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De ser un sueño a convertirse en pesadilla.

A la 01:15 el agua está ya al nivel del nombre Titanic  pintado en la proa y para ese momento sólo han bajado 7 botes salvavidas, todos ellos con menos pasajeros de los que pueden contener. A medida que pasan los minutos, la escora del buque es cada vez más pronunciada y las lanchas empiezan a ser cargadas con más pasajeros. A la 01:30 surgen los primeros brotes de pánico mientras el bote 14 se arría con 60 pasajeros (aún cabían cinco más, pero estaba más cerca de estar lleno) entre los que se encuentra el quinto oficial Lowe, que se vió forzado antes de subir al bote, a disparar tres tiros al aire como advertencia para mantener a un grupo de pasajeros nerviosos que querían saltar en un bote que iba completamente lleno.

Los mensajes de socorro emitidos en esos momentos son ya de verdadera desesperación: “Nos estamos hundiendo rápido; no podemos durar mucho más”. Entre los casos de personas que aceptan la fatalidad del destino que le está tocando vivir, se encuentra el acaudalado pasajero Benjamín Guggenheim, quien decide vestirse de etiqueta, junto a su sirviente personal, Victor Giglio, y esperar sentados en uno de los bares de las salas de primer clase la tromba de agua que arrastrará al fondo del mar al Titanic.

Portada del New York Herald
Portada correspondiente al New York Herald del 15 de abril de 1912, haciéndose eco de la tragedia.

Sobre la 01:40 la mayoría de los botes de proa han sido arriados y los pasajeros, en vista de que no tenían salida por ese lado, se empiezan a desplazar hacia la popa. Entre los que ya había abandonado el barco se encontraba J. Bruce Ismay, que bajó en el bote C, el último que se arrió desde estribor y que llevaba 39 pasajeros a bordo. Toda una lección de solidaridad por su parte. En esos momentos la cubierta delantera ya estaba totalmente cubierta por las frías aguas del Atlántico Norte (en esa época puede rondar entre los 4º y los 6º).

Sobre las 2:00 el agua está a sólo 3 metros de la cubierta de paseo y la escena se puede considerar como surrealista: mientras la gente huye despavorida hacia la popa, algunos se arrojan al mar pensando que es su única salida, otros tratan de subirse a cualquier cosa que flote, sea bote o alguno de los cacharros que ya hay en el agua, como mesas de comedor y otros rezan en coro, Wallace Hartley y su banda de música, ya en cubierta, empiezan a tocar “Nearer, my God to thee”, melodía que al parecer él mismo deseaba para su funeral. Quedaban a bordo unas 1500 personas y sólo 47 plazas en el bote D, el único disponible ya. Lightoller ordena a la tripulación que forme un círculo de seguridad alrededor del bote, entrelazando las manos y permitiendo únicamente pasar a las mujeres y los niños. A las 2:05 el bote es bajado con 44 personas mientras la gente que queda en el Titanic ve como con él se esfuma cualquier esperanza. La cubierta A ya está totalmente cubierta por el mar y la inclinación del barco hacia proa empieza a pronosticar que este se va a partir en dos mitades.

El capitán Smith entra en esos momentos en el cuarto de radio y ordena a los operadores Philips y Bride que abandonen sus puestos. Se dirigen juntos al puente y allí el capitán insta a los miembros de su tripulación a que “se salve cada hombre por si mismo”. Él permanece en el puente, esperando que el agua los lleve a él y al barco al fondo del océano.

Alrededor de las 2:17 am la proa se hundía haciendo que la popa del Titanic se empiece a levantar del agua. Mientras, cientos de pasajeros de segunda y tercera clase escuchaban oraciones del padre Thomas Byles reunidos al final de la cubierta posterior. Sólo un minuto después se escucha un enorme estruendo: todos los objetos que están dentro del Titanic se desplazan hacia la parte sumergida de la proa, debido a la inercia. Justo en ese momento, saltan millares de chispas, unos parpadeos de luz y todo queda a oscuras. El barco empieza a crujir y se puede escuchar un tremendo sonido que indica que se acaba de partir en dos mitades, según parece entre la tercera y la cuarta chimenea. En ese momento adopta una posición totalmente perpendicular, con una mitad, la de proa, hundida ya por completo, y la de popa completamente a flote. Ambas mitades están unidas por simples trazas de acero que no podrían resistir mucho la presión del agua acumulada en proa.

Finalmente, a las 2:20 la mitad de la proa se separa de la de popa y se empieza a hundir hacia el fondo del Atlántico, hasta los 4400 metros de profundidad. En ese momento el pánico se apodera de los que se encuentran en popa, que estallan en gritos de terror y llantos, tratando de salvar inútilmente sus vidas. En poco más de un minuto la popa sigue la misma suerte y el mar se convierte en verdugo de los que han conseguido sobrevivir al remolino que ha provocado el hundimiento.

Barandilla del Titanic.
Detalle del estado actual de una de las barandillas de la cubierta C del Titanic tomada el 01/06/04 por el sumergible HERCULES (Cortesía del NOAA / Institute for Exploration/University of Rhode Island or NOAA—IFE/URI).

Aquellos que se encontraban en los botes salvavidas no pudieron olvidar nunca los gritos angustiados de los que pedían ayuda y sobretodo el silencio que siguió pocos minutos después, cuando la hipotermia acabó con el sufrimiento de los miles de náufragos, tal y como narró Lightoller, que se encontraba en uno de los botes salvavidas.

A las 3:30 el Carpathia lanza sus primeros cohetes para localizar a los supervivientes y a las 4:10 el bote 2 es el primero en ser rescatado. Hacia las 5:30 llega el Californian, tras ser avisado por el Frankfort de la catástrofe del Titanic. En ese momento se está izando el bote número 12, el último de los rescatados por el Carpathia. En el se encuentra Lightoller.

El Carpathia pone rumbo a Nueva York a las 08:50 y deja a los buques en la zona la tarea de localizar supervivientes: llevaba consigo a 705 personas rescatadas, con lo que la cifra de fallecidos es de unas 1.522. J. Bruce Ismay envía un mensaje a la White Star desde el Carpathia que dice: “Lamento profundamente comunicarles el hundimiento del Titanic esta mañana después de chocar con un iceberg, resultando la perdida de muchas vidas. Detalles completos después”.

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Bibliografía.


- Charles Pellegrino, Her name: Titanic. The Untold Story of the sinking and finding of the Unsinkable Ship, Ed. Robert Hale, London, 1990.
-WHITE STAR LINE Royal Mail Triple-Screw Steamers "OLYMPIC" and "TITANIC"
The Ulster Folk and Transport Museum, 1987.
- RMS TITANIC, Publications and Information Office, Woods Hole Oceanographic Institution, Woods Hole, Massachusetts.
- Dr. Robert Ballard, Exploring the Titanic, Pyramid Books, 1988.
- John P. Eaton & Charles A. Haas, Titanic. Triumph and Tragedy, A Chronicle in Words and Pictures, Ed. Patrick Stephens Limited 1995
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