| A mediados del S.XIX, la carrera militar evoluciona |
Oliver S. Halstead
En 1863 un grupo de especuladores norteños creó la American Submarine Company, pudiendo así favorecerse de la ley aprobada en el Congreso que autorizaba a empresas privadas a construir este tipo de naves. Sin embargo, el Presidente Lincoln no estuvo de acuerdo y denegó el permiso para la construcción del primer submarino que pretendía esta factoría. Así, el denominado “Ballena inteligente” no fue terminado hasta 1866, mucho después del final de la guerra. Su dueño, el Sr. O.S. Halstead hizo varios esfuerzos para venderlo al gobierno, sin embargo debido a los constantes fallos del submarino, la Marina retrasó su aceptación hasta 1872.
Halstead fue asesinado y el proyecto del submarino abandonado. El prototipo de la “Ballena inteligente” actualmente se exhibe en el museo Militar de New Jersey. Cuando todos estos aparatos constituían la última tecnología de un mundo que aún tenía mucho por descubrir en materia de mecánica y construcción naval, no era raro que simples ciudadanos en cualquier lugar del mundo hicieran lo mismo sin más ayuda que su inteligencia y una voluntad de hierro.
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Imagenes de Le Plongeur. |
Charles Burn y Simon Bourgeois
En 1863 el equipo francés formado por Charles Brun y Simon Bourgeois botaron “Le Plongeur”, una embarcación de 140 pies de eslora (42 metros) y 20 de ancho, con un desplazamiento de más de 400 toneladas, debido sobretodo a su casco de 10 cm de espesor. Con motores de aire comprimido de 180 PSI que se almacena en diversos tanques distribuidos por el submarino, el movimiento se basa en las teorías de Bourne, es decir, gracias a tanques de lastre que permitan alcanzar la flotabilidad neutral, pudiendo funcionar dentro y fuera del casco para generar variaciones de volumen.
Este submarino, sin embargo fue tan inestable, que el simple movimiento de un tripulante podía producir fuertes movimientos giratorios. Además desde el punto de vista militar no era útil, ya que las burbujas de aire del escape de la máquina lo hacían muy visible. La marina francesa lo conservó unos 75 años como aljibe.
La ficción llega con Julio Verne
En 1870 el novelista francés Julio Verne acerca los submarinos al gran público con la novela "Veinte mil leguas de viaje submarino."
La historia trata de la expedición del profesor Aronnax, un reconocido biólogo marino, acompañado por su ayudante Consejo y el arponero canadiense Ned Land, que serán enviados por el gobierno estadounidense a fin de determinar y eliminar un monstruo marino avistado por barcos de todas las nacionalidades y que incluso ha llegado a dañar seriamente a un buque de línea. Su aventura empieza a bordo de un buque norteamericano de guerra, el Abraham Lincoln, con el que surcan los mares hacia Sudamerica y el Pacífico. Tras una infrutuosa búsqueda, descubren al monstruo, y el buque se pone en zafarrancho de combate.
Durante la batalla, el casco del buque es dañado, y los tres protagonistas salen despedidos de la cubierta, encontrándose de repente sobre el lomo de la criatura, descubriendo, para su sorpresa, que se trata de un enorme artefacto de metal. Les capturan de forma inmediata y son conducidos al interior de ese extraño vehículo, donde son recibidos por su enigmático comandante, el Capitán Nemo. Mencionar que Nemo, en latín significa “Nadie”. El Capitán Nemo le explica a sus “invitados” que el submarino está alimentado por energía eléctrica y perfectamente equipado para la investigación submarina. También cuenta a sus pasajeros que, mientras él aprecia el tener a bordo un experto como Aronnax con quien conversar, indicando que no existe ninguna hostilidad hacia ellos, nunca saldrán del submarino, puesto que teme su traición y den a conocer al Mundo su existencia. Así, mientras que Aronnax disfruta con todo lo que está viendo y prácticamente asume su destino, Land trata por todos los medios de escapar.
Las maravillas técnicas del Nautilus fascinan al público general y provoca un crecimiento del interés por este tipo de embarcaciones en una época en la que la innovación en el terreno militar se hace indispensable para superar al enemigo. Prueba de ello es que ese mismo año el submarino construido por el alemán Frederich Otto Vogel se hundió en las primeras prácticas.
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El Holland I, el primero de una larga saga. |
La tarea de investigación de Verne fue impecable, incluso tuvo en cuenta la compresibilidad del agua de mar a distintas profundidades (se suele tomar “cero” como valor por defecto aproximado, pero varía a razón de 0,0000436 cada 32 pies de profundidad).
John Phillip Holland
En 1874 el emigrante irlandés y maestro John Phillip Holland presentó un diseño submarino a la secretaria de la marina de guerra, que pasó el papeleo a un subordinado. Nadie estaba dispuesto a entrar bajo el agua en un artefacto como ese, y aunque la idea parecía interesante, advirtieron a Holland "pasar cualquier proyecto a través de Washington suponía mucho esfuerzo".
Primeros diseños de Holland, 16 pies de eslora, 20 pulgadas de manga y 24 de profundidad.
En 1878 Holland encontró patrocinador en un grupo de irlandeses revolucionarios llamados Fenians, que andaban buscando una manera de acosar la marina de guerra británica. Construyó el prototipo de un pequeño submarino, el "Holland No. 1" para probar así sus teorías (incluyendo el uso de un motor de gasolina). Los ensayos fueron tan bien que animaron a construir otra unidad más grande, más guerrera.
George W. Garrett, empieza la motorización
Un año después, en 1879, el reverendo anglicano George W. Garrett probó el "Resurgam", submarino accionado a vapor que estaba provisto de una caldera para las operaciones superficiales, y tanques a presión con vapor almacenado para las operaciones sumergidas. Era la primera embarcación submarina motorizada y superó los ensayos iniciales haciendo un recorrido de unas 10 millas a una velocidad de 3 nudos, pero se hundió en las primeras operaciones con remolque. Sin financiación, pero con toda la convicción del mundo, Garrett llevó sus ideas a un rico sueco fabricante de armas, Thorsten Nordenfeldt.
- Brett McLaughlin, Cornelis Drebbel and the First Submarine (1997)
- Denis Papin, Nouvelle manière pour lever l'eau par la force du feu. Kassel, Jacob Estienne, 1707
- Aguilera y Elias. Buques de Guerra Españoles, 1885-1971. San Martín, 1972.
- History of submarines: www.submarine-history.com
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