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Laperouse
1791 – 1793. Expedición de rescate de Antoine Raymund Joseph Bruny d´Entrecasteaux.


El 2 de mayo de 1791, Antoine Raymund Joseph Bruny d´Entrecasteaux fue designado para liderar la expedición de rescate. Tenía 54 años y un amplísimo bagaje al servicio de la Armada Francesa, incluyendo un período en que estuvo al cargo de la flota francesa en el lejano Oriente, desde 1786 a 1788. Durante este tiempo, estuvo a punto de encontrarse con Lapèrouse cuando navegó con el Resolution, acompañado por el Subtile a Macao, arribando el 7 de febrero de 1787, unos días después de que Lapèrouse zarpara de Manila. D´Entrecasteaux había enviado al Subtile a Manila para ofrecele asistencia.

D´Entrecasteaux lideraría la expedición, como hemos dicho, conformada por dos buques, el Recherche, bajo su mando, y el Esperance, comandado por Jean Michel Huon de Kermadec. Durante 1791, los buques fueron concienzudamente preparados y las tripulaciones cuidadosamente escogidas. Francia ya estaba plenamente afectada por la Revolución y la gente a bordo de los buques eran el vivo reflejo de las facciones existentes en el país: los realistas y los republicanos.

Finalmente, los buques zarparon el 28 de septiembre de 1791 y arribaron a Van Diemen´s Land en mayo de 1792. Diferentes testigos afirmaron haber avistado europeos en las islas al norte de Nueva Guinea, con lo que decidió visitar esa región primero. Dejaron Van Diemen´s Land el 28 de mayo  y navegaron hacia el norte a New Ireland y las Islas del Almirantazgo sin hallar rastro de sus compañeros, por lo que continuaron circunnavegando New Holland (Australia) y regresando a Van Diemen´s Land en febrero de 1793. Cuando volvieron a zarpar, el 27 de febrero, lo hicieron por la parte del Pacífico que Lapèrouse había indicado que navegaría cuando dejará atrás Botany Bay, cinco años antes. Se dirigieron hacia Tonga y Nueva Caledonia sin encontrar señal alguna de Lapèrouse y su expedición. Mientras, en Balade, Nueva Caledonia, Huon de Kermadec, el capitán del Esperance, fallecía.

Este fue el astrolabio hallado en el pecio que permitió certificar con seguridad que se trataba de los restos de la expedición francesa.

Este fue el astrolabio hallado en el pecio que permitió certificar con seguridad que se trataba de los restos de la expedición francesa.

El 19 de mayo, D´Entrecasteaux avistó una isla en el horizonte, hacia el sureste. Se trataba de Ndende, la más grande del grupo de Santa Cruz y pensó que se trataba de una de las que Lapèrouse tenía intención de visitar, por lo que deshechó la idea de visitar el resto de islas del ese grupo y puso rumbo al lugar, al que llamó Ille Recherche. Lo que nunca llegaría a averiguar es que en ese mismo lugar, cinco años atrás, el Astrolabe y la Boussole se fueron a pique.

Existía la remota esperanza de que, si hubiera habido supervivientes que residieran en la isla, avistaran los buques de rescate. Pero este hecho nunca tuvo lugar, bien porque no existieron tales supervivientes o bien porque de haberlos habido, no avistaron a sus salvadores. D´Entrecasteaux falleció dos meses después, el 20 de julio, mientras los buques navegaban una vez más hacia el norte de Nueva Guinea. El caos se apoderó en ese momento de los buques, ya que el fallecimiento del último comandante de la expedición de rescate, provocó que las facciones enfrentadas de realistas y republicanos, tratasen de hacerse con el control. Esto provocó que regresaran a Francia.

Durante las siguientes décadas, muchos otros buques europeos que llegaban al Pacífico, tenían un ojo avizor, por si encontraban cualquier vestigio que les pudiera indicar la suerte que había corrido la expedición de Lapèrouse. Sin embargo, la isla de Vanikoro, donde reposan los restos del naufragio, está fuera de las rutas comerciales de los buques que transitaban la zona, por lo que el enigma de lo que sucedió se mantuvo muchos años.

1826 – Peter Dillon.
Unos treinta años después, en mayo de 1826, Peter Dillon, un joven navegante irlandés en ruta de Nueva Zelanda a Bengala a bordo del St. Patrick, recaló en la isla de Tikopia, que es una de las más alejadas dentro del grupo de Santa Cruz y a unos 250 kilómetros de Vanikoro. El motivo por el que se dirigió a dicho lugar, no era otro que hacía un tiempo había dejado allí a varias personas. Uno de ellos, Martin Buchert, había estado con Dillon combatiendo en Vanua Levu, en Fidji.

El caso es que se dirigía a la isla para saber cómo se encontraban aquellos colonizadores. Uno de ellos, Lascar Joe, se aproximó con su canoa al buque, el Elisabeth. El tal Lacar Joe, portaba una espada de parada (o desfile) que inmediatamente llamó la atención de Dillon. Buchert confirmó que diversos objetos de origen europeo se habían obtenido en la isla de Vanikoro. Algunos incluso tenían inscripciones en francés y eran de manufactura francesa.

Dillon dejó Tikopia y se dirigió a Vanikoro con la intención de tomar tierra en el lugar, pero las condiciones meterológicas le obligaron a deshechar la idea. Se dirigió a Calcuta, donde llegó en agosto de 1826 y persuadió a la British East India Company para que pusiera a su disposición el buque Research, así como a toda una tripulación, para realizar un viaje en el que investigar la posibilidad de encontrar evidencias sobre el destino de la expedición de Lapèrouse.

El asentamiento francés en Chandernagore fue informado y Eugéne Chaigneau fue invitado a acompañar a la expedición. Se añadió a la expedición el Dr. Robert Tytler, que viajaría como el científico de a bordo. 
El 23 de enero de 1827, el Research zarpaba navegando por el río Hooghly desde Calcuta y dirigiéndose a Hobart, en Tasmania. Pero durante el viaje, Dillon tuvo problemas con el doctor Tytler que llevaron al arresto del capitán del buque a su llegada a Hobart el 5 de abril. Tytler también hizo lo posible por minar la credibilidad de los hallazgos de Dillon, algo que unos meses después estuvo a punto de mandar al traste toda la empresa.

Dillon, por su parte, luchó por obtener su libertad, que logró el 10 de mayo. En unos días navegaba rumbo a Tikopia, vía Sydney, Nueva Zelanda y Tonga. El buque llegó a Tikopia el 5 de septiembre y Dillon fue al encuentro de un lugareño llamado Ratia (o Rathea). Éste había estado en Vanikoro y le contó a Dillon los pormenores que le habían llevado a encontrar los objetos occidentales en la isla. Accedió a ser su guía y traductor y pusieron rumbo a Vanikoro, donde llegaron dos días después, el 7 de septiembre. Vanikoro son, en realidad, dos islas: Banai, que es la mayor, y Tevai que es más pequeña y está más al noreste.
Dillon se dirigio hacia el noroeste de las islas y envió a dos botes balleneros a la costa a investigar. Se entrevistaron con los lugareños y escucharon sus historias sobre dos barcos que se habían hundido en los arrecifes unos años atrás. Hubo supervivientes de uno de los barcos, que se establecieron en la costa, donde construyeron un pequeño bote que emplearon para surcar de nuevo las aguas. Dos hombres, sin embargo, no partieron con aquellos, si bien ya hacía un tiempo que habían fallecido.

Mapa en el que hemos trazado el itinerario de la expedición de Lapèrouse, desde su inicio hasta su trágico final.
Mapa en el que hemos trazado el itinerario de la expedición de Lapèrouse, desde su inicio hasta su trágico final.

Dillon dirigió al Research hacia una gran bahía en la costa este y ancló allí el 11 de septiembre. La siguiente investigación en la isla, se inició cuando Dillon envió diferentes partidas de hombres en botes a Vanou, al noroeste, y Paeu, en la costa suroeste. Encontraron hendiduras de hacha en varios tocones cerca de Paeu, indicando que aquel lugar había sido donde se ubicó el asentamiento de los franceses supervivientes. Una campana de latón y cuatro cañones, también de latón, con las marcas de sus constructores, se recuperaron también en aquel lugar. A finales de mes, Dillon realizó un tour por la isla y encontró diversas láminas de cobre y un candelero. Con todo esto, se convenció absolutamente de que había encontrado el lugar en que acabó, trágicamente, la expedición de Lapèrouse. Dejó la isla el 8 de octubre de 1827.

Primero se dirigió a las vecinas islas del grupo de Santa Cruz de Utupua y Ndene, pero no hallaron señal alguna que les permitiera determinar que los franceses que marcharon de la isla en aquel bote que ellos mismos construyeran, hubiesen pasado por el lugar. Dillon necesitaba ir a París para mostrar a las autoridades francesas lo que había descubierto.
En abril de 1828 se hallaba en Calcuta, donde se enteró que estaba en bancarrota. A pesar de ello, continuó hasta Plymouth, Gran Bretaña, donde llegó en octubre. Durante los siguientes meses, vivió a caballo entre Londres y París. En esta ciudad se entrevistó con Barthelemy de Lesseps, que recordemos viajó con Lapèrouse hasta Kamchatka. De Lesseps vió las piezas que había recuperado Dillon y pudo identificarlas como pertenecientes a los buques de Lapèrouse. Como agradecimiento, De Lesseps proporcionó una pensión a Dillon y el 2 de marzo de 1829 fue nombrado por Carlos X Chevalier de la Legion d´Honneur. De vuelta en Londres, Dillon vendió los derechos de la publicación en la que iba a narrar su expedición para posteriormente regresar al Pacífico.

1828 - Jules Dumont d'Urville.
Jules Dumont d'Urville, comandante del Astrolabe (otro diferente al de la expedición de Lapèrouse) estaba destinado en el Pacífico y parte de sus instrucciones incluían la búsqueda de evidencias sobre el paradero de la expedición perdida de Lapèrouse. En diciembre de 1827, Dumont d'Urville llegó a Hobart donde supo de los descubrimientos de Dillon en Vanikoro. Los oficiales en Hobart eran escépticos al respecto y desacreditaron todo el trabajo del irlandés. Pero Dumont d'Urville sintió que no podia ignorar, por muy remota que fuera, la posibilidad de que Dillon estuviera sobre la pista correcta. Zarpó pues, de Hobart el 6 de enero de 1828 y llegó a Tikopia el 9 de febrero.
Dumont d'Urville se entrevistó con Buchert, quien confirmó la información sobre Vanikoro, pero declinó acompañar al francés cuando este zarpó de nuevo unos días después. El 14 estaba ya en la isla y obtuvo la ayuda de los lugareños, pudiendo observar evidencias sobre el paso de Dillon cinco meses atrás, especialmente por los generosos regalos que ésta había repartido entre todos aquellos indígenas.
El francés visitó los arrecifes, ubicados al suroeste de la isla y llegó a recuperar un ancla, un cañón y una culebrina, todas ellas positivamente identificadas como pertenecientes a un buque francés. Como Dillon antes que él, Dumont d'Urville estaba convencido de que aquellas piezas provenían de los buques de la expedición perdida. Se realizaron cartas de la isla antes de que toda la tripulación, incluído Dumont d'Urville, se viera afectada por fiebres. Antes de partir, éste dio orden de que se erigiera un monumento cerca del arrecife de Nelone, en la bahía Manevai. Se finalizó el 14 de marzo de 1828 y tres días después, el francés zarpó de Vanikoro.

Búsquedas recientes.

Otros buques visitaron la isla en los años posteriores, pero no fue hasta la segunda mitad del S.XX, con el desarrollo de las técnicas de submarinismo y un equipamiento adecuado, que se realizaron interesantes hallazgos. En 1964, Reece Discombe, un neozelandés, confirmó la existencia de dos pecios que podrían se los correspondientes a la Astrolabe y el Boussole en el arrecife. Los restos del Boussole se encontrarían un kilómetro al suroeste de los de la Astrolabe, lo que sugiere que ambos buques navegaban en paralelo en el momento del desastre.
En mayo de 2005, se identificó oficialmente estos restos. De hecho, la clave que sirvió para afirmar de forma tajante este descubrimiento, fue un sextante que se encontró en uno de los restos y que  llevaba la inscripción "Mercier" en una placa de latón; el inventario de la Boussole indicaba la presencia de un sextante, que había proporcionado la Academia Real de la Marina y que había sido fabricado por "sieur Mercier". Además, se habían descubierto restos de campamentos en la isla, y la tradición oral autóctona parece haber conservado la noción de un naufragio contemporáneo al de La Pérouse.

Los posibles últimos meses de Lapèrouse.

Lapèrouse zarpó de Botany Bay, en New Holland (Australia) en marzo de 1788 y sus buques se hallaron en la isla de Vanikoro. Lo que sucedió en ese lapso de tiempo únicamente puede ser supuesto. Recordemos que envió una carta a Francia en la que indicaba su probable ruta y el grupo de Santa Cruz, entre las que se encuentra Vanikoro, estaba en dicha ruta. Por ello, se puede suponer que seguía sus planes. Ningún europeo le vio a él o a sus buques, con lo que nadie puede confirmar lo sucedido.
Posiblemente, Lapèrouse navegó primero hasta Nomuka en el grupo de islas de Ha´apai, perteneciente a Tonga. Este era el plan y Dumont d´Urville, cuando visitó la isla en 1827, supo que dos buques habían pasado por aquel lugar muchos años antes y pudo confirmar que fue entre la visita de Cook, que aún se recordaba, y la posterior de D´Entrecasteaux.

Lapèrouse había informado que Nueva Caledonia se encontraba en su posible ruta. Entre el material encontrado en el arrecife de Vanikoro, había una pila de rocas, que probablemene se empleó como lastre. Esta piedra es muy particular y sólo se halla, de forma natural, en Nueva Caledonia. El hallazgo se empleó como evidencia para determinar que Lapèrouse visitó la isla antes de seguir rumbo a Vanikoro. Otra posible pista de que estuvo en Nueva Caledonia es el hallazgo de una grafómetro, probablemente de uno de los buques de la expedición perdida, cerca de Noumea, en el suroeste de Nueva Caledonia.

Sin embargo, la evidencia de la visita del francés a Nueva Caledonia no es concluyente. Supongamos que los buques continuaron desde este punto y que eventualmente se dirigían a las islas de Santa Cruz. Probablemente era junio o julio de 1788. Lapèrouse conocía la proximidad de las islas, sabía de su arrecife y es poco probable que navegara en pos de una muerte segura. Lo más probable es que una violenta galerna o un tifón los arrastrara a los arrecifes, destrozando los buques, primero a la Astrolabe y luego al Boussole, pero dando tiempo, por el tamaño de los buques, a que se salvaran los miembros (casi todos) de las tripulaciones, incluso pudiendo recuperar efectos de los buques siniestrados. Debieron ser capaces, con el material recuperado y madera obtenida en tierra, de construir un pequeño bajel en el cual, parte de ellos zarparon de la isla. Pero esto es pura teoría y no se tiene certeza de que este último extremo fuese así y mucho menos se han encontrado restos de este supuesto bajel.
Los lugareños les atacaron y los supervivientes mataron algunos de ellos, y a día de hoy se sabe que construyeron un pequeño fuerte cerca de Paeu para protegerse de estas acometidas.

Pero sea de este modo como sucediera o no la tragedia de la increíble expedición francesa, la memoria del insigne navegante y sus hombres, permanece en la historia del mar como uno de los más épicos viajes que haya llevado a cabo el ser humano.

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Bibliografía.



- Jean François de Lapérouse, Voyage autour du monde sur l’Astrolabe et la Boussole, La Découverte, Paris, 2001.
- Peter Dillon y Alain Conan, A la recherche de Lapérouse. Voyages dans les mers du sud’’, Éditions Pôles d’images (17 mars 2005).
- François Bellec,
La généreuse et tragique expédition, Rennes : Ouest-France, 1985.
- John Dunmore, French explorers in the Pacific. Volume 1: The Eighteenth Century, Oxford: Oxford University Press, 1965.
- J.V. Davidson, Peter Dillon of Vanikoro: Chevalier of the South Seas, O.H.K. Spate. Melbourne: Oxford University Press, 1975.
- Jules Dumont d´Urville, An Account in two volumes of Two Voyages to the South Seas, Melbourne University Press, 1987.

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