la República de Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema, teniendo debidamente en cuenta las disposiciones y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, así como los intereses de la población de las Islas Malvinas”.

Sin embargo, las buenas intenciones quedaron en eso durante los siguientes diecisiete años: en buenas intenciones. Porque una guerra sucia, fría o como deseemos calificarla, se había iniciado ya. Sirvan para ello estos ejemplos:

- en 1.966 un grupo de élite del ejército argentino, realiza una incursión en Port Stanley, lo capturan y posteriormente lo rinden.

- a principios de 1.968, los grupos conservadores británicos, inician una campaña, tanto en Gran Bretaña como en las Malvinas, en la que se insta a que “las islas sigan siendo británicas”.

- en julio de 1.968, el gobierno británico de Harold Wilson trata de iniciar unas negociaciones secretas para transferir la soberanía a los argentinos, pero la presión de los isleños para mantenerse adscritos a la corona británica (Lord Chalfont fracasa en su intento de convencer a los lugareños de los beneficios de alcanzar un acuerdo con Argentina), hacen que dichas negociaciones ni tan siquiera se inicien.

- con la llegada al poder, en 1.973, de tres presidentes de ideología peronista, Héctor José Cámpora, Raúl Alberto Lastiri y Juan Domingo Perón, Argentina vuelve a reclamar su soberanía de forma insistente sobre las islas.

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Bibliografía.


- Paul B. Goodwin, Jr., The Hispanic American Historical Review, Vol. 61, No. 1 (Feb., 1981): Anglo-Argentine Commercial Relations: A Private Sector View, 1922-43, Ed. Duke University Press, 2.001.
- Luigi Manzetti, Journal of Latin American Studies, Vol. 24, No. 3 (Oct., 1992): The Evolution of Agricultural Interest Groups in Argentina, Ed. Cambridge University Press, 1.992.
- Rock, David, The British in Argentina: From Informal Empire to Postcolonialism, Ed. University of California, 1999.


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