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Laperouse
De Kamchatka a Botany Bay.


Septiembre de 1787. Petropavlosk (Kamchatka).
El subteniente Kaborov, el intendente ruso local, dio la bienvenida a los franceses y les informó de que el gobernador francés de Okhotsk, en cuya provincia de Kamchatka se encontraban, estaba de visitando Petropavlosk y estaría encantado de recibirles. Por otro lado, el gobernador Grigor Kozlov-Ugrenin, que estaba en Bolsheretsk, en el lado completamente opuesto de la península, recibió también notificación de la llegada de la expedición francesa. Por otro lado, se incorporó en este punto a la expedición Jean-Baptiste-Barthélemy de Lesseps, tío del famoso ingeniero Ferdinand de Lesseps, puesto que hablaba ruso perfectamente y su ayuda podría ser inestimable.

Los franceses se vieron obligados a realizar tareas de mantenimiento de sus buques, mientras que los científicos se dedicaron a investigar en la zona: un grupo se dedicó a la construcción de un observatorio, mientras que otro escaló con éxito a la cima del volcán Sopka Avacha, justo al norte de la bahía. Sin embargo, y a pesar de su excelente trabajo, con el que se sentían muy satisfechos, el desánimo se extendió entre todos los hombres de la expedición cuando se enteraron de que no existía correspondencia de Francia para ninguno de ellos. ¿Nadie se acordaba de ellos o habían surgido problemas que les impedían tener noticias de sus seres queridos? De hecho, cuando llegó el gobernador francés, les informó que efectivamente no tenía ninguna misiva dirigida a cualquier miembro de la tripulación y que desconocía el motivo.

A fin de levantar los ánimos, el propio gobernador, que fue invitado a bordo de las naves, ofreció a todos los hombres un baile en su honor. Tras un buen rato desde que se iniciara la fiesta, irrumpió un correo en la estancia, portando en sus alforjas las tan esperadas noticias de Francia, lo que provocó el fin del baile, ya que todo el mundo quería saber de su hogar. Entre las cartas personales, Lapèrouse recibió notificaciones oficiales de París, incluyendo una que anunciaba que había sido ascendido al rango de Comodoro. Otra de las misivas, informaba a Lapèrouse que los británicos habían enviado barcos a Botany Bay, en Australia y que debía dirigirse inmediatamente al lugar para averiguar las intenciones que tenían. Si bien él mismo tenía intenciones de ir al lugar en alguna de las etapas de su viaje, ahora se veía obligado a ir cuanto antes, con lo que decidió poner rumbo vía Samoa, en el Pacífico Central. De ese modo, el 29 de septiembre zarparon rumbo a Botany Bay.

Vista actual del puerto de Petropavlosk. Podemos apreciar, al fondo, el volcán Sopka Avacha.

Vista actual del puerto de Petropavlosk. Podemos apreciar, al fondo, el volcán Sopka Avacha.

De Lesseps, que iba a viajar con ellos durante su periplo por las costas rusas, con este cambio de planes tan radical, no viajó con ellos. Lapèrouse le entregó cartas y copias de las cartas marinas que habían ido dibujando durante la expedición, y le instó a que viajara a Francia, a través de Siberia y Rusia, no por mar. Abandonó Petropavlosk con el gobernador francés el 7 de octubre de 1787 y llegó a París vía San Petesburgo un año después, el 17 de octubre de 1788, con lo que nos podemos hacer una idea de lo dificultoso que le resultó el viaje.

Octubre ~ Diciembre de 1787. De Kamchatka a Samoa.
Mientras tanto, los franceses navegaban rumbo sur, hacia las enormes extensiones de aguas vacias de toda tierra del Pacífico Norte. En el camino, y a pesar de la antipatía que sentía por las Islas Kuriles, Lapèrouse intentó inspeccionarlas de nuevo, pero los buques pronto se vieron dirigidos por los vientos hacia el sureste, así que desistió de ello. Las cartas que llevaban a bordo, les mostraron la posibilidad de encontrar islas a 37ºN, con lo que decidieron navegar rumbo sur, alcanzando dicha latitud el 14 de octubre. En ese punto, pusieron rumbo este y navegaron en esa dirección durante ocho días, a unos 15º de longitud, sin encontrar viso alguno de isla o tierra. La conclusión: las islas de Rica de Ora y Rica del Plata no existían.

El 22 de octubre, Lapèrouse viró al sur y siguió un rumbo de longitud 175ºE durante un mes completo, durante el cual pudieron observar multitud de aves marinas pero ningún signo de tierra. Los barcos pasaron por el este de las Islas Midway a principios de noviembre, con lo que se adentraban en los trópicos, lo que conllevó unas condiciones bastante menos “apacibles”, donde las lluvias torrenciales y un opresivo calor húmedo se convirtieron en pésimos compañeros de viaje. El 21 de noviembre cruzaban el Ecuador, virando en ese momento hacia el sureste. Para el 6 de diciembre, avistaban las islas más orientales del grupo de las Samoa.

Diciembre de 1787. Samoa.
Louis Antoine de Bougainville había surcado aquellas aguas 19 años antes, bautizándolas como Navigators. Lapèrouse, sin embargo, no estaba del todo de acuerdo con las cartas de sus predecesores. La Boussole y el Astrolabe, recorrieron las costa septentrional de Ta´u (Lapèrouse pensaba que se la conocía como Opoun) y pasó a través del canal entre Olosega (Leone) hacia el noroeste el 7 de diciembre. Numerosas canoas salieron al encuentro de los buques franceses y Lapèrouse pudo observar casas y lugareños en toda la costa oeste de Ta´u. Por otro lado, la isla de Olosega, tenía una gemela llamada Ofu (Fanfou), situada hacia el oeste, y los buques pasaron por sus costas meridionales y viraron hacia el norte, a la costa oeste de Ofu.

Monumento erigido en Aasu Bay en conmemoración del trágico incidente que tuvo lugar el 11 de diciembre de 1787.
Monumento erigido en Aasu Bay en conmemoración del trágico incidente que tuvo lugar el 11 de diciembre de 1787.

Se sabía de la existencia de otra gran isla en el oeste, y como necesitaban agua, madera y comestibles, Lapèrouse decidió ir a su encuentro, ya que pensaba que allí podría encontrar todo lo que les era necesario. Se aproximaron a la isla por el norte, por Matalia Point, al finalizar el 8 de diciembre. Los buques se refugiaron en la costa y pasaron la noche en el lugar, decidiendo buscar un lugar más apropiado para anclar a la mañana siguiente. La isla en la que se encontraban era Tutuila. El lugar en el que consideraron que era ideal para anclar estaba localizado en Fagasa Bay y Langle desembarcó por la tarde, recibiendo una cálida recepción.

Poco después de desembarcar, De Langle volvió a bordo y explicó que el lugar no era seguro para anclar, pero a pesar de la advertencia, permanecieron allí y a la mañana siguiente Clonard y De Monti, se dirigieron en botes a Fagasa Bay para conseguir agua fresca. Lapèrouse les siguió más tarde y decidió dar un paseo. Los lugareños se mostraron muy cordiales y le invitaron a que conociera sus hogares. Las casas estaban rodeadas por árboles cargados de fruta fresca y Lapèrouse meditó mucho a cerca de la belleza del lugar, que obviamente le impactó.
Mientras tanto, De Langle había estado en Aasu Bay, justo en el oeste y, a su regreso, informó a Lapèrouse de que necesitaban más agua fresca y que debían visitar al día siguiente Aasu Bay al día siguiente para obtenerla. Lapèrouse pensó que estaban listos para zarpar, puesto que a parte del agua, llevaban a bordo 500 cerdos, fruta fresca y gallinas, pero De Langle señaló que había signos de escorbuto entre la tripulación, por lo que pidió a Lapèrouse un poco más de tiempo para los hombres. A regañadientes, concedió que organizaran una fiesta en tierra a condición de que una vez finalizada, volvieran a bordo, pero una tormenta les obligó a pasar la noche en la costa.

A las 09:00 de la mañana del día 11, De Langle lideró una partida de 61 hombres dispuestos en cuatro botes que zarparon de los buques en dirección a la costa para buscar agua. La travesía fue algo accidentada, pero llegaron sin mayores dificultades. Al llegar, los hombres empezaron a cargar barriles de agua en los botes, pero de repente se vieron rodeados por aproximadamente un millar de nativos enfurecidos, sin saber el motivo de aquel comportamiento. De repente, empezaron a llover piedras y al menos una de ellas impactó en De Langle. El tumulto continuó y al menos 12 de los franceses y, esto si es incomprensible, 39 samoanos, fueron asesinados. No fue posible reflotar todos los botes, así que los 49 franceses supervivientes se apiñaron en dos botes y regresaron a los barcos liderados por Vaujuas y Mouton. Muchos de los supervivientes estaban gravemente heridos y al conocer la noticia, Lapèrouse obligó a las 100 canoas que estaban comerciando en aquellos instantes con los franceses, a desalojar la zona.

Años después, diferenes visitantes occidentales en Samoa, supieron que los tutuilanos no tuvieron nada que ver con el ataque. Según la historia, Tutuila estaba sometida a la isla vecina de Upolu en aquellos momentos y los upoluanos, que estaban presentes en el tumulto, fueron los que empezaron el ataque.

Entre los fallecidos se encontraba el propio De Langle. Había sido amigo íntimo de Lapèrouse durante años y su pérdida le afectó profundamente. Se planteó seriamente una sangrienta venganza mientras permanecían anclandos dos días más en el lugar, pero finalmente lo pensó mejor y decidió partir poniendo rumbo noroeste el 14 de diciembre. De Monti se hizo cargo provisionalmente del Astrolabe y antes de partir, Lapèrouse decidió bautizar Aasu Bay como Baie des Assassins. En 1883, un monumento se erigió en el lugar para conmemorar el trágico incidente.

Dejando atrás aquella pesadilla, Lapèrouse continuó en su viaje para llegar a Botany Bay intentando hacerlo en las menos paradas posibles, por lo que navegaron a lo largo de la costa de Upolu. A pesar de que numerosas canoas salieron a su encuentro desde un poblado que posiblemente se tratara de la actual Apia, Lapèrouse no permitió ningún tipo de contacto y continuó su camino. El 17 de diciembre, navegaban al norte de Savai´i y viraron al sur, rumbo a Australia.

Diciembre de 1787 ~ Enero de 1788. De Tonga a Botany Bay.
Una isla pequeña pero muy escarpada, fue avistada el 20 de diciembre de 1787. A medida que los franceses se aproximaban, pudieron observar una segunda isla adyacente. La isla escarpada se trataba de la deshabitada Tafahi, mientras que la otra era la también deshabitada Niutoputapu. Los buques anclaron en el punto más occidental de Niutoputapu, antes de navegar alrededor de toda la isla. Estas islas, que eran las más septentrionales del grupo de las Islas Tonga, ya habían sido visitadas previamente por Schouten y Le Maire en 1616 y Wallis en 1767. El 24, pusieron proa hacia Vava´u y el resto de islas de Tonga.

El navegante español Franciso Antonio Maurelle, había visitado la región en 1781 y Lapèrouse llevaba a bordo su diario, que contenía descripciones de Vava´u. Los franceses avistaron Fornualei y Toku el 27 de diciembre, antes de arribar a la isla principal de Vava´u. El mal tiempo reinante, hizo desistir a los franceses de desembarcar, con lo que se dirigieron al oeste, hacia una pequeña isla que veían en la distancia. Se trataba de Late, que los franceses dejaron atrás en su rumbo hacia el sureste.

Avistaron también Kao y Tofua, dos islas volcánicas situadas en el noroeste de las Ha´apai, situadas en el centro del grupo de las Tonga. Cook había dejado para la posteridad, detalladas cartas de toda la zona, mostrándo los arrecifes de coral, muy peligrosos, con lo que Lapèrouse decidió evitar cualquier incidente y navegó hacia el oeste de estas islas. El 29 alcanzaban Tofua y el 31 de diciembre Tongatapu. Los buques rodearon el punto noroeste de la isla y se detuvieron en su costa sur durante todo el día 1 de enero. Acaba de empezar un nuevo año.

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Bibliografía.



- Jean François de Lapérouse, Voyage autour du monde sur l’Astrolabe et la Boussole, La Découverte, Paris, 2001.
- Peter Dillon y Alain Conan, A la recherche de Lapérouse. Voyages dans les mers du sud’’, Éditions Pôles d’images (17 mars 2005).
- François Bellec,
La généreuse et tragique expédition, Rennes : Ouest-France, 1985.
- John Dunmore, French explorers in the Pacific. Volume 1: The Eighteenth Century, Oxford: Oxford University Press, 1965.
- J.V. Davidson, Peter Dillon of Vanikoro: Chevalier of the South Seas, O.H.K. Spate. Melbourne: Oxford University Press, 1975.
- Jules Dumont d´Urville, An Account in two volumes of Two Voyages to the South Seas, Melbourne University Press, 1987.

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