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La revolución industrial del S.XIX. conlleva una evolución a nivel mundial


De la guerra de 1812, hay conocimiento de al menos dos submarinos, uno de ellos bautizado por un almirante británico con el conocido nombre genérico de la época: el “Turtle”. No hay certeza en que Bushnell volviera a la carga en la guerra de 1812; en esa época su familia hacía más de 25 años que no sabían nada de él, tenía 70 años y teóricamente vivió bajo un nombre falso en Georgia.

Del otro submarino se conserva información en los cuadernos del famoso inventor Samuel Colt, quién inventó una batería submarina usada en defensa de puertos y un cable submarino para el telégrafo. El diseño del submarino encontrado en las notas de Colt, se atribuye sin embargo a Silas Clowden Halsey.

En 1815 el contrabandista y capitán británico Thomas Johnstone pudo (o quizás no), haber colaborado con Fulton a favor de los intereses franceses, y participó (o quizás no), en el proyecto de construcción de un submarino de 100 pies de largo que se utilizaría en el rescate de Napoleón Bonaparte de su exilio en la isla de Elba. El caso es que Napoleón murió antes de que este posible submarino fuera acabado y el enigmático proyecto saliese realmente a la luz.

Realmente tras la época de Fulton, el desarrollo de submarinos se estancó durante varias décadas, y hasta 1851 no se tienen más referencias al respecto, estas novedades vienen una vez más de la mano de necesidades militares, esta vez del ejército alemán.

Ictíneo
Imagen de la botadura del Ictíneo.

Experiencias catalanas, Narcis Monturiol y Estarriol
Este hijo de un fabricante de botas se licenció en derecho en 1845 pero nunca llegó a ejercer su carrera. En 1858 construyó el Ictíneo o nave-pez, siendo las primeras pruebas en el puerto de Barcelona en 1859, era un sumergible propulsado por la acción de dos personas, pero no llegaba a alcanzar la potencia necesaria para contrarrestar las corrientes marinas.

A pesar del fracaso, no se desalentó y construyó una segunda versión, el Ictíneo II, para el que originalmente ampiló la fuerza motriz añadiendo seis persona más. Pero los resultados fueron incluso peores.

En un último intento, trató de incorporar una caldera de vapor, para reemplazar la fuerza humana. Pero en las pruebas realizadas en el dique se observó que las temperaturas alcanzadas en el interior del buque (hasta 50ºC), hacían imposible la habitabilidad de la nave.


Wilhelm Bauer
Estando el puerto alemán de Kiel sitiado por la flota danesa, un militar de origen prusiano llamado Wilhelm Bauer convenció a un constructor naval para construir un submarino antibloqueo diseñado por él mismo, que denominó "Brandtaucher" (buzo incendiario). El barco fue hecho de planchas de hierro cosidas de forma que el resultado se asemeja a una pequeña ballena. La propulsión se obtenía mediante la acción de dos personas sobre una rueda que a su vez accionaba una hélice exterior.

Un tercer tripulante manejaba la dirección. La flotabilidad se controlaba por tanques de lastre, y el equilibrio (y por tanto la dirección vertical) se ajustaba moviendo un peso que podía desplazarse a lo largo de una barra de hierro. Su primera aparición en la escena de Kiel, el Brandtaucher forzó a los barcos daneses a retirarse a altamar. Sin embargo una inmersión posterior (quizás con maniobra demasiado brusca), hizo que los pesos se deslizasen demasiado rápido, provocando el veloz hundimiento del submarino que se clavó en el fondo del mar a unos 60 pies de profundidad. La presión de agua era demasiado fuerte para permitir a Bauer y sus dos compañeros abrir la portilla, por lo que los tripulantes tuvieron que esperar a que el agua que se filtraba a través del casco llenase el interior y la presión se igualase con el exterior. Después de seis horas inimaginables en una oscuridad claustrofóbica abrieron la portilla y pudieron salir a superficie sanos y salvos. La embarcación permaneció en las profundidades hasta que pudo ser recuperada en 1887 y en la actualidad está en el museo de historia militar de Dresden.

Wilhelm Bauer
Retrato del inventor del famoso Brandtaucher, Wilhelm Bauer.

Tras este desastre la marina germana dejó de confiar en Bauer, por lo que se fue a Inglaterra a intentar vender sus ideas. Tras provocar varias muertes con sus experimentos, en 1856 construyó un submarino de 52 pies para la Armada Imperial Rusa, que bautizó como “Diablo Marino” (Sea Devil), que realizó 134 inmersiones, siendo la más espectacular, la realizada con ocasión de la coronación del Zar Alejandro II. El barco llevó dieciséis hombres bajo el agua, cuatro de los cuales interpretaron el himno nacional bajo el agua, que pudo ser escuchado en superficie gracias a unos amplificadores de cobre.

Sin embargo, a los rusos no les gustó el trato de Bauer y su falta de tacto, y no consideraron el potencial de su submarino. Bauer propuso que los submarinos debían ser accionados por un motor de combustión interna. Invirtió veinticinco años de su carrera en desarrollar submarinos (o al menos haciendo propuestas de nuevos proyectos) para un total de seis naciones: Alemania, Austria, Inglaterra, Estados Unidos, Rusia y Francia. Su origen plebeyo unido a su bajo rango militar era una desventaja, ya que debía enfrentarse a los aristocráticos que dirigieron la mayor parte de las marinas de guerra de esos tiempos. Diseñó submarinos más sofisticados, pero nunca consiguió construirlos, y murió en Baviera en 1875.

Se puede decir que en el curso de su vida fue bastante ignorado, incluso por su Alemania natal, sin embargo fue declarado héroe a título póstumo en la era nazi.

Evolución paralela en América, Lodner D. Phillips
En 1852 un zapatero de Indiana, Estados Unidos, llamado Lodner D. Phillips, construyó como mínimo dos submarinos. El primero colapsó a una profundidad de 20 pies, sin embargo con el segundo consiguió alcanzar una velocidad bajo el agua de 4 nudos a una profundidad de 100 pies, todo ello movido por una manivela de accionamiento manual. Phillips ofreció su invento a la US Navy, pero la respuesta fue contundente: “Nadie de esta departamento está autorizado a adquirir submarinos, las embarcaciones de la Marina no navegan bajo el agua”.

Durante la Guerra Civil, Phillips volvió a ofrecer sus servicios a la Marina, sin éxito. Con este diseño, Phillips obtuvo en 1852 una patente para fabricar una “Hélice submarina propulsada manualmente”. La innovación: la dirección, así como el movimiento de arriba a abajo, era controlada por un único propulsor operado manualmente.

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Bibliografía.


- Brett McLaughlin, Cornelis Drebbel and the First Submarine (1997)
- Denis Papin, Nouvelle manière pour lever l'eau par la force du feu. Kassel, Jacob Estienne, 1707
- Aguilera y Elias. Buques de Guerra Españoles, 1885-1971. San Martín, 1972.
- History of submarines: www.submarine-history.com
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