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Se fragua la tragedia.

Poco tiempo después de la recepción del mensaje enviado por el Baltic, el navío alemán Amerika avisa de un "gran iceberg", si bien este mensaje no es enviado al puente de mando. Poco después de las 18:00 el capitán Smith decide alterar el curso del buque y vira hacia el suroeste, desviándose unos grados del curso original trazado, quizá como precaución de los insistentes mensajes de advertencia sobre el hielo detectado en su ruta, aunque la velocidad, en lugar de ser disminuida, fue aumentada.

Hacia las 19:30 se reciben tres avisos seguidos transmitidos por el Californian en referencia a grandes icebergs, e indicando que se encuentran a solo 50 millas de la posición del Titanic. Tras la cena, el capitán Smith se dirige al puente de mando, donde comenta la inusual calma reinante en la mar con el segundo oficial al mando, Charles Lightoller. Sobre las 21:20 el capitán se retira a descansar dejando orden de ser despertado en caso de sufrirse algún contratiempo grave. Lightoller da orden a los vigías, basándose en los avisos recibidos, de que observen con cautela a fin de localizar cualquier posible iceberg en su camino.

Mapa de situación en el momento del hundimiento del TItanic.
Ubicación de la banquisa de hielo y de los buques alrededor del Titanic en el momento de la colisión con el iceberg.

Desde las 21:40 no cesan de llegar mensajes de advertencia de diferentes buques sobre las cada vez más frecuentes masas de hielo que surcan las aguas de la ruta del Titanic, pero son ignoradas por los operadores de radio, muy atareados enviando mensajes de los pasajeros a bordo. A las 22:00 Lightoller es relevado por el primer oficial William M. Murdoch y a eso de las 22.55 el California, que se encontraba a 15 o 20 millas al norte del Titanic, se detiene debido a la imposibilidad de seguir navegando a causa del hielo. Envía advertencias a todos los buques en la zona, incluido el Titanic y en el momento en que el operador de radio recibe el mensaje, le contesta “¡Fuera! ¡Cállate! Estás estropeando mi señal. Estoy trabajando.” El operador de radio del California, en vista de semejante respuesta, decide apagar la radio.

A esa hora, 24 de las 29 calderas del Titanic están a pleno rendimiento y la velocidad del buque es de 22 nudos, la más alta desde que zarparan. Nada hacía presagiar problema alguno cuando a las 23:30 los vigías de turno se percataron de una pequeña mancha frente a ellos, si bien no pudieron determinar que era. A las 23:40 y navegando a gran velocidad pueden ver con claridad que la fatalidad se les echa encima: se trata de un gran iceberg y van directos hacia él. A toda prisa se lo comunica al puente de mando, pero es demasiado tarde.

La recepción del avistamiento obliga a Murdoch a tomar una decisión instintiva: todo a estribor y parar máquinas para a continuación ordenar reversa a toda máquina y que se cierren las compuertas de contención estancas. El Titanic comienza a virar pero una parte del iceberg golpea y rasga, como si se tratara de mantequilla, 60 metros del lado de estribor situado bajo la línea de flotación, abriendo totalmente cinco compartimentos delanteros así como uno de carbón (el número 9). Para las 23:55, 15 minutos después de la colisión, la oficina de correos en la cubierta “G” esta ya inundándose. Tras una rápida inspección visual, los oficiales e ingenieros saben pueden determinar que está pasando: el Titanic se hunde.

Edgard John Smith
Esta es una foto que se cree corresponde al iceberg con el que colisionó el Titanic. Fue tomada desde el buque MacKay-Bennet, alquilado por la White Star para recuperar los cadáveres de los fallecidos.

El drama por la supervivencia.
Poco después de la media noche el capitán Smith, ya al corriente de la situación, ordena realizar una llamada de auxilio y Phillips radia la señal de ayuda.

Ya en la madrugada del 15 de abril, la pista de squash, situada a unos seis metros sobre la línea de flotación, está completamente inundada. La mayoría de las calderas están apagadas y enormes nubes de vapor, rugen por las tuberías de escape aseguradas a los lados de las chimeneas. El capitán Smith ordena que se preparen los botes salvavidas, puesto que la situación empieza a desbordarse y es en ese momento en que se echan de menos aquellos botes ahorrados en el diseño del buque para hacer las cubiertas de paseo más diáfanas: entre todos los botes disponibles, solamente hay capacidad para 1178 personas, cuando realmente se encuentra a bordo 2.227. O sea que 1.049 personas están condenadas a muerte.

Entre las 00:10 y las 01:50, miembros de la tripulación del Californian observan lo que pensaron que eran luces de algún buque a vapor y los cohetes de auxilio que se lanzaron desde el Titanic, si bien pensaron que se trataban de fuegos artificiales lanzados desde el lujoso trasatlántico para distraer a su distinguido pasaje (recordemos que tras la contestación del operador de radio del Titanic, la radio del Californian se encontraba apagada). Sin embargo numerosos navíos en la zona han recibido el mensaje de ayuda emitido, entre ellos el Carpathia, perteneciente a la Cunard y al mando del capitán Arthur Rostron, que se encotraba a unas 58 millas al sureste de la posición del Titanic.

A fin de amenizar la evacuación de los pasajeros, Wallace Hartley y su banda recibieron orden de tocar alegres tonadas en el salón de primera clase en la cubierta A. Posteriormente y una vez que la evacuación de pasajeros obligó a todo el mundo a estar en las cubiertas, continuaron tocando. De hecho siguieron tocando prácticamente hasta el hundimiento del buque. Ninguno de los miembros de la banda sobrevivió al naufragio.

Mientras tanto se iba evacuando a los pasajeros en los botes salvavidas, primero con las mujeres y los niños, tal y como le fue ordenado al oficial Lightoller. El primero de estos botes en ponerse a salvo fue el número 7, que llevaba tan sólo 28 personas de las 65 que cabían.

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Bibliografía.


- Charles Pellegrino, Her name: Titanic. The Untold Story of the sinking and finding of the Unsinkable Ship, Ed. Robert Hale, London, 1990.
-WHITE STAR LINE Royal Mail Triple-Screw Steamers "OLYMPIC" and "TITANIC"
The Ulster Folk and Transport Museum, 1987.
- RMS TITANIC, Publications and Information Office, Woods Hole Oceanographic Institution, Woods Hole, Massachusetts.
- Dr. Robert Ballard, Exploring the Titanic, Pyramid Books, 1988.
- John P. Eaton & Charles A. Haas, Titanic. Triumph and Tragedy, A Chronicle in Words and Pictures, Ed. Patrick Stephens Limited 1995
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