| Los comienzos del hombre bajo el mar |
Desde el principio de los tiempos la inquietud del ser humano por conocer toda la geografía del planeta lo ha llevado a investigar y moverse por áreas de la tierra de difícil acceso, y las ¾ partes del planeta no iban a quedar inexploradas.
Los submarinos son embarcaciones desconocidas para la gran mayoría de la gente, si pensamos que son muchos los que se preguntan el motivo por el que grandes barcos de metal flotan, no hablemos ya de cómo un submarino de gran tonelaje puede salir a flote.
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Imagen de escritos medievales donde vemos las iniciativas anteriores a la época.
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Todo empieza con la flotabilidad.
Todos los barcos, así como los submarinos en superficie, están en situación de flotación positiva, pesando menos que el volumen equivalente de agua (de acuerdo con el principio de Arquímedes). Para sumergirse hidrostáticamente (sin ayuda mecánica), un buque debe ganar flotación negativa, bien incrementando su propio peso o decrementando el desplazamiento de agua (volumen). Para controlar su peso, los submarinos están equipados con tanques de lastre, que pueden llenarse con agua tomada del exterior o aire a presión.
Para sumergirse o emerger, los submarinos usan los tanques de proa y popa, llamados tanques principales, que se abren y se llenan completamente de agua para sumergirse o se llenan de aire a presión para emerger. Durante la inmersión, los tanques principales suelen permanecer inundados, lo que simplifica su diseño, por lo que en muchos submarinos estos tanques son simplemente una sección del espacio entre los cascos. Para un control manual más rápido y preciso de la profundidad, los submarinos disponen de unos tanques de control de profundidad más pequeños, capaces de soportar presiones más altas. La cantidad de agua en estos tanques puede controlarse tanto para responder a cambios en las condiciones exteriores como para cambiar la profundidad de inmersión. Dichos tanques pueden situarse cerca del centro de gravedad del submarino, o distribuirse por el buque para evitar afectar a la escora.
El hombre bajo el mar en la antigüedad
El interés del hombre en penetrar las profundidades de los mares se remonta a muy atrás, en el tiempo. Las primeras referencias que se tienen son los batiscafos o escafandras ensayados por Alejandro Magno, en el siglo III antes de Cristo, utilizados en la batalla de Tiro (332 A.C.).
Otras referencias del hombre bajo el mar en la antigüedad las encontramos en las historias del griego Herodoto, en escritos del año 460 A.C., donde nos habla de un famoso buzo griego llamado Scyllis y de su hija Cyana, empleados por el rey Jerjes para la recuperación de tesoros en un buque persa hundido. Habiendo terminado su trabajo, Jerjes los retuvo, pero el griego y su hija, durante una tormenta, se lanzaron por la borda y bucearon sembrando el desconcierto en la flota fondeada al cortar sus amarras y quedar los buques a la deriva. Mientras tanto, los dos fugitivos escaparon nadando hasta Artemisus, a nueve millas de distancia, mientras la flota se estrellaba contra los arrecifes. Por su parte Tucídides (años 460-400 a. de C.) narra la actuación de los buceadores de combate atenienses en el sitio de Siracusa, cuya intervención caracterizó la guerra del Peloponeso.
Más adelante, en las Guerras Púnicas (264-146 A.C.), ya se dispone de rudimentarios equipos de buceo, que permiten pasar por debajo de las naves, barrenarlas y hundirlas. Hubo después un periodo de profunda inactividad, o al menos en lo que se refiere a documentación que atestigüe una continuidad en la evolución de este tipo de artilugios.
Sin embargo, todas estas primeras inmersiones de la antigüedad no dejan de ser los primeros escarceos del hombre bajo el mar, pero como simple buceador, en ningún caso encontramos referencias de vehículos submarinos. Para ello deberían pasar más de 1500 años, cuando tras la Edad Media, parece que finaliza esta etapa en la que el hombre vive de espaldas al mundo submarino, y ya en el siglo XVI, aparecen las siguientes referencias al respecto.
Leonardo da Vinci.
La mayoría de los inventos de Leonardo Da Vinci no fueron llevados a la práctica por considerar que superaban las posibilidades de la técnica de la época, a pesar de que Leonardo estudió la mayoría de sus proyectos cuidando los detalles y resolviendo las dificultades de la construcción.
Este gran inventor adelantado a su tiempo estaba fascinado con el mundo marino, y como en otras áreas de la tecnología realizó muchos diseños encaminados a la exploración acuática. Su famoso traje de buceo, estaba hecho de cuero, se conectaba a una manga de aire fabricada con cañas y a una campana que flotaba en la superficie. Una prueba de que el artista era además un hombre práctico se aprecia al ver que el traje incluía una pequeña bolsa para que el submarinista pudiera orinar en ella.
Estos últimos avances en el campo del buceo y unos primeros bocetos de naves sumergibles hacen que Leonardo despierte la inquietud por el mundo subacuático y a finales del s.XVI aparecerán las primeras embarcaciones sumergibles.
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Diseño de William Bourne |
William Bourne
Tenemos que remontarnos a 1578 para encontrar la primera teoría sobre los submarinos, que vino de la pluma de William Bourne, mesonero inglés aficionado a temas científicos. Lo que hizo Bourne es aplicar la descripción válida de porqué una nave flota (desplazando su peso de agua), para así describir el mecanismo por el cual un barco podía estar debajo del agua: "Es posible hacer una nave o un bote que pueda moverse debajo del agua, y subir otra vez cuando lo desee. Si la magnitud del cuerpo que está en el agua… que tiene siempre un único peso, puede hacerse más grande o más pequeña, podremos hundirnos y salir a flote cuando queramos... "
Es decir disminuyendo el volumen para hacer el barco más pesado que el peso del agua que desplaza, se hundirá y generando un aumento de volumen provocaremos el efecto contrario. Bourne escribió acerca de juntas herméticas de cuero, y de un mecanismo de rosca para controlar el “volumen-cambiante” tanto hacia dentro, como hacia fuera.
Bourne describió un principio de funcionamiento para la inmersión de embarcaciones, no estaba planificando todos los movimientos de un submarino, y no ofreció ninguna ilustración.
Algunos años más adelante, este dibujo pretendió clarificar la teoría de Bourne: cojines de cuero envueltos que se pueden atornillar hacia la línea central para crear un compartimiento inundado, y desatornillar hacia fuera para expeler el agua y sellar la abertura. Sin embargo, Bourne escribió acerca de estructuras de extensión y de compresión, sin inundar compartimentos. Los submarinos construidos en Inglaterra en 1729 y Francia en 1863 sí se construyeron según su idea.
- Brett McLaughlin, Cornelis Drebbel and the First Submarine (1997)
- Denis Papin, Nouvelle manière pour lever l'eau par la force du feu. Kassel, Jacob Estienne, 1707
- Aguilera y Elias. Buques de Guerra Españoles, 1885-1971. San Martín, 1972.
- History of submarines: www.submarine-history.com
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