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Todo tipo de teorías y conjeturas.


Todo contacto por radio se perdió justamente antes de que se pudiera determinar la naturaleza del problema o la localización exacta del vuelo. Según parece, el vuelo se perdió en algún lugar al este de la península de Florida y fue incapaz de determinar un camino de regreso a la base. Nunca más se volvió a escuchar a los pilotos del vuelo emitiendo por radio y no aparecieron restos que permitieran presuponer un accidente.

 
Vuelo 19
Única fotografía conocida de los miembros del malogrado Vuelo 19.

Se cree que hicieron un amerizaje forzoso cuando se les acabó el combustible, a eso de las 20:00h (según el cálculo de combustible que llevaban los aparatos) y con las condiciones del mar en esos momentos (recordemos de marejada a fuerte marejada) nada favorables para esta maniobra, pudo acabar en desastre.

Todos los recursos disponibles en el área se destinaron a localizar el vuelo perdido, si bien todos fueron en vano, ya que como se ha comentado, no apareció rastro alguno de los aviones o los aviadores. De hecho las condiciones meteorológicas empeoraron tanto, que uno de los vuelos de rescate también desapareció durante la operación. Se cree, a raíz de una comunicación con un buque mercante que surcaba las aguas de la zona, en la que indicaba que “una llama gigantesca, aparentemente una explosión que vimos cerca de nuestra embarcación” que el avión de rescate explotara al colisionar con el mar y se hundiera aproximadamente a 28.59 N  80.25 O. Tampoco se encontraron restos o supervivientes de este aparato.

De este modo, el Triángulo de las Bermudas saltó a la palestra y durante los años siguientes fueron innumerables los casos en que, en “extrañas” circunstancias, desaparecieron todo tipo de transportes.


Los debunkers y los creyentes.
Como siempre, todo este tipo de sucesos crean controversia y existen personajes que tratan de averiguar que sucede, que causas pueden dar pie a este tipo de sucesos y sobretodo si se trata de fenómenos paranormales, a fin de rebatir las clásicas explicaciones de “agujeros temporales”, “universos paralelos” y “bases submarinas extraterrestres”. En inglés se definen como debunkers y si tenemos en cuenta, como hacen ellos, que la mayoría de pruebas que se aportan para dar un sentido a las misteriosas desapariciones no se sustentan, por ser poco sólidas o convincentes, nos encontramos con una colección de casos que acaban rozando lo extravagante.

Una de las Biblias del debunking al respecto de este tema es el libro El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado, de Lawrence David Kusche. En él, se ha recurrido a fuentes con las de la aseguradora Lloyd´s, los informes del Servicio Meteorológico de los EE.UU., los de la Guardia Costera, investigaciones oficiales e incluso el testimonio de supervivientes al Triángulo.

Vuelo 19
El Mary Celeste.

Según sus propias conclusiones, la mayoría de catástrofes son reales, aunque nada misteriosas e incluso se indica que muchas de ellas tuvieron lugar fuera del Triángulo: el Freya, supuestamente desaparecido en el Triángulo de las Bermudas en 1902, navegaba en realidad por el Océano Pacífico; el Bella, del que se dice que se desvaneció en el Triángulo en 1854, naufragó antes de abandonar el Atlántico Sur; el submarino Scorpion, que desapareció cerca de las Azores en 1968, la pérdida de un avión Globemaster que se estrelló en 1950 cuando estaba a punto de llegar a Irlanda desde Terranova, o el propio caso del Mary Celeste, que fue encontrado en algún lugar entre las Azores y Gibraltar, “cerca” de las costas de Portugal.

Otra de las conclusiones que se extraen es que la mayoría de las misteriosas desapariciones tuvieron lugar coincidiendo con temporales, incluso con auténticas galernas: en abril de 1948 el famoso jockey Al Snider desapareció en un bote de remos mientras soplaba el vendaval más fuerte registrado en Florida en esa época del año; dos años más tarde, el carguero Sandra se esfumaba en medio de un temporal con vientos que alcanzaban 73 millas por hora, sólo dos menos que la velocidad a partir de la cual una tormenta se clasifica oficialmente como huracán. 

Pero el mal tiempo no es el único dato que se ha omitido, según el autor; también se obvian informes de averías mecánicas detectadas antes de la desaparición (como en el caso del avión DC3 perdido en 1948 mientras viajaba de Puerto Rico a Miami), posibles fallos de diseño (tras los incidentes del Star Tiger, en 1948, y el Star Ariel, en 1949, dos aviones Avro Tudor IV perdidos en las proximidades de las Bermudas, las autoridades aeronáuticas no optaron por cancelar las rutas aéreas de la zona, sino que retiraron ese modelo de avión del servicio de pasajeros) o evidencias de sobrecarga: el Sno' Boy, un pequeño barco con capacidad para un total de siete personas incluyendo la tripulación, se hundió en julio de 1963 mientras transportaba a cuarenta pasajeros y varias toneladas de carga.

Pero a fin de no parecer parciales, deseamos incluir la versión de “la otra parte”, aquellos que defienden el hecho de que algo paranormal está sucediendo en esa parte del Atlántico.

¿Realmente nos encontramos ante la Atlántida de nuevo?.

Una de las teorías que se barajan es que esta zona está situada encima de un remolino que crea, de forma puntual, un agujero en el océano que se traga todo lo que pasa por encima, sea buque o avión. Pero, ¿qué provoca este remolino? Según parece, se trataría de unas pirámides atlantes, ya que se presupone que ese es el lugar donde floreció dicha civilización, que expulsan una fuente de energía que es la provocadora de dicho remolino.

Otra de las teorías nos indica que unos seres extraterrestres están invadiendo la Tierra y, de alguna manera, consiguen variar el campo electromagnético de la Tierra en el Triángulo de las Bermudas y, como si de una telaraña gigantesca se tratara, captura a todo lo que pasa en esos momentos en que se varía el campo magnético para estudiar a los seres humanos atrapados (que han desaparecido) a fin de investigarlos. Obviamente, no existe ninguna posible corroboración al respecto, aunque para todos aquellos que deseen conocer algo más sobre estas otras posibilidades, recomendamos el libro de Charles Berlitz El triángulo de las Bermudas, del que se han vendido más de seis millones de ejemplares y en el que el autor plantea, con pruebas fehacientes, que realmente algo extraño sucede en el lugar.

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Bibliografía.


- Larry Kusche, The disappearance of Flight 19, Ed. Harper & Row, New York, 1980.
- Charles Berlitz, El Triángulo de las Bermudas, Ed. Martínez Roca, Barcelona, 1987.
- Lawrence David Kusche, The Bermuda Triangle mistery solved, Ed. Warner Books, New York, 1978.
- Jean Prachman, Bermudas: base secreta de los ovnis, Ed. Círculo de Lectores, Barcelona, 1981.
- Alejanadro Vignati, El Triángulo mortal de las Bermudas, Ed. A.T.E., Barcelona, 1975.
- American Journal of Physics, septiembre 2003. Artículo de Joseph Mognaghan - David May (Universidad Monash, Sidney, Australia).


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