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El mapa de Piri Reis
El Bahriye (continuación).

El Capítulo XI empieza a sorprender, puesto que hace referencia a lo que él llama “la bola de la Tierra”, y se indica la posición de los Polos, Trópicos y el Ecuador. Indica que la fuente son los conocimientos que de esos lugares tienen los portugueses.
El Capítulo XII se dedica a comentar cómo viajan los portugueses de su propio país a las Indias aprovechando los vientos más favorables. El Capítulo XIII es información general sobre la navegación y las historias fantásticas que algunos navegantes narran de sus viajes.
Las explicaciones de los Capítulos XIV y XV sobre el Océano Índico y los monzones, son válidas a día de hoy. También se discute sobre las situaciones de viento en el Mediterráneo y el Mar Egeo. En el Capítulo XVI se describe el Golfo Pérsico, los pescadores de perlas y los lugares en los que se lleva a cabo esta práctica. En los Capítulos XVII, XVIII, XIX y XX, denomina al Océano Índico como “Mar de los Negros” y detalla de forma fidedigna toda la costa y las islas que allí se encuentran.

 
Dibujo de Venecia, tal y como la representó en el Bahriye Piri Reis
Dibujo de Venecia, tal y como la representó en el Bahriye Piri Reis (pulsar para ampliar).

El Capítulo XXI es un completo estudio del Océano Atlántico, bajo dos nombres diferentes: “Mar Occidental” y “Gran Océano”. Indica que el “Mar Occidental” comienza en el Estrecho de Gibraltar y se extiende 4000 millas hacia el oeste, hasta lo que llama el continente de “Antilia”, donde comenta que existen montañas que contienen enormes riquezas en oro en sus mares y a cuatro brazas de profundidad en el mar, se pueden encontrar perlas. Relata la historia del continente, que fue descubierto por unos navegantes, de los que desconoce el origen. Narra que los habitantes de esas tierras tienen caras planas y los ojos muy separados entre si.

Por supuesto, toda la información que aparece, corresponde a los conocimientos que en aquel momento se tenían sobre el descubrimiento de América. Sin embargo es interesante mencionar que, según Piri, un libro en concreto de la época de Alejandro Magno que llegó a Europa, sirvió a Cristóbal Colón, tras su lectura, para que “descubriera” las Antillas con sus carabelas, un tema que detallaremos a continuación.
La parte principal del libro consta de 743 páginas (de la 85 a la 858), divididas en 209 capítulos que contienen 215 mapas y cartas. Toda esta parte está escrita en prosa, a fin de ser fácilmente comprensible para cualquier marinero. Se inicia con los Dardanelos y continúa con el Mar Egeo y sus costas, el Adriático, el oeste de Italia, sur de Francia, este de España y el resto de la cuenca del Mediterráneo. Toda esta parte de la composición es un repaso de información histórica y geográfica de todos los lugares que menciona que continúa con la necesidad práctica de conocer la navegación.

¿Un Nuevo Mundo?
Hasta el descubrimiento del mapa de Piri Reis, únicamente existían dos fuentes cartográficas que permitían comprender como Cristóbal Colón entendió sus descubrimientos. La primera de esas fuentes correspondía a un tal Alessandro Zorzi que indicaba que los dibujos que él había creado, correspondían a un mapa original traído a Europa por Bartolomé Colón (hermano del descubridor) en 1506. El mapa de Zorzi tenía información que en 1506 era desconocida, con lo que se puede presuponer que Cristóbal Colón dispuso de una fuente de información privilegiada. El otro mapa superviviente de la época, es obra de Juan de la Cosa, miembro participante de la primera expedición colombina de 1492. El mapa, datado en 1500, muestra correctamente Cuba como una isla, si bien Colón creía que esta isla caribeña era una península asiática.

Lo cierto es que el mapa de Piri Reis, o mejor dicho, la parte de el mapa que se conserva, tiene dibujado un entramado de líneas que atraviesan el Océano Atlántico, denominadas líneas de rumbo, típicas de las cartas de navegación medievales, y no indican ni latitud ni longitud, sino que establecen direcciones. Por supuesto aparece un trazado, correspondiente a la parte occidental de Europa y África y a la oriental de América. Los nombres de las regiones que aparecen están en turco, sin traducir al castellano o al portugués, lo que nos podría indicar que los turcos tenían conocimiento propio de estas costas.

Luces y sombras.

Algunas teorías consideran como una fuente clara de misterio la representación, bastante fidedigna, de la Antártida sin la capa de hielo que actualmente la recubre. Actualmente se cree que fue tras la última glaciación que el continente antártico quedó cubierto por el hielo, con lo que esta parte del mapa o bien se dibujó disponiendo de algún instrumento sofisticado que permitiera revelar la superficie terrestre bajo la nieve perpetua o bien se trazó en un momento en que estos hielos no existían, desde un avión o algo similar. Mencionar, a parte, que el continente antártico no se comenzó a explorar hasta el S.XIX.

A este respecto, en 1953, un oficial naval turco, envió el mapa de Piri Reis a la Oficina Hidrográfica Naval de los EE.UU. A fin de evaluarlo, M.I. Walters, Ingeniero Jefe de dicha oficina, solicitó ayuda a Arlington H. Mallery, toda una eminencia en mapas antiguos, que previamente había trabajado ya con el mapa. Éste, quedó fascinado por la localización en el mapa de las Islas Canarias y las Azores. Pero lo que más impresionó a ambos es que los contornos del norte de la Antártida (Tierra de la Reina Maud) representados en el mapa, se correspondían con exactitud al continente que se esconde bajo el hielo en la actualidad e incluso el extremo más septentrional de Tierra de Fuego, que actualmente se encuentra sumergido, coincidía con mapas topográficos del ejército correspondientes al subsuelo marino de esa zona. Tras un largo estudio, Mallery descubrió el método de proyección que tenía el mapa. A fin de confirmar la exactitud de éste, realizó una cuadrícula y trasladó el mapa de Piri Reis a un globo: el mapa encajaba perfectamente. Concluyó que la única forma de la que se pudo dibujar el mapa fue mediante una vista aérea, y que la precisión del trazado en algunos puntos presupondría el uso de trigonometría esférica aplicada a la topografía, un procedimiento que no se conoció hasta mediados del S.XVIII.

Se presume que el mapa original de Piri Reis se conformaba de cuatro partes (señaladas) y contenía la práctica totalidad del saber cartográfico de su época. En sombreado, la única parte que aún se conserva
Se presume que el mapa original de Piri Reis se conformaba de cuatro partes (señaladas) y contenía la práctica totalidad del saber cartográfico de su época. En sombreado, la única parte que aún se conserva y en puntos, la parte correspondiente al segundo mapa que dibujó el almirante turco.

Y lo más increíble. Si el contorno que aparece en el mapa de la Tierra de Maud se dibujó cuando no existía hielo, el mapa debió realizarse entre 4.000 y el 13.000 años antes de Cristo, el último período conocido sin hielo en esas latitudes.
Quizá uno de los puntos más controvertidos que podemos observar en el mapa de Piri Reis, corresponda a la Antártida. Diversos autores como Charles H. Hapgood ven en este “fleco” una posible reminiscencia de antiguos saberes que dan fe de la existencia de avanzadas civilizaciones en la Antigüedad. En una carta que, supuestamente, dicho profesor envió el 6 de julio de 1960 a las Fuerzas Armadas de su país, Estados Unidos, solicitando el análisis de esta parte del mapa, estos respondieron:

Estimado Profesor Hapgood:
Su solicitud de evaluación de ciertos aspectos extraños del mapa de Piri Reis, ha sido llevada a cabo por esta organización.
Su reclamación a cerca de la parte inferior del mapa, correspondiente a la Costa de la Reina Maud, en el Antártico, así como de la Península de Palmer, es razonable. Hemos encontrado que es la más lógica y correcta interpretación que le podemos dar al mapa.
Los detalles geográficos de dicha parte del mapa, concuerdan con los resultados del perfil sísmico realizado a lo largo de la superficie del continente antártico realizado por un equipo mixto de británicos y suecos en 1949.
Esto indica que la línea de costa ha sido trazada antes de que fuera cubierta por la capa de hielo que actualmente conforma dicha masa continental.
Desconocemos de que forma se pudo llevar a cabo este mapa, suponiendo que se dibujó a principios del S.XVI.

Harold Z. Ohlmeyer. Teniente Coronel, Comandancia de la USAF.


Insistimos en que nosotros nos hemos limitado a traducir esta “supuesta” carta recibida por el Profesor Hapgood. En su libro Mapas de los Antiguos Reyes del Mar (Turnstone Books, Londres 1979), menciona:

Parece que toda esa información ha sido traspasada de persona a persona y que las cartas tuvieran que haber sido creadas por personas desconocidas que recibieron, quizá de los minoicos o de los fenicios, que fueron, durante cientos de años, los mejores navegantes del Mundo Antiguo. Disponemos de evidencias que se recogieron y estudiaron en la gran Biblioteca de Alejandría, en Egipto, y cuyas compilaciones fueron realizadas por los grandes geógrafos que trabajaron allí.

Según el norteamericano, Piri Reis habría podido tener en su posesión una serie de cartas marinas que se salvaron de la quema de la famosa biblioteca alejandrina, ya que esas copias rescatadas, fueron pasando de centro a centro de saber, llegando a Constantinopla. Entonces, en el año 1024, fecha en la que estaba en marcha una Cruzada, al llegar los venecianos a la ciudad, se apoderaron o bien del mapa, o bien hicieron una serie de copias, que circularon por toda la cristiandad, sobretodo entre los marineros:

La mayoría de los mapas – continúa Hapgood – eran del Mediterráneo y el Mar Negro. Pero los mapas de otras zonas, sobrevivieron. Entre estos, se incluían mapas de las Américas y mapas del Ártico y el Antártico. Queda claro que los viajeros antiguos viajaron de Polo a Polo. Tan increíble como puede parecer, la evidencia nunca indica que algunos personajes antiguos, exploraron el Antártico cuando en sus costas no existía hielo. Está claro también, que disponían de instrumentos de navegación muy precisos, que les permitían determinar las longitudes que eran muy superiores a cualquier artefacto que hubieran podido poseer los seres humanos hasta fechas que rondaron la segunda mitad del S.XVIII.
[…]

Esta evidencia de tecnología perdida, nos corrobora en la creencia de muchas otras hipótesis que nos hacen creer en la existencia de antiguas civilizaciones en tiempos remotos. Los “ilustrados”  han sido capaces de hacer desaparecer la mayoría de esas evidencias hasta convertirlas en mitos, pero nosotros tenemos la evidencia de que eso no es así. La evidencia requiere que todas las otras evidencias que se han hallado del pasado, sean reexaminadas con otros puntos de vista.


Estas teorías, junto con otras de autores como Erik von Daniken, que pregonan la existencia de antiguas civilizaciones que tuvieron un nivel tecnológico tanto o más avanzado que el nuestro, estuvieron muy en boga durante la década de los 70 y 80. Pero a día de hoy, podemos tener explicaciones más “mundanas” al respecto de estos puntos de controversia sobre el famoso mapa.
A partir del S.XV, los cartógrafos incluían con frecuencia una gran masa de tierra en latitudes muy meridionales, uniendo África con Asia y haciendo del Océano Índico un mar interior. El motivo de esta concepción se debe a una antigua creencia que presumía una tierra muy hacia el sur. Cuando el portugués Magallanes cruzo a través del estrecho que lleva su nombre, al sur de Tierra de Fuego, pensó que la isla que estaba viendo correspondía a la famosa masa de tierra que se mencionaba desde antiguo. Sin embargo, esta idea errónea, no fue corregida hasta el momento en que el pirata inglés Francis Drake, en 1578, pudo cerciorar que se trataba de un error.

Se cree que el hecho de que en el mapa de Piri Reis aparezca la Antártida, se deba a un hecho curioso. Si en el mapa miramos la supuesta Antártida de manera vertical, descubriremos, para nuestro asombro, que existe un más que particular parecido con la zona del mapa que se comprende entre el Río de la Plata y Tierra de Fuego. De hecho, el grupo de tres islas que se denomina Islas de Sara, se podrían asociar perfectamente a las Islas Malvinas y el punto más oriental de la línea trazada en el mapa, se corresponde al extremo meridional de Argentina. ¿Por qué razón iba a ser el trazo de la Antártida el mismo que el del extremo sur de Sudamérica?. Piri Reis pudo darse cuenta, al llegar al Río de la Plata, de que se le estaba acabando la valiosa piel sobre la que estaba plasmando su trabajo. Y a fin de no tener que corregir todo el mapa, lo que le hubiera supuesto repetirlo de nuevo, hizo lo que seguramente todos habríamos hecho: giró la línea costera del trazo hacia el este y describió un semicírculo que cupiera en el cuero. Hay que decir, que esta práctica que parece descabellada, era muy común en la Edad Media.

 

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Bibliografía.


- Berlitz, Charles. Mysteries from forgotten worlds. Grosset & Dunlap. New York, 1972.
- Abdul, Adnan. La science chez les turcs ottomans. Ed. Saint-Etienne, Paris, 1996.
- Akcura, Yusur. Map drawn by Pin Reis. Turkish interest in America in 1513: Piri Reis chart of the Atlantic made some ten years after Columbus first discoveries and seven years before Magellan rounded Cape Horn. Ed. Illustrated, London, 1995.
- Humpreys, A.L.. Decorative printed maps of the 15 th to 18 th centuries. Ed. Martin Felltown, London, 2002.
- Nordenskjold, A. Atlas to the early history of cartography with reproduction of the most important maps printed in the XV. and XVI. centuries. Ed. Straeggsson, Estokholm, 2001.
- Reis, Piri.
Bahriye. Ed Borlnon & Dunlop. London, 1998.
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