La Bounty zarpó de Tahití el 4 de abril de 1789. El 28 de abril, en las Islas Tonga, Fletcher lideró el famoso motín. Según todos los relatos al respecto, Christian Fletcher y varios de sus seguidores entraron en la cabina de Bligh, que siempre estaba abierta, le obligaron a rendirse y le llevaron a cubierta vestido sólo con su camisón, mientras que Fletcher le empujaba con una bayoneta en la espalda. Cuando Bligh intentó hacer razonar a Fletcher, este respondió que “estaba en el Infierno”. Los gritos y palabras malsonantes se oyeron por doquier y el barco y su tripulación fue reducida sin que se derramara una sola gota de sangre. De los 42 hombres a bordo, 18 estarían de parte de Fletcher, 22 fueron leales a Bligh y 2 permanecieron neutrales. Los amotinados ordenaron a Bligh y cuatro de sus partidarios a subirse a la lancha de la Bounty: su destino, ser abandonados a su suerte en alta mar. Muchos otros de los que le eran fieles, prefirieron unirse al destino de Bligh que permanecer a bordo, ya que sabían que aquellos que permanecieran en el buque, serían considerados de facto amotinados, según los Artículos de la Guerra.
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Grabado de la época en que se representa el momento en que Bligh es obligado a abandonar la Bounty.
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En total 18 hombres de la tripulación se unieron al destino de Bligh, mientras que los otros 4 fueron obligados a quedarse y permanecer junto con los amotinados, por falta de espacio en el bote. El motín tuvo lugar a unas 30 millas náuticas (unos 56 km) de Tofua, en Tonga (19.75º S 175.07º W) y allí fueron abandonados.
En un increíble alarde de navegación y experiencia marinera, Bligh dirigió el abarrotado bote (medía siete metros de eslora) en un épico viaje que duró 47 días y les llevó desde Tofua a Timor, equipado solamente con una vela, un sextante y un reloj de bolsillo, sin cartas de navegación o compás. Para hacernos una idea de lo que pasaron, baste decir que la distancia que recorrieron fue de 3618 millas náuticas (6710 km).
En todo su épico viaje, únicamente perdió un hombre, John Norton, que falleció en un enfrentamiento con los nativos hostiles de la isla de Tofua, donde habían intentado aprovisionarse con víveres y agua. Mientras tanto, los amotinados navegaron hacia la isla de Tubuai, donde eligieron quedarse. Tras pasar tres meses aterrorizando a los nativos, decidieron volver a Tahití, donde se quedaron 16 miembros de la tripulación, mientras que Fletcher y ocho hombres más, junto con seis tahitianos y once mujeres más un niño, navegaron de nuevo con la Bounty esperando eludir a los buques de la Royal Navy y encontrar un lugar seguro en que vivir. Según el diario de unos de los hombres de Fletcher, los tahitianos fueron secuestrados, puesto que cuando levaron anclas no se les avisó de que zarpaban, ya que el propósito era llevarse a sus mujeres. La Bounty navegó a través de Fidji y las Islas Cook, pero Fletcher se temió que allí iban a ser encontrados. Se volvieron a poner en marcha y “redescubrieron” la isla de Pitcairn, que había desaparecido de los mapas de la Royal Navy. El 23 de enero de 1790, quemaron la Bounty en lo que actualmente se denomina Bounty Bay y donde aún permanecen las anclas y cañones, reposando en el fondo de sus prístinas aguas.
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Dibujo en el que se aprecia la línea original de la Bounty.
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Las consecuencias del motín.
El comandante Bligh regresó a Inglaterra y dio parte del motín al Almirantazgo el 15 de marzo de 1790. El HMS Pandora, al mando del capitán Edward Edwards, zarpó el 17 de noviembre de 1790 para localizar a la Bounty y a los amotinados. El Pandora llevaba el doble de la tripulación normal, puesto que se esperaba que, una vez localizada la Bounty, este contingente extra tripulara de regreso el buque. El Pandora arribó a Tahití el 23 de marzo de 1791 y cuatro hombres de la Bounty subieron voluntariamente a bordo en cuanto atracó, mientras que diez más fueron arrestados en los días siguientes. Estos catorce, entre los que estaban tanto los amotinados como aquellos que habían sido fieles a Bligh, fueron encarcelados en una celda del Pandora, a la que denominaron “La caja de Pandora”.
El 8 de mayo, el Pandora levó anclas y durante tres meses se dedicó a visitar todas las islas al oeste de Tahití en busca de la Bounty y el resto de amotinados, pero no encontraron nada más que algunos restos flotando en alta mar. Se dirigieron hacia el oeste, a través del Estrecho de Torres pero el Pandora toco fondo en una barrera de coral (seguramente la Gran Barrera australiana) el 29 de agosto de 1791. Se hundió al día siguiente, pereciendo 31 miembros de la tripulación y cuatro de los prisioneros. Los restante 89 tripulantes y diez prisioneros (rescatados de su celda poco antes de irse el Pandora a pique), se distribuyeron entre cuatro pequeños botes y navegaron hacia Timor, donde llegaron el 16 de septiembre de 1791.
Tras ser repatriados a Inglaterra, los diez prisioneros fueron juzgados por una corte militar naval. Durante la vista, se le dio gran importancia a quienes empuñaron armas durante el motín, ya que según los Artículos de la Guerra, no actuar cuando se es capaz para prevenir un motín, es igual que ser miembro activo del motín. En la sentencia del juicio, de fecha 18 de septiembre de 1792, cuatro hombres de los que Bligh había defendido su inocencia, fueron declarados como tales y su honor y cargos reestablecidos. Dos fueron hallados culpables pero perdonados. Uno fue reprendido debido a un tecnicismo legal pero posteriormente recibió el perdón oficial. Los otros tres, fueron condenados a muerte y ejecutados mediante la horca. En otras causas paralelas a esta, Bligh y Edwards fueron juzgados por la pérdida de sus buques, pero finalmente absueltos de los cargos que se les imputaba. Cabe decir que en este caso, según las leyes navales británicas de la época, se iniciaba un proceso que no era significativo de culpa, sino de depuración de responsabilidades.
Bligh continuó con su carrera naval y obtuvo el rango de vicealmirante. Sin embargo, su carrera se vio de nuevo marcada por otro desafío a las autoridades: llegó a ser gobernador de Nueva Gales del Sur y en 1808 las tropas del lugar le detuvieron en el transcurso de una serie de incidentes conocidos como “la Rebelión del Ron”.
Antes de que Edwards regresara de su viaje de búsqueda de la Bounty, el HMS Providence y su buque de soporte Assistant, iniciaron un segundo viaje para recolectar árboles del fruto del pan, el 3 de agosto de 1791. Esta misión fue de nuevo apadrinada por Joseph Banks y de nuevo dirigida por Bligh, ahora como capitán. El segundo viaje si que fue un verdadero éxito y se consiguieron recolectar 2126 plantas y cientos de otros especimenes, que fueron trasplantados en las Indias Occidentales.
- John Toohey, Captain Bligh's Portable Nightmare: From the Bounty to safety--4,162 Miles Across the Pacific in a Rowing Boat, Ed.
Similar Night, New York, 1999.
- Caroline Alexander, The Bounty: The True Story of the Mutiny on the Bounty, Viking Penguin, 2003.
- William Bligh, The Bounty Mutiny, Ed.
Penguin Books, 2001.
- Maurice Allward, Pitcairn Island and "The Mutiny on the Bounty" , Tempus Publishing, 2001.
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