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El Tirpitz
Se suceden los intentos por hundirlo.

Los ingleses redoblan sus esfuerzos por intentar poner al Tirpitz fuera de combate. Se inquietan más cuando al Tirpitz se le asigna el crucero de batalla Scharnhorst y diez destructores, y emprenden una operación que resulta exitosa, contra las instalaciones aliadas en Spitzberg. Doce días después de la operación contra Spitzberg, en la noche del 22 al 23 de septiembre, los británicos llevan a cabo la llamada Operación Source, en la que es atacado por los submarinos enanos británicos X-5, X-6, y X-7. Tras franquear las redes antitorpedo, el X-6 consigue colocar dos minas de 2 toneladas cada una a unos 25 metros bajo la quilla del acorazado, y el X-7 otra más. Plantaron un total de cuatro minas en el lecho marino bajo el Tirpitz, de las que explotaron dos, provocando que la maquinaria de los motores diesel, se desencajara de sus anclajes. El Tirpitz estaría en dique seco durante un semestre y el ataque provocaría 1 muerto y 40 heridos a los alemanes.

El Tirpitz fotografiado en el fiordo Skjomen, Noruega. A pesar de su casi nula intervención en el conflicto, su sola presencia constituía una seria amenaza.
El Tirpitz fotografiado en el fiordo Skjomen, Noruega. A pesar de su casi nula intervención en el conflicto, su sola presencia constituía una seria amenaza.

Los británicos estaban informados de los progresos en las reparaciones del acorazado alemán. Al finalizar sus reparaciones, se hace nuevamente a la mar, concretamente el 3 de abril de 1.944. Los ingleses, lanzaron una primera oleada de aviones que a las 05:28h, atacan con 40 Barracudas procedentes de los portaaviones Victorius, Furious, Emperor, Searcher, Fencer, y Pursuer. El Tirpitz es alcanzado por 10 bombas de 225 kg y 4 de 775 kg, que provocan 132 muertos y 316 heridos. A las 06:36 se produce una segunda oleada, pero esta vez sin consecuencias.

La desesperación se extendió entre las fuerzas británicas, ya que volvieron a atacar al Tirpitz de forma intensiva a partir del 22 de agosto (hasta el 29) por un total de 91 aparatos Barracuda sin lograr ningún avance significativo en su intento de llevar a pique al acorazado alemán.
El escritor e historiador Dennis Richards, recoge una conversación que le transmitió Sir Arthur Harris (General en Jefe de la RAF) y que mantuvo con Winston Churchill, tras el enésimo intento de hundir al Tirpitz:
Churchill: “Harris, quiero que hunda el Tirpitz”.
Harris: “¿Por qué le molesta, Primer Ministro? No está haciendo ningún daño donde se encuentra”.
Churchill: “Quiero que hunda el Tirpitz”.

El propio Harris, menciona que entonces “envié a los chicos a ello, y hundieron el Tirpitz”. Los “chicos” eran los dos únicos escuadrones capaces de transportar el arma conocida como Tallboy (una bomba de 5,4 toneladas): el 617 y el 9 escuadrones de bombarderos de la RAF.

Primer intento serio.

Las órdenes eran claras: acabar con la amenaza que suponía el Tirpitz. Así que en septiembre de 1.944, la RAF se empleó a fondo para cumplir la misión que tenía encomendada. Una fuerza de 38 bombarderos pesados AVRO Lancaster de los escuadrones 617 y 9 se dirigieron a Yagodnik, cerca de Arcángel, en Rusia, desde donde lanzarían su ataque. Los aviones iban equipados con dos tipos de armas: las ya mencionada Tallboy y otra denominada Johnny Walker, una mina submarina que podía detectar su objetivo a distancia y desplazarse hacía él para impactar.

Las Tallboy se habían empleado en combate por primera vez hacía cuatro meses y sus medidas eran impresionantes: 6 metros de largo por casi uno de ancho, que ocupaba prácticamente toda la bodega de bombas del Lancaster. Iba armada con una cabeza del explosivo denominado Torpex de 2,3 toneladas y estaba preparada para penetrar profundamente antes de explotar. De este modo, se conseguía el denominado efecto “terremoto” que convertía el objetivo en papilla (literalmente). Disponía de cuatro pequeñas aletas, con un ángulo de inclinación de 5º respecto a la horizontal, debido a la tendencia de la bomba a girar sobre su propio eje longitudinal durante la caída. De este modo, se evitaba la rotación, dotando al arma de una gran estabilización que le permitía caer, mientras se acercaba al objetivo, a una velocidad próxima a la del sonido. Y a pesar de que no estaba pensada para atacar objetivos como un buque de guerra, nadie dudaba de que un impacto directo o cercano al objetivo, provocaría serios destrozos en el Tirpitz.

Bombas de tipo Tallboy, empleadas para llevar a pique al acorazado alemán Tirpitz. Pesaban más de dos toneladas y antes de impactar iban a una velocidad cercana a la del sonido.
Bombas de tipo Tallboy, empleadas para llevar a pique al acorazado alemán Tirpitz. Pesaban más de dos toneladas y antes de impactar iban a una velocidad cercana a la del sonido.

La mina denominada Johnny Walker, o mina JW, estaba diseñada para atacar la parte más vulnerable de los buques: el casco sumergido, donde el espesor del blindaje era hasta 2/3 más delgado que en el lugar donde tuviera más espesor.
Los escuadrones salieron de sus bases en dirección a Lossiemouth, donde repostaron para dirigirse hacia Rusia. Era el 10 de septiembre de 1.944. Hacia el atardecer estaban cruzando la costa noruega, momento en que viraron hacia el norte. Cruzaron el golfo de Finlandia y durante la noche aprovecharon el sol de medianoche que brilla en esa zona del Ártico. Al poco, viraron al este, ya en la vertical de Yagodnik. Tardaron un total de diez horas, la mayoría de ellas transcurridas en un total silencio de radio para evitar ser localizados y sin más orientación, debido a la mal función de los compases al encontrarse cerca del polo magnético, de sextantes. Debido a este silencio de radio y a que cada navegante se orientaba como mejor podía, se fueron disgregando y no llegaron todos juntos.

Al llegar a su destino, intentaron repostar lo más rápidamente posible, pero una intensa lluvia les impedía averiguar dónde se encontraba el personal de tierra que debía ayudarles. Uno de los miembros del 617 escuadrón, perteneciente al primer avión en llegar al lugar, apuntó al piloto antes de aterrizar que lo único que veía era “un carro de caballos atravesado en el campo de vuelo”. Cuando se quisieron dar cuenta, se percataron que no estaban en Yagodnik, sino en Kegostroy, una isla muy cercana a Arcángel. Antes de aterrizar, tuvieron que realizar maniobras evasivas para evitar impactar con aquel carro, y elevarse de nuevo. Algunos de los que iban llegando, no se dieron cuenta de aquello y acabaron en un campo de patatas cercano al aeródromo o bien volcando el avión. La confusión que siguió, a punto estuvo de dar al traste con toda la misión, puesto que los Lancaster que se aproximaban, veían (mal, eso si) a sus compañeros en tierra, accidentados, y pensaban que se encontraban en el lugar adecuado, con lo que intentaban aterrizar. Finalmente, y a pesar de perder varios aparatos en este incidente, se pudieron dirigir a su verdadero destino, Yagodnik, que se encontraba a unas 60 millas.


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Bibliografía.


- Bekker, Cajus, Kamp und untergang der Kriegsmarine, Ed. Luís Caralt, Barcelona, 1959.
- Cooper, Alan, Beyond the dam to Tirpitz, Crecy Publishing Ltd, New Ed edition, 1995.
- Howard, Peter, Underwater raid on Tirpitz, Ian Allan Publishing, New York, 2005.
- John Asmussen & Kjetil Åkra, Tirpitz - Hitler's siste slagskip, Midt-Troms Museum, Norway, 2006.
- Ludovic, Henry, Menace: the life and death of the Tirpitz , London, 1979.
- Woodward, David, The Tirpitz and the battle for the North Atlantic, WW Norton & Co, New York, 2001.
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