| Cuando la hegemonía de la guerra en el Pacífico cambió de bando. |
La batalla naval de Midway, marcó un punto de inflexión en el teatro de operaciones del Pacífico. Hacia tan solo un mes que los japoneses habían sido casi derrotados en la Batalla del Mar de Coral (publicada en Amarre), y buscaron finiquitar el poder naval norteamericano atacando el atolón de Midway, situado al noroeste de Hawaii.
Muchos historiadores consideran que la batalla naval de Midway fue la más importante de la II Guerra Mundial en el Pacífico, precisamente porque por primera vez y estratégicamente hablando, desde ese momento los norteamericanos eran superiores en el aquel océano. Y es que el plan de ataque japonés, que incluía un segundo ataque, de carácter distractivo a las Islas Aleutianas, a cargo de una flota más pequeña, buscaba reducir de una vez por todas la escuadra de portaviones norteamericana. Los japoneses también querían ocupar Midway con el objetivo de extender el perímetro defensivo japonés lejos de sus propias islas y como paso previo a posteriores ataques a las Fidji y Samoa, así como futuras operaciones de invasión de Hawaii.
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Ubicación geográfica del atolón de Midway (click para ampliar). |
Los antecedentes.
El mando militar japonés conocía perfectamente que su potencia económica era claramente inferior a la de los Estados Unidos, y que por lo tanto, en una guerra de desgaste, prolongada en el tiempo, serían avasallados. Estaban obligados a tomar la iniciativa. Por ello, el ataque a la base estadounidense de Pearl Harbour, el 7 de diciembre de 1.941, tenía por objetivo acabar con la armada estadounidense basada en el Pacífico, dejando libre el camino a un plan de conquistas orientado a la obtención de recursos vitales como el petróleo, caucho y minerales, cuyas reservas estaban agotándose debido al bloqueo estadounidense, ya anterior al inicio de las hostilidades.
Esta clara determinación tuvo reflejo tanto en el ataque a Pearl Harbour, tal y como hemos mencionado, como en la eliminación de las fuerzas navales británicas en la zona, aniquilada en diciembre del mismo año 1.941. Una vez eliminada la oposición de los estadounidenses y británicos, los estrategas japoneses se enfrentaron a un dilema sobre sus futuras acciones. Existían dos posibles alternativas para Japón: conquistar más territorios insulares y establecer un anillo perimetral de defensa o bien avanzar agresivamente hacia el este y presionar a los Estados Unidos a una batalla decisiva.
Una de las conclusiones que extrajeron los propios japoneses de su ataque a Pearl Harbour poco después de que tuviera lugar, es que se equivocaron: Hawaii debería haber sido tomada, no sólo atacada. La hipotética conquista de las Hawaii por parte de los japoneses, habría eliminado la única base norteamericana del Pacífico Central, obligando prácticamente a capitular a los americanos en aquella zona.
Por otro lado, si algo puso de relieve el ataque a la base naval hawaiana, es que la época de los acorazados había pasado a la Historia y que se imponía otro tipo de armamento naval: el portaviones. Su movilidad y su capacidad de transportar aviación, capaz de atacar a larga distancia, se puso de manifiesto cuando el 18 de abril de 1942, los portaviones norteamericanos USS Enterprise (CV-6) y el USS Hornet (CV-8), este último llevando en cubierta 16 bombarderos B-25 Mitchell que iban dirigidos por el Coronel James H. Doolittle, se aproximaron a las costas de Japón y atacaron Tokio. El efecto material de este bombardeo fue puramente testimonial, pero psicológicamente el impacto fue muy duro para los japoneses, ya que demostraba la vulnerabilidad de sus defensas en casa y que esa nueva arma de combate, les llevaba la guerra hasta su propio país.
Trazando las líneas de acción.
El Almirante Isoroku Yamamoto comprendió que si no tomaba rápidamente la iniciativa, el efecto de la victoria en Pearl Harbor se diluiría inmediatamente. Por ello, encargó al Contralmirante Matome Ugaki el análisis de la situación y la determinación de las líneas de acción de la Marina Imperial Japonesa. Ugaki presentó sus conclusiones al poco, y consideró tres posibles líneas de actuación:
- conquistar el territorio australiano.
- conquistar las Islas Hawai.
- ocupar diversos sectores de la India.
Pero como paso previo a cualquiera de estas opciones, era imprescindible tomar las Islas Midway, lo que obligaría a los norteamericanos a enfrentarse con los japoneses en una batalla naval decisiva, ya que la eliminación del resto de la flota estadounidense en el Pacífico era de carácter urgente. La única razón por la que no se planteó la toma, ahora si, de las Islas Hawaii, era que la superioridad aérea norteamericana hacia del todo inviable tal posibilidad.
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Foto aérea, tomada el 24 de noviembre de 1.941, de parte del atolón de Midway en la que podemos apreciar el aeródromo de la Isla Este (click para ver el mapa del atolón). |
Si nos aventuramos a pensar que habría sucedido, caso de que los japoneses finalmente hubiesen capturado Midway, podemos suponer que todo el noreste del Pacífico habría quedado indefenso y totalmente disponible para que los japoneses le “hincaran” el diente. Por otro lado, los principales buques de la U.S. Navy habrían sido hundidos o muy dañados, con lo que la supremacía naval japonesa en el Pacífico habría sido incuestionable, obligando, tal y como ya hemos comentado, a los EE.UU. a negociar el fin de la guerra en el teatro del Pacífico en condiciones favorables para Japón.
Tal fue la importancia de la batalla naval que a continuación, detallamos.
Contexto estratégico y planificación.
Japón presentó sus credenciales de forma fulminante en el inicio de las hostilidades: en pocos meses se había hecho con Filipinas, Malasia y Singapur y había asegurado las vitales áreas de Java, Borneo e Indonesia. Parecía que su imparable avance era inevitable. Pero las diferencias entre la Armada Imperial y la Marina Imperial provocaron un serio retraso en la estrategia a seguir y no se finalizó el plan estratégico hasta abril de 1.942. Fue en ese momento en que el Almirante Yamamoto venció el pulso diplomático que mantenía con sus adversarios políticos y pudo sacar adelante su concepto operacional, en detrimento del de sus adversarios.
Como la gran mayoría de los planes navales que llevaron a cabo los japoneses durante la guerra, el plan de batalla de Yamamoto era bastante complejo. Sin embargo, los informes de Inteligencia al respecto eran bastante optimistas, ya que indicaban que sólo dos portaviones norteamericanos estaban disponibles en aquellos momentos en el Pacífico: el USS Enterprise y el USS Hornet, que formaban la Task Force 16. Se pensaba que el Lexington había sido hundido y el Yorktown seriamente dañado en la reciente batalla del Mar de Coral. Por otro lado, los japoneses creían que el Saratoga se encontraba en dique seco, reparándose en la Costa Oeste de los EE.UU. tras recibir el impacto de un torpedo.
Más importante, si cabe, era la creencia de Yamamoto de que los norteamericanos estaban completamente desmoralizados debido a los fracasos en sus operaciones durantes los seis meses anteriores. Y pensaba que esa decepción era necesaria para atraer a la U.S. Navy a una fatal situación comprometida, en la que pensarían que podrían acabar con su mala racha. Además, tenía previsto dispersar sus fuerzas de tal manera y en tal extensión (particularmente sus acorazados) que sería prácticamente imposible que los americanos los descubrieran antes de tan decisiva batalla.
El plan de conquista de las Midway, aprobado por los Almirantes Nagano y Yamamoto, consistía en primer lugar, en un ataque por sorpresa, dividido en dos partes: inicialmente se realizaría un bombardeo aéreo que debilitara la defensa de la isla; a continuación, seguiría un bombardeo naval de estas líneas defensivas por los cruceros. El último lugar, y como colofón, las tropas del ejército japonés desembarcarían en la isla. Según recogían los informes de Inteligencia, la guarnición americana en Midway no era especialmente poderosa, con lo que se esperaba una rápida y aplastante victoria. El factor sorpresa era esencial, pero los japoneses ignoraban que el denominado por los Aliados Código Púrpura, el código de cifrado japonés, había sido decodificado por los americanos. Además, a fin de despistar, Yamamoto planificó un ataque de distracción sobre las posesiones norteamericanas en las Islas Aleutianas, para ser exactos en Attu y Kiska.
- Fuchida, Mitsuo, Masatake Okumiya, Midway: The Battle that Doomed Japan, the Japanese Navy's Story, United States Naval Institute Press, 1955.
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- Kahn, David, The Codebreakers: The Comprehensive History of Secret Communication from Ancient Times to the Internet, Ed. Scribner, New York, 2002.
- Kernan, Alvin, The Unknown Battle of Midway, Yale University Press, 2005.
- Lundstrom, John B., Pacific Naval Air Combat from Pearl Harbor to Midway, United States Naval Institute Press, 2001.
- Parshall, Jonathan; Tully, Anthony, The Untold Story of the Battle of Midway, Ed. Potomac Books, 2005.
- E. P. Forrestel, Admiral Raymond A. Spruance, USN: A Study in Command, Military Affairs, Vol. 3, 1966.
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