Todavía es de noche cuando se levanta, prepara los aparejos y se lanza a la mar con su pequeña barca. En alta mar, el viejo pone diversas carnadas. De pronto, la línea comienza a moverse.
El viejo no puede controlarla. Se trata de un gigantesco pez espada. Cuatro horas más tarde, el pez se sacude en la superficie del agua y arrastra a la barca. El viejo lo sostiene con el sedal enrollado alrededor del cuerpo. No hay tierra a la vista. Ahora, mar adentro el viejo sostiene en su línea al pez más grande que jamás había visto.
Publicado el 1 de septiembre de 1952 por la revista LIFE , vendió 325.447 ejemplares en 48 horas; el 9 de septiembre del mismo año, la Editorial Scribner puso a la venta el libro como novela y fue tal su éxito de ventas que el mismo día se decidió relanzarla en una segunda edición, la cual se agotó en poco tiempo.
Por otro lado, cabe reseñar que en enero del 2002, falleció en Cuba Gregorio Fuentes, amigo de Ernest Hemingway y cuidador de su yate. Este pescador fue quien inspiró al autor norteamericano a escribir El viejo y el mar, obra que le valió el Premio Nobel de Literatura.
El patrón del yate Pilar, que fuera propiedad del famoso escritor norteamericano y en el que ambos desarrollaron las más insólitas aventuras marineras pescando agujas en las corrientes del Golfo de México, tenía 104 años. Lúcido mentalmente, sufría varios padecimientos vinculados a su edad. Hemingway lo conoció en medio del peligro de un huracán tropical cerca de las costas de Estados Unidos en 1928. Diez años después lo volvió a buscar para que se hiciera cargo de su barco Pilar, que mandó a construir en 1934 y que bautizó con ese nombre en honor a la patrona de España.
A partir de ese momento compartieron aventuras en el mar, el amor por la pesca, y hasta se dedicaron a cazar –aunque nunca lo consiguieron- submarinos nazis al norte de Cuba durante la Segunda Guerra Mundial, armando al yate con una ametralladora de calibre de 50 milímetros. Fueron amigos durante más de 20 años.
Basándose en su historia, Hemingway escribió El viejo y el mar, lo que le llevó a ganar el Premio Nobel de Literatura en 1954. En la magistral novela escrita en 1952, el escritor norteamericano modeló en Fuentes su personaje central y la lucha tenaz del protagonista para llevar a tierra al pez que ansió capturar toda su vida. Pero Fuentes sostenía que el de la anécdota precisa era otro.
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