La carrera del HMAV Bounty (His Majesty´s Armed Vessel) se inició cuando la British Royal Navy lo rebautizó el 26 de mayo de 1787 como Bounty, puesto que hasta ese momento había sido conocido como Bethia. Era un buque relativamente pequeño, de unas 215 toneladas de desplazamiento, y montaba únicamente cuatro cañones de 2 kg y diez pequeños cañones de base giratoria, conocidos como swivel gun en inglés. Si lo comparáramos con el Endeavour y el Resolution de James Cook, estos desplazaban 368 y 462 toneladas respectivamente.
Sus medidas generales eran 27.7 metros de eslora y 7.3 metros de manga. La tripulación estimada era de unos 46 tripulantes. Su comandante era William Bligh, que fue nombrado para ese cargo el 16 de agosto de 1787, cuando contaba 33 años y tras una hoja de servicios brillante, entre la que se encontraba el haber sido timonel del HMS Resolution de James Cook durante el tercer viaje de éste (entre 1776 y 1779). Además, contaba con el apoyo de Sir Joseph Banks, un personaje muy influyente en Gran Bretaña en aquella época.
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William Bligh. Retrato de 1814, unos años después del motín. |
A pesar de que el famoso motín que se produjo a bordo de la Bounty fue achacado a la extrema crueldad en el trato a su tripulación, lo cierto es que el comportamiento de Bligh no era diferente al que dispensaban otros oficiales a sus subordinados al mando de cualquiera de los buques de la Armada británica.
Al comandante Bligh se le encomendó como primera misión a bordo de la Bounty, algo totalmente experimental: tenían que viajar hasta Tahití, recoger “árboles del pan” y llevarlos a las colonias de las Indias Occidentales, a fin de que se pudieran plantar y sirvieran como comida barata para los esclavos del lugar. Este experimento fue propuesto por el botánico Sir Joseph Banks, que recordemos, fue quien propuso a Bligh para el puesto que ocupaba.
En junio de 1787 la Bounty fue remodelada en Deptford. La cabina del capitán fue transformada en un invernadero para transportar las plantas del árbol de pan. Como se puede presuponer, el barco, que ya de por sí no era excesivamente grande, redujo su espacio útil de forma considerable. Esta reforma, finalizó en noviembre de ese mismo año y en diciembre, la Bounty zarpó de Spithead rumbo a Tahití. Al llegar al cabo de Hornos, intentaron pasarlo durante un mes, pero siempre se vieron obligados a retroceder y volver a intentarlo debido a las pésimas condiciones climatológicas. Debido a lo infructuoso de sus intentos, Bligh decidió ponerse rumbo este y rodear el Cabo de Buena Esperanza y atravesar el Índico para llegar a Tahití. Durante el viaje, Bligh destituyó al sobrecargo John Fryer, y puso en su lugar al contramaestre Fletcher Christian. Este acto motivó que la relación entre Bligh y Fryer fuese desastrosa y posteriormente Fryer declaró que su destitución se debió básicamente a un acto de tipo personal, sin justificación profesional. La Bounty llegó a Tahití el 26 de octubre de 1788, diez meses después de zarpar de Spithead.
El paraíso terrenal: Tahití.
Bligh y su tripulación pasaron cinco meses en Tahití (llamada por aquel entonces Otaheite), ya que no era la época en la que podían trasplantarse los brotes del árbol del pan. Tras ese tiempo, iniciaron el proceso de recolección y prepararon un total de 1015 plantas de árbol del pan.
Durante ese período, Bligh permitió a su tripulación vivir en convivencia común con los nativos, por lo que estos se familiarizaron con sus costumbres y cultura. De hecho, muchos marineros y oficiales llegaron a tatuarse según la moda local e incluso Fletcher Christian se casó con una tahitiana llamada Maimiti. Por supuesto, otros miembros de la tripulación “mantuvieron una buena conexión” con las mujeres tahitianas.
Este comportamiento de su tripulación, no sorprendió a Bligh, que recogió sus impresiones al respecto:
“Las mujeres son muy bellas y tienen suficiente delicadeza para hacerse admiradas y queridas. Los jefes le han cogido tanto gusto a nuestra gente, que les han animado bastante a que se queden con ellas más que al revés, e incluso hicieron promesas de grandes posesiones. Bajo estas y muchas otras circunstancias del caso igualmente deseables, no es de sorprender por lo tanto... que un grupo de marineros guiados por oficiales y sin conexiones... se dejaran llevar por un aliciente tan poderoso”
--A Narrative of the Mutiny, etc., by Lieut. W. Bligh, 1790, p. 9.
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Fletcher Christian. En la actualidad, sobreviven descendientes directos de éste en Pitcairn. |
Tres miembros de la tripulación desertaron y fueron recapturados. En lugar de colgarlos, que era lo que se solía hacer con los desertores, Bligh ordenó que se les azotara. Al menos uno de ellos era James Morrison.
En el S.XVIII, el rango y posición en los buques de la Armada británica estaba claramente definido por una jerarquía social. En la cúspide, estaban Oficiales de Cámara, comisionados por la Corona para liderar en el buque y se incluían al comandante, sobrecargo, cirujano, capellán cerillero u oficial de aprovisionamiento, que eran los más experimentados a bordo. Les seguía en categoría los oficiales en prácticas (aspirantes a oficiales de la marina), que para que nos entendamos, eran aquellos miembros del cuerpo de oficiales que estaban adquiriendo horas de navegación como preparación complementaria a su formación académica, que les convertiría en futuros oficiales superiores.
La escala seguiría con los contramaestres, que estaban especializados en garantizar la seguridad a bordo y ejecutar las órdenes de la Cámara de Oficiales, con el consentimiento de comandante y además tenían el privilegio de sentarse a la mesa con los oficiales superiores. Los contramaestres también quedaban excluidos de los azotes, en caso de castigo físico. A estos les seguían los aprendices de contramaestre y finalmente estaba la marinería, que se dividía en marineros capaces y marineros ordinarios. En algunos buques existía una clase inferior denominada “hombres de tierra”, que eran marineros aprendices sin ningún o bajo conocimiento naval.
- John Toohey, Captain Bligh's Portable Nightmare: From the Bounty to safety--4,162 Miles Across the Pacific in a Rowing Boat, Ed.
Similar Night, New York, 1999.
- Caroline Alexander, The Bounty: The True Story of the Mutiny on the Bounty, Viking Penguin, 2003.
- William Bligh, The Bounty Mutiny, Ed.
Penguin Books, 2001.
- Maurice Allward, Pitcairn Island and "The Mutiny on the Bounty" , Tempus Publishing, 2001.
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