El 9 de octubre de 1805, el Almirante Nelson convocó a sus oficiales a bordo de la nave capitana de la escuadra británica, el HMS Victory, con el fin de explicarles su plan de batalla: se acercarían a la escuadra combinada en dos líneas independientes. Una de ellas, a barlovento de la otra, comandada por él mismo a bordo del HMS Victory y otra línea de buques al mando del Almirante Collingwood, a bordo del Royal Sovereign. Sería su línea la que debería romper la línea de buques franco-españoles justo por el centro, por delante de la nave capitana de la escuadra combinada, mientras que Collingwood atacaría a las últimas doce naves del final de línea.
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Cosme Damián Churruca y de Elorza, teniente de navío español y uno de los oficiales de la flota combinada. |
Según los cálculos de Nelson, esto aislaría a unos 20 buques enemigos en la retaguardia, con los que la inicial desventaja numérica se vería compensada con una momentánea superioridad británica que les permitiría envolver y acabar con la retaguardia enemiga antes de que la vanguardia pudiera maniobrar para ayudar.
Tenía también previsto que, como las embarcaciones líderes de cada una de las dos líneas de ataque británicas se verían rodeadas por buques enemigos hasta recibir ayuda, debía colocar a las tres más potentes de su escuadra a la vanguardia, a fin de concentrar toda la potencia de fuego. A este plan Nelson lo llamó El Toque de Nelson:
" Si se descubre la escuadra enemiga al viento en línea de batalla, y que las dos columnas y la división de vanguardia pueden alcanzar esa línea, esta probablemente tendrá tal extensión, que la cabeza no podrá acudir al socorro de la cola. Por tanto es verosímil que haré la señal al segundo comandante de cortarla hacia el duodécimo navío, contando desde la cola, ó por donde pueda, sino puede llegar a esa altura. Yo con mi columna atacaré hacia el centro y la división de vanguardia atacará dos, tres ó cuatro navíos mas arriba del centro, de manera a tener la seguridad de atacar el navío del comandante en jefe de la escuadra enemiga, buque que es preciso apresar a todo trance. El plan general de la escuadra británica debe ser el de estrechar todos los buques enemigos desde el segundo ó tercero mas allá del comandante en jefe (suponiendo a este en el centro) hasta la cola de la línea ".
Villeneuve y sus decisiones.
Mientras, en Cádiz, Villeneuve no tiene muy claro lo que ha de hacer y el 8 de octubre celebra un consejo a bordo del Bucentaure donde intervienen Villeneuve, los contra-almirantes Dumanoir y Magon, y los capitanes de navío Cosmao, Maistral, Villegris y Prigny todos por parte francesa, y los tenientes Gravina y Álava, jefes de escuadra Escaño y Cisneros, y brigadieres Galiano y Churruca, por parte española.
Desde el principio Villeneuve pretende que la escuadra salga de Cádiz, pero Gravina sensatamente le replica con las siguientes palabras:
" No apruebo, la salida del puerto de la escuadra combinada, porqué está muy avanzada la estación, y los barómetros anuncian mal tiempo, no tardaremos en tener vendaval duro, y por mi parte creo que, la escuadra combinada haría mejor la guerra a los ingleses fondeada en Cádiz, que presentando una batalla decisiva. Ellos tienen con qué reponer las naves que les destrocemos en un combate; pero ni España ni Francia cuentan con los recursos marítimos de guerra que la Inglaterra posee. Además: el reciente combate sobre cabo Finisterre ha hecho ver que la escuadra francesa es espectadora pasiva de las desgracias de la nuestra: sus buques han visto que nos apresaban los navíos San Rafael y Firme, y no hicieron ni un movimiento para represarlos, no pudiendo hacerlo los nuestros por las muchas averías que sufrieron de resultas del encuentro, y me temo mucho que en la acción que vamos a tener suceda otro tanto...¿Por qué salir el almirante francés de la bahía de Cádiz?. Aquí obligaríamos á los ingleses á sostener un estrecho bloqueo, otro en Cartagena, donde hay armados fuerzas navales, y sobre Tolón también otro. Para estos bloqueos tendrían que hacer grandes sacrificios: con el sostenimiento de tres escuadras en un invierno que está próximo, y con las averías que forzosamente han de tener, conseguiríamos ventajas equivalentes a un combate".
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Ilustración del momento en que el HMS Victory dispara una andanada al buque francés Bucentaure. |
Este comentario termina convenciendo a todos, y se acuerda permanecer en Cádiz hasta que las fuerzas inglesas disminuyan.
Nelson ordena atacar todo barco de avituallamiento que se dirige a Cádiz, lo que agrava los problemas de la escuadra, que tiene dificultad de aprovisionarse al estar Andalucía recuperándose de la epidemia de fiebre amarilla que había matado a miles de personas y gran parte del ganado.
En cambio la flota de Nelson se prepara minuciosamente para el combate, las tripulaciones diariamente hacen prácticas de tiro, y la comida es generosa para todos. Los ingleses sitúan fragatas a pocas leguas de Cádiz para controlar todos los movimientos de la escuadra y así no ser vistos los navíos que forman la flota británica y evitar que se pueda determinar el número de navíos que la componen.
Villeneuve recibe una carta del ministro francés Decrés informándole que se tiene que presentar en París y dejar su cargo a Rosilly que se encamina hacia Cádiz para relevarle.
El 17 de octubre Villeneuve recibe información del servicio de inteligencia: 4 buques británicos salían al mediterráneo desde Gibraltar escoltando un convoy, y que otros 2 buques se hallaban en Gibraltar reaprovisionándose y sometidos a reparaciones.
Al día siguiente Villeneuve, pensando que la flota de Nelson se ha debilitado con las bajas de los barcos antes indicados, se decide sacar la escuadra de Cádiz y así intentar conseguir la reconciliación con el emperador.
El 19 de octubre hace las convenientes señales para hacerse a la mar toda la escuadra. Está compuesta por 33 navíos mientras que los ingleses tienen 27.
- Manuel Marliani, Combate de trafalgar : vindicación de la armada española, Imprenta y librería de Matute, 1850.
- Arturo Pérez Reverte, Cabo Trafalgar : un relato naval, Editorial Alfaguara (1ª edición), 2004.
- William Hamilton Drummond, Battle of Trafalgar: an heroic poem, Cambridge : Chadwyck-Healey (a Bell & Howell Information and Learning company), 2000.
- Benito Pérez Galdós, Episodios nacionales. Trafalgar ( edición de Julio Rodríguez Puértolas), Cátedra, 1992.
- Benito Pérez Galdós, Trafalgar ; la Corte de Carlos IV; edición, prólogo y notas de Dolores Troncoso ; con un estudio preliminar de Geoffrey Ribbans, Crítica, 1995.
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