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Laperouse
El origen del más grande explorador francés.


Jean François Galaup, conde de La Pérouse (o de Lapérouse) lideró la que se convirtió en la más impresionante expedición de exploración francesa del S. XVIII y probablemente de todos los tiempos. Su aventura finalizó cuando contaba 46 años, con la desaparición de la expedición: todos los buques se hundieron en Vanikoro (grupo de islas de Santa Cruz, en el norte de Australia), seguramente a causa de un huracán o de las barreras de coral, aunque eso no evitó que se pudiera determinar las distancias que navegó y los lugares que visitó. Toda la ingente cantidad de información que fue acumulando en su aventura, la hace comparable con la que realizó James Cook para la Marina británica.

Lapérouse nació en 1741 en Albi, en el río Tarn, al suroeste de Francia, en el seno de una aristocrática familia. Durante 300 años, su familia mantuvo, mediante matrimonios de conveniencia, un elevado estatus social. Originariamente eran mercaderes, pero diferentes miembros de las nuevas generaciones se convirtieron en eminentes médicos o abogados. La primera mención a su familia hace referencia a Huc Galaup, quien se convirtió en cónsul en el año 1478. Su nieto, Jean, adquirió la que había de ser la propiedad familiar en 1558, ganándose el derecho al participio de en el apellido familiar. De hecho, el origen de su ilustre apellido se debe al nombre de la propiedad perteneciente a su familia, que se añadió como apellido.

Catedral de Albi
Catedral de Albi y el río Tarn. Esta villa fue el lugar de nacimiento del explorador francés.

Los primeros años.
La familia poseía diferentes propiedades y casas en Albi, pero el hijo de Jean, Claude, las incluyó todas, a principios del siglo XVII en una propieda recién adquirida, justo al este del pueblo de Albi, en Le Go. Esta propiedad, situada en una de las orillas del río Tarn se convertiría en la residencia de verano familiar en la que nacería Jean François en 1741. El paso que convirtió a su familia de ser una acaudalada propietaria a noble familia lo propició el matrimonio de su hermana, Lavezonne, cuando contrajo matrimonio con Clement de la Jonquiere, que a la larga favoreció a la carrera del joven Jean François.

La educación inicial del Jean François corrió a cargo de su madre y en su propia casa. Posteriormente asistió a un pequeño colegio cercano, en la Rue de L´Ecole-Mage. Cuando contaba nueve años, fue matriculado en el colegio jesuita de Albi, donde permaneció hasta 1756. En ese mismo año, su familia decidió que debía entrar a formar parte de la Armada Francesa. Pero, situando el lugar en el que está ubicado el publo en que nació, en el que el mar está a más de 250 km, no se comprende la decisión tomada. Se cree que Clement Taffanel de la Jonquiere fue quien tomó parte en la decisión, puesto que visitaba con frecuencia a los padres del muchacho y les persuadió de que la Marina le proporcionaría una reputada carrera. La Jonquiere consintió en ser el protector y administrador del joven, cuando este abandonó su pueblo natal para ingresar en el colegio naval de Brest, en el norte del país. Un colega de La Jonquiere, Charles Henri Louis d´Arsac de Ternay, también se convirtió en su mentor. Ambos decidieron que al nombre de pila de Jean François se le debería añadir el nombre de familia junto con el participio, ya que en aquella época, los oficiales de la Armada Francesa distinguían dos grupos: los Rojos y los Azules. Los Rojos pertenecían a la nobleza, mientras que los Azules, pertenecían a la Marina Mercante u otras clases de la sociedad francesa. A los Rojos, por ejemplo, se les daba preferencia a la hora de realizarse promociones, por lo que la adición del participio al nombre, le aseguraría, a ojos de los oficiales, el pertenecer a una noble familia.

Como la familia Galaup poseía la finca que hemos mencionado anteriormente, en las afueras de Albi, decidieron que el nombre que le habían dado, La Perouse, se añadiera como sufijo al nombre de la familia: desde entonces sería de Galaup de la Perouse.
Como decíamos, en noviembre de 1756, cuando contaba 15 años, Lapérouse viajó al norte de Francia, a Brest, en la Bretaña, para unirse a la Armada. Brest era la base de la flota del Atlántico y estaba situada de forma estratégica en la entrada del Canal de la Mancha. Allí, Lapérouse se incorporó a la Ecole des Gardes de la Marine, donde aprendió los fundamentos básicos aplicados de matemáticas, astronomía y navegación, así como todo lo necesario sobre barcos y trabajos a bordo.

Durante prácticamente todo el S. XVIII, Gran Bretaña y Francia mantuvieron una continuada guerra, y una vez más, en mayo de 1756, Gran Bretaña declaró la guerra a Francia. El motivo fue la rivalidad existente en Norte América, donde Gran Bretaña tenía colonias en el sur de la costa este, desde Nova Scotia a Georgia, mientras que los franceses tenían una colonia, Nouvelle France (actual Canadá). Las refriegas empezaron en 1754 en lugares como Ohio, donde las dos colonias entraron en contacto. La situación se volvió cada vez más tensa y eso, unido a otros acontencimientos en Europa, causaron una guerra declarada en las colonias. Durante los siguientes seis años, los estudios de Lapérouse se vieron interrumpidos de forma intermitente por períodos de campaña activa en buques franceses: estuvo, por ejemplo, destinado en el Celebre, el Pomone y el Zephyre.

Mapa Norteamérica colonial
Esta fue la situación que se encontró un joven Lapérouse en sus campañas norteamericanas. Como podemos ver, los franceses tenían serias dificultades para mantener sus posesiones.

En mayo del año 1759 recaló, junto a otros guardiamarinas, en el Formidable, un buque de línea de 80 cañones al mando del cual se encontraba Chevalier Louis de Saint-André du Verger y que contaba con una tripulación de 971 personas. Este buque formaba parte de una escuadra francesa que tenía planeado invadir Gran Bretaña. Pero los británicos, bajo el mando de Lord Hawke, bloquearon con éxito la costa oeste francesa, dejando atrapados a los franceses en puerto antes siquiera de que llegaran a iniciar su partida. El Comodoro Duff dirigió otra flota británica que permanecía frente a Quiberon Bay, cerca de donde se pensaba que se produciría el desembarco de tropas francesas. Los franceses permanecieron en puerto hasta el 14 de noviembre, cuando los británicos se vieron forzados, debido a una galerna, a retirarse a Torbay, en Devon, a realizar reparaciones y buscar refugio. El comandante de la escuadra francesa, Marechal Hubert de Conflans, vió su oportunidad y zarpó rumbo sur, hacia Quiberon, listo a atacar los buques de Duff. El 20, Conflans, con 21 barcos, inició el ataque sobre ocho de los buques de Duff sólo para confirmar que Hawke había regresado a Inglaterra. Debido a la superioridad numérica, el combate se preveía muy desigual, aunque la suerte estaba del lado británico.

Soplaba un viento muy fuerte que arrastró a los franceses hacia la el interior de Quiberon Bay, de donde eventualmente 11 de sus buques escaparon hacia el estuario del río Vilaine, mientras que ocho más buscaban refugio en Rochefort. Cinco barcos franceses fueron hundidos o quemados, mientras que uno, el Formidable, fue capturado. Durante la refriega, murieron 300 hombres de su tripulación, mientras que 150 fueron heridos, entre ellos Lapérouse, que probablemente fue tratado de sus heridas en el hospital de Vannes, antes de volver a Brest. Se cree que aprovechó ese período para visitar a su familia en Albi, ya que no aparece mención alguna a cerca de él en lo registros de la Marina hasta 1760.

Hacia 1762, la guerra estaba siendo muy desfavorable para Francia, que casi había perdido Canadá en favor de los británicos, un hecho que les denegaba el acceso a los ricos bancos de pesca de Newfoundland. El Ministro Francés de la Guerra, el Duque de Choiseul, determinó que capturar una parte de Newfoundland, les aseguraría el derecho a las factorías de pesca de la zona. De ese modo Lapérouse fue embarcado a bordo del Robuste el 8 de mayo de 1762, con el objetivo de destruir las factorías de pesca británicas.
Una gran cantidad de pequeños buques británicos, fueron capturados en la travesía que realizaron hasta que arribaron a la Península Avalon de Newfoundland, el 20 de junio. Los franceses desembarcaron sus tropas cerca de Bay Bulls, al sur de St. John´s, que fue capturada al poco. En ese momento, los buques franceses se entregaron a la tarea de destruir los asentamientos británicos pesqueros, entre los que se encontraban Trinity y Harbour Grace.

Las noticias del ataque francés corrieron como la pólvora entre los asientamientos británicos de Halifax y Nova Scotia, con lo que se envió una fuerza, bajo el mando de Lord Colville, para recapturar St. John´s. Esta maniobra estaba prevista por los franceses. Ternay, oficial al mando francés, ordenó con anterioridad a que se desplazaran los británicos, que Lapérouse, junto con las fragatas Robuste y Eveille, abandonaran el lugar durante la noche posterior al ataque, a fin de ponerse a salvo y fuera del alcance británico. Hay que mencionar, como curiosidad histórica, que entre la tripulación británica que trató de recuperar el terreno perdido, se encontraba James Cook, futuro explorador británico y del que ya se ha publicado en Amarre su biografía.

Tras este periplo por las costas y colonias norteamericanas, Lapérouse se dedicó por completo a su carrera naval militar, graduándose el 1 de octubre de 1764 como miembro de los Corps de Garde con grado de subteniente. Tras un breve lapso de tiempo a bordo del Adour, buque de carga al mando de Jean-Etienne-Bernard de Clugny, dedicado al transporte de comestibles y material logístico, al igual que en la Dorade o el Gave, supo lo que era comandar su propia nave. El 10 de septiembre de 1767 se le entregó el mando del Adour, en el que ya había navegado, y en noviembre de ese mismo año, pasó a ser el comandante del Dorothee.

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Bibliografía.



- Jean François de Lapérouse, Voyage autour du monde sur l’Astrolabe et la Boussole, La Découverte, Paris, 2001.
- Peter Dillon y Alain Conan, A la recherche de Lapérouse. Voyages dans les mers du sud’’, Éditions Pôles d’images (17 mars 2005).
- François Bellec,
La généreuse et tragique expédition, Rennes : Ouest-France, 1985.
- John Dunmore, French explorers in the Pacific. Volume 1: The Eighteenth Century, Oxford: Oxford University Press, 1965.
- J.V. Davidson, Peter Dillon of Vanikoro: Chevalier of the South Seas, O.H.K. Spate. Melbourne: Oxford University Press, 1975.
- Jules Dumont d´Urville, An Account in two volumes of Two Voyages to the South Seas, Melbourne University Press, 1987.

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