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Laperouse
De Alaska a California.


Alaska ~ Monterrey - Agosto - Septiembre de 1786.
El retraso provocado en Lituya Bay significó que el viaje costa abajo se realizaría a una velocidad muy baja y con pocas paradas. Se acordó entre las tripulaciones de ambos buques que, en caso de separarse, se verían en Monterrey, California. Su primer día en alta mar, marcó el primer aniversario de su partida de Brest.

La búsqueda del pasaje noroeste había sido uno de los puntos clave de la expedición y a medida que navegaban hacia el sur, Lapérouse tenía la corazonada de que no lo encontraría. Él sabía, tras conocer a Samuel Hearne en 1782, que cualquier pasaje debía estar bastante más al norte y que no debía tener conexión con la bahía de Hudson, en Canadá.

Los franceses navegaron costeando y evitando los cientos de islas e islotes que Cook y los españoles reflejaron en sus cartas. Los franceses cartografiaron sus propias cartas mientras navegaban hacia el sur. Al no tener contacto con la gente de los lugares por los que pasaban, iban bautizándolos con nombres europeos ya empleados o bien les ponían nombres nuevos que ellos mismos elegían. Actualmente, la mayoría de nombres que ellos impusieron en su cartografía han desaparecido, pero alguno de ellos aún permanece. Por ejemplo. Una montaña que se divisaba desde Lituya Bay, se denominó Mount Crillon, en honor a un amigo de Lapérouse, Felix François Dorotheé de Bretón, Conde de Crillon. Posteriormente se aplicó a los glaciares adyacentes.

Mount Crillon
Vista de Mount Crillon, en Alaska.

Para el 4 de agosto, se encontraban a la altura de Cross Sound y Cape Cross, en Yakobi Island. Durante los siguientes días, pudieron ver Puerto de Los Remedios, y Cabo Engaño, así como Kruzof Island. El impresionante volcán de la isla fue bautizado como Mount. St. Hyacinthe (para Cook, Mount Edgecumbe) y pensaban que a sus pies existía una profunda bahía, pero no pudieron divisarla debido a la niebla que ocultaba toda la zona.

El 7 de agosto, continuaban navegando costa abajo, a lo largo de Baranof Island, donde encontraron dos pequeñas calas. La primera, Port Necker (o Necker Bay), fue así bautizada en honor a Jacques Necker, el ministro francés de Economía. Ese mismo nombre fue aplicado con posterioridad a algunas islas situadas justo al noroeste. La segunda, se bautizó como Port Guibert (actualmente Whale Bay). El punto más septentrional de Baranof Island fue llamado Cabo Tschirikow, en honor al compañero de Bering, Chirikov, que visitó el lugar en 1741. El cabo se denomina en la actualidad Cabo Ommaney.
Los españoles habían realizado mapas y cartas de navegación muy detallados de la siguiente parte de la costa. Lapérouse navegó a través de las islas que ocultaban Port Bucarelli, sin llegar a verlo, y al despuntar el alba del 9 de agosto, avistó las Islas de San Carlos, continuando rumbo oeste.
A pesar de la niebla reinante durante todo el trayecto, la Astrolabe y el Boussole permanecieron juntas de forma casi milagrosa y para el 24 de agosto, avistaron Sartine Island, una de las islas Scott, al noroeste de la isla de Vancouver. Lapérouse decidió guarecerse por un tiempo en un puerto seguro de esta isla, y decidió seguir los paso de Cook, adentrándose en Woody Point, cuando una intensísima niebla de alejó de tierra el 25 y durante tres días, pues el 29 ambas embarcaciones se encontraban muy cerca de Amphitrite Point, en la isla de Vancouver. Pero de nuevo la niebla se cebó con ellos y les envió directamente al sur, paralelamente a la costa y sin percatarse de donde estaban. Pasaron el río Columbia y Cabo Redondo el 3 de septiembre, pero las condiciones seguían siendo complicadas. De todos modos, el rumbo se mantuvo firme y hacia el 11 avistaban su destino en esta etapa: Monterrey.

Septiembre de 1786 / Monterrey.
El 13 de septiembre, el Astrolabe y la Boussole navegaban por las aguas de la bahía de Monterrey y a la caída de la tarde, amarraban frente al fuerte de Presidio. El gobernador de Alta California, Pedro de Fages, les estaba esperando y en la recepción que les preparó, les ofreció de forma totalmente desinteresada que emplearan como creyeran conveniente y según sus necesidades, las infraestructuras del lugar.

Los españoles se habían desplazado recientemente desde el norte de México a través de la Baja California para colonizar el área. Una red de misiones católicas se estableció en la zona y el propio asentamiento de Monterrey, contaba a penas con 16 años de antigüedad en aquel momento y constaba de un pequeño destacamento militar y una misión franciscana. A la cabeza de la misión se encontraba el padre Fermín Francisco de Lasuen, hizo extensivo el recibimiento del gobernador y dispensó una calurosa bienvenida a los exploradores. Durante los días siguientes, Lapérouse y sus colegas, observaron de cerca la forma de vida en la misión qué relación tenían con los nativos americanos, pertenecientes a las tribus de los Achastla y los Eccelemachs, que vivían en la misión. Aprendieron un pequeó vocabulario básico y conocieron sus condiciones de vida.

El 22 de septiembre volvieron a bordo, si bien no pudieron zarpar inmediatamente debido a una galerna que estaba azotando el lugar en aquellos momentos. Su siguiente objetivo era Macao, en la costa septentrional de China y por donde tenían intención de virar al norte hacia Japón y el Pacífico Noroeste.

Jacques Necker
Jacques Necker, Ministro de economía y finanzas en la época de Luis XVI.

Septiembre 1786 – Enero 1787. De Monterrey a Macao.
El 24 de septiembre de 1786, la Boussole y el Astrolabe dejan Monterrey rumbo suroeste, adentrándose en el Pacífico buscando Nuestra Señora de la Gorta, con dirección 28º N. No encontraron nada en esa latitud y en octubre iban rumbo a las Islas Sándwich (Hawaii). A medida que pasaban los días, iban viendo más y más aves, lo que indicaba la cercana presencia de tierra. Así, el 3 de noviembre avistaron una isla de unos 200 metros de ancho y un kilómetro de largo. Lapérouse bordeó la costa sur de la isla, que parecía deshabitada y el 5 decidió acercarse a investigar. A pesar de que no se veía ningún árbol, estaba toda cubierta de césped y Láperouse, volviendo a honrar al Ministro de Economía, la denominó Isla Necker. Su nombre polinesio posiblemente era Mokumanamana y allí encontraron los restos de un heiau (templo hawaiiano de piedra) y otros artefactos asociados a las Islas Marquesas.

Con la luna llena, Lapérouse navegó hacia el oeste pero la expedición casi se va al traste. Avistaron rompiente justo enfrente de sus narices y únicamente una rápida reacción de la tripulación evitó el desastre, que habría podido dejar a los barcos destrozados contra los arrecifes de coral. Inmediatamente cambiaron su rumbo y viraron al sur, lejos del peligro, que pudieron ver con detalle a la mañana siguiente, cuando pudiero contemplar con estupor lo extenso de la barrera de coral en la que podrían haber perdido las vidas.

Lapérouse decidió llamarla Basse des fregates francaises. Una de las rocas que sobresalen en este arrecife coralino, de unos 35 metros de altura y resto original de la isla volcánica que existía en aquel lugar, se denomina actualmente Pináculo Lapérouse.
Las cartas de Lapérouse indicaban que aún cabía la posibilidad de encontrar más islas entre su posición actual y su objetivo en esa etapa, el norte de las Marianas. Lapérouse fijó su rumbo para seguir los 20º N para encontrar la isla de Mira y Los Jardines. Ninguna de las dos existía, así que no vieron tierra hasta Isla Asunción, donde fondeaban el 14 de diciembre de 1786.
A pesar de haber encontrado tierra, Lapérouse y toda la tripulación estaba desesperadamente decepcionada con la isla: era completamente redonda, de unos 3 kilómetros de diámetro y un cono volcánico de 900 metros de altura. No había nada más que lava solidificada y unas pocas palmeras. De Langle autorizó una pequeña partida a la isla para recolectar cocos y a su regreso, los hombres informaron de la presencia de cangrejos gigantes y unos pocos pájaros. Nada más.

Un pequeño islote, que parecía pertenecer a la isla, se avistaba hacia el oeste desde donde estaban, así que Lapérouse navegó hacia el lugar, que es lo que actualmente se conoce como Mang y que forma parte de lo que queda de las paredes de la caldera del viejo volcán. Hay que decir que las Marianas están asentadas sobre el punto de encuentro de dos placas continentales: la de Filipinas, que se desplaza hacia el oeste y se encuentra con la del Pacífico, que va hacia el este, provocando ambas una fuerte inestabilidad volcánica que alcanza su máxima cota de expresión en Asunción y Mang.

Una vez finalizada la exploración de las Marianas, Lapérouse decide poner rumbo a Macao, con el objetivo de encontrarse con los mercantes que van a Europa para que lleven con ellos noticias sobre su expedición. El 28 de diciembre navegan por las aguas del canal Bashi, entre la isla de Luzón (Filipinas) y Formosa (Taiwán).

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Bibliografía.



- Jean François de Lapérouse, Voyage autour du monde sur l’Astrolabe et la Boussole, La Découverte, Paris, 2001.
- Peter Dillon y Alain Conan, A la recherche de Lapérouse. Voyages dans les mers du sud’’, Éditions Pôles d’images (17 mars 2005).
- François Bellec,
La généreuse et tragique expédition, Rennes : Ouest-France, 1985.
- John Dunmore, French explorers in the Pacific. Volume 1: The Eighteenth Century, Oxford: Oxford University Press, 1965.
- J.V. Davidson, Peter Dillon of Vanikoro: Chevalier of the South Seas, O.H.K. Spate. Melbourne: Oxford University Press, 1975.
- Jules Dumont d´Urville, An Account in two volumes of Two Voyages to the South Seas, Melbourne University Press, 1987.

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