| El segundo viaje (1772 - 1775). |
Poco tiempo después de su regreso, James Cook fue ascendido a comandante, siendo de nuevo comisionado por la Royal Society para buscar la Terra Australis. Durante su primer viaje había demostrado mediante la circunnavegación de Nueva Zelanda que no estaba unida por el sur a una masa continental mayor, y aunque mediante la cartografía de casi la totalidad de la costa este de Australia había demostrado que era de tamaño continental, se suponía que la buscada Terra Australis se extendía hacia el sur. A pesar de las evidencias, muchos de la Royal Society aún creían que ese continente debía existir. Inglaterra estaba a la cabeza en las exploraciones científicas y no tenía intención de perder su hegemonía.
En menos de un año se empiezan los preparativos para una segunda exploración, solo que ahora Cook piensa buscar el continente mucho más "abajo" de lo que haya navegado nadie antes. El 13 de Julio de 1772 parte una nueva expedición, esta vez con dos carboneros de Whitby: el Resolution y el Adventure y con un gran equipo de científicos a bordo entre los que están:
. Forster naturalista.
. Wales astrónomo.
. William Hodges pintor.
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La Resolution y la Adventure en la Bahía Matavai. Lienzo realizado por William Hodges, miembro de la expedición. |
En este viaje, Cook comandó la nave HMS Resolution, mientras que Tobias Furneauz comandó la nave compañera HMS Adventure. La expedición circunnavegó el globo terráqueo a muy alta latitud sur, convirtiéndose de este modo en uno de los primeros en cruzar el círculo polar antártico, hito alcanzado el 17 de enero de 1773, alcanzando 71º 10' sur.
También descubrió Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur. En la niebla antártica, los dos barcos se separaron. Furneaux fue hacia Nueva Zelanda, en donde perdió algunos de sus hombres por una pelea con los Maoríes, y luego navegó hacia Gran Bretaña, mientras que Cook continuó explorando la Antártida.
Estando ya al mando de la expedición se encarga de designar barco y tripulación. Como barco escoge al Endeavour, uno de los carboneros que conocía tan bien, barcos con mucho espacio para víveres y mercancías. Tiene una cabida de 370 barriles, mide 35 m de eslora y 9 m de manga. Los camarotes son exiguos, pero Cook tiene que acondicionar el interior de la embarcación para instalar a los científicos y su material. Además el barco está armado con seis cañones.
Cook casi descubrío el continente antártico, pero volvió hacia el norte, en dirección a Tahití para reabastecer el barco. Posteriormente retomó su curso hacia el sur en un segundo intento infructuoso de encontrar el continente. En este tramo del viaje llevó con el a un jóven tahitiano llamado Omai, que demostró ser algo menos especialista sobre el Pacífico de lo que había sido Tupaia en el primer viaje. Durante el viaje de regreso, estuvieron en las Islas Friendly, Isla de Pascua y Vanuatu, en 1774. Sus informes sobre el retorno del viaje pusieron quietud sobre el popular mito de Terra Australis.
A pesar del ascenso que le otorgaron a su regreso y de un retiro honorario en la Royal Navy, decidió continuar su aventura y empezó a preparar el que sería su último viaje.
El tercer viaje de James Cook (1776 - 1779).
En su último viaje, James Cook se puso de nuevo al frente de su nave, el Resolution. Le acompaña el capitán Charles Clerke, al mando del HMS Discovry. Una de las razones que impulsaron a Cook a realizar este viaje, fue el status de "cosa curiosa" que había llegado a tener Omai en Gran Bretaña. Y es que tenemos que entender que en la sociedad inglesa de la época, los nativos de cualquier parte del mundo, eran considerados poco más que bestias exóticas. De este modo, entre otras cosas, Cook decidió que Omai regresara a su Tahití natal.
Una vez alcanzado este punto de la expedición, Cook viaja hacia el norte, convirtiéndose, en 1778, en el primer europeo
que arriba a las Islas Hawaii, originalmente bautizadas como Islas Sandwich, en honor al cuarto conde de Sandwich, John Montagu que estaba al frente de la Royal Navy en esos momentos.
Se le trató con excelencia, ya que los nativos, impresionados por el despliegue británico, pensaban encontrarse ante la reencarnación de Lono, el dios de la fertilidad. Desde estas islas, viajó hacia el este, a fin de explorar la costa oeste de América del Norte, recorriendo y cartografiando toda la costa desde California hasta el Estrecho de Bering.
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La muerte de James Cook en Kealakekua Bay, Hawaii. |
Cook regresó a las Islas Hawaii en 1779. El 14 de febrero, en
Kealakekua Bay, unos nativos robaron un pequeño bote que pertenecía a Cook. Siguiendo una costumbre local, decidió tomar rehenes hasta que le fuera devuelto el bote, pero cometió la equivocación de secuestrar al rey de Hawaii, Kalaniopuu en lugar de a cualquier otro nativo.
Obviamente sembró la ira entre los lugareños y a raíz de un comportamiento totalmente irracional por su parte, enfrentándose a tiros a multitud de nativos en la playa, recibió varios disparos que acabaron con su vida.
De este modo tan absurdo fallecía unos de los mejores exploradores que ha dado la Historia.
Su legado.
Sin lugar a dudas, los once años que pasó James Cook viajando por el Océano Pacífico, contribuyeron enormemente al incremento de los conocimientos de que se disponían en Europa sobre el lugar, uno de los más desconocidos en aquellos momentos. La precisión con la que cartografió todas aquellas zonas por las que viajó fue de extraordinaria ayuda para la cartografía naval.
Como podemos imaginar, la representación de los mapas necesita de unos excelentes conocimientos de navegación que nos permitan determinar con exactitud la latitud y la longitud. Durante mucho tiempo, los navegantes pudieron determinar la latitud midiendo la distancia a sol o a una estrella de referencia mediante un sextante. Sin embargo la longitud era más difícil de determinar,ya que se expande con el aumento de la circunferencia de la Tierra desde el Ecuador.
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Réplica actual del Endeavour. |
La Tierra reliza una rotación completa, de 360º sobre su propio eje (un día sideral) una vez cada 24 horas; más exactamente en 23 horas, 56 minutos y 4,091 segundos. Esto se convierte en aproximadamente 15 grados por hora, o 1 grado cada 4 minutos. Cook imaginó que calculando la diferencia de tiempo de un punto inicial al mediodía, y utilizando la posición del Sol, se podía calcular la longitud.
Cook calculó longitudes con exactitud durante su primer viaje debido a sus habilidades para navegar, la ayuda del astrónomo Charles Green y usando las tablas publicadas en el Nautical Almanac, que contenían las distancias entre la luna y siete estrellas seleccionadas. En su segundo viaje, utilizó el cronómetro K1 realizado por Larcum Kennedy, que era del tamaño de un reloj de bolsillo, copia, además, del reloj H4 fabricado por John Harrison, que había sido el primero en mantener la medición del tiempo de forma acertada en el mar, al ser usado en el viaje de Deptford a Jamaica, entre 1761 y 1762.
En el primer viaje participaron varios artistas, entre ellos Sydney Parkinson, que participó en muchos de los bocetos, completando más de 264 dibujos antes de su muerte, ocurrida casi al final del viaje. Éstos fueron de inmenso valor científico para los botánicos británicos. En la segunda expedición de Cook participó el artista William Hodges, quien realizó pinturas de paisajes de Tahití, la Isla de Pascua y otros lugares. Además, la compañía de varios científicos en sus viajes, propició la recolección de cerca de 3000 nuevas especies de plantas.
Entre las observaciones que pudo realizar durante sus viajes, llegó a la conclusión de que había una relación étnica entre todos los seres humanos del Pacífico, a pesar de las distancias que les separaban. Y ya para finalizar, Cook se aseguró de que sus tripulaciones disfrutaran de cítricos en su dieta a fin de evitar que padecieran escorbuto, enfermedad que se produce por una carencia de vitamina C. Desde entonces, se tomó como alimento necesario en las dietas de las tripulaciones de cualquier expedición.
- Nicholas Tomas, The Extraordinary Voyages of Captain James Cook, Walker & Co., New York, 2001.
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Peter Aughton, Endeavour: The Story of Captain Cook's First Great Epic Voyage, Cassell & Co., London., 2002.
- M. Torres Santo Domingo, Los viajes del capitán Cook en el siglo XVIII. Una revisión bibliográfica, Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, Vol. VIII, nº 441, 20 de abril de 2003.
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