Volver a la página principal  
 
Historias del mar
Monográficos
Recomendamos

 
     
   
#
El barco que cambió nuestra perspectiva del mar.


Según la mitología griega, Calipso (que significa “la que oculta”) era el nombre de la bella hija del titán Atlas, que reinaba en la isla de Ogigia. Cuando a esta isla arribó Ulises, Calipso le hospedó en su cueva, ofreciéndole todas las comodidades posibles, manteniéndole de este modo durante siete años. Tuvo con el héroe cuatro hijos: Nausitoo, Nausinoo, Latino y Teléfono. Pensó la ninfa que el fruto de su amor, retendría al de Ítaca a su lado. Pero nada más lejos de la realidad: Ulises deseaba regresar a su patria, junto a su amada Penélope.

Viendo la situación, Atenea intervino y solicitó a Zeus que ordenase a Calipso dejar marchar a Ulises. Zeus envió a su mensajero Hermes y Calipso, viendo que no tenía más opción que obedecer, le dio materiales y víveres para que se construyera una balsa y continuara su viaje. Ulises se despidió de ella, no sin cierto recelo por si se tratara de una trampa, y zarpó. Algunas leyendas cuentan que Calipso terminó muriendo de pena.

En esta antigua leyenda, encontramos ciertos paralelismos con la suerte que corrió uno de los buques expedicionarios más famosos que han surcado los mares: el Calypso de Jacques Cousteau. Pero, cómo y cuándo se inició la fructífera relación entre el hombre y el famoso buque, es algo que desgranaremos a continuación.

 
El Calypso fotografiado antes de sufrir la remodelación que le convertiría en un buque oceanográfico.
El Calypso fotografiado antes de sufrir la remodelación que le convertiría en un buque oceanográfico.
El capitán de un sueño.
Jacques Yves Cousteau nació en Saint André de Cubzac, Francia, el 11 de junio de 1910. En 1930, el joven Cousteau fue admitido en la École Navale de Brest, llegando a ser oficial de artillería de la Armada Francesa, algo que le dio la oportunidad iniciarse en diferentes experimentos submarinos. Sin embargo, su objetivo distaba de tener algo que ver con el fondo del mar, pues deseaba ser piloto.

Sin embargo, un accidente de tráfico acabó con sus ilusiones, ya que le dejó graves secuelas en una mano, y decidió que quizás lo más parecido a volar, era sumergirse en las profundidades marinas, con lo que puso sus miras en el mundo submarino. En 1936 inició las pruebas de unas gafas protectoras que permitían la visión bajo el mar; serían las antecesoras de las gafas de buceo que todos conocemos. Estos primeros coqueteos con la belleza submarina le llenaron de tal forma, que decidió encauzar todas sus energías a aquel inhóspito mundo aún por descubrir.

En 1937 se casó con Simona Melchior, con quien tuvo dos hijos: Jean Michel y Philippe. Tomó parte en la II Guerra Mundial, y durante la conflagración, en su búsqueda por hacer del mar un medio benigno para el hombre, desarrolló en 1943, junto al ingeniero Emile Gagnan el Aparato de respiración submarina autocontenida, o lo que conocemos como "aqua-lung", que comprendía cilindros de aire comprimido y un regulador de gases. Este sistema permitió la popularización del buceo autónomo como deporte, debido a que otorgaba al buzo independencia con la superficie, al no necesitar un cable para el suministro de aire.

Tras la II Guerra Mundial, junto con el oficial naval Philppe Tailliez y el submarinista Frédéric Dumas, eran conocidos como los mousquemers (“mosqueteros del mar”), puesto que se dedicaban de lleno a realizar experimentos, tanto en el mar como en laboratorios, para poder controlar en cierta medida, el medio submarino: eran especialistas en localizar y eliminar las minas submarinas olvidadas de la guerra, en los puertos de Francia y también exploraban diferentes pecios.

Fotografía del Calypso en una de las innumerables expediciones que llevó a cabo por las islas del Pacífico Sur.
Fotografía del Calypso en una de las innumerables expediciones que llevó a cabo por las islas del Pacífico Sur.

En agosto de 1946, junto con Frédéric Dumas, exploró uno de los ríos submarinos más profundos, el Sorgue, en Fontaine de Vaucluse, (Provenza, Francia). A punto estuvo de costarles la vida a ambos la aventura, ya que una importante cantidad de monóxido de carbono se filtró accidentalmente en el sistema de aire de sus aqua-lung, proveniente del compresor de aire diesel que filtraba, precisamente, el monóxido de carbono generado. Cuando ya estaban en estado de letargo, adormilados por el efecto del monóxido de carbono y a una profundidad de 46 metros, entre ambos consiguieron salir a la superficie. Lo irónico es que inmediatamente después de haber logrado salvar la vida, otro grupo de submarinistas se introdujo a bucear en el mismo lugar y a punto estuvieron también de perder la vida, debido al mismo problema. Pero volvería a intentarlo.

En 1950, descubrió en Malta el buque que había de convertirse en su enseña. Se trataba de un viejo dragaminas, botado en 1942, de la Royal Navy, transformado en ferry y que tenía el prosaico nombre de J-826. Cousteau encontró que era ideal para sus planes de explorar los mares y gracias a la financiación de Loël Guinness, el contrato de compra-venta se formalizó oficialmente el 19 de julio de 1950. En el  contrato de leasing entre ambos, el Sr. Guiness le cedía el buque al capitán francés por el simbólico precio de 1 franco anual. Acababa de adquirir el sueño de su vida.



1
2




Bibliografía.


- Cousteau Society. http://www.cousteausociety.org y otras fuentes digitales.
#


Actualidad | Amárrate | Emergencias
Escuela naútica | Foros | Historias del mar | Meteorología
Playas y calas | Puertos deportivos | Recetas marineras
Reportajes | Tienda
#
     
© Amarre. Todos los derechos reservados
Amarre baleares s.l. CIF B57383895 INSCRITA EN EL REGISTRO MERCANTIL DE PALMA DE MALLORCA - TOMO: 2177 LIBRO: 0 FOLIO: 170 HOJA: PM 52895
Foro
Participa en nuestro foro de Historias del mar