| Salida de Botany Bay a un destino incierto. |
Enero de 1788.
Los franceses zarparon a última hora del 1 de enero de 1788 rumbo suroeste, pasando por la isla de ´Ata al día siguiente. Dagaletfijó la posición de la isla y, con el consentimiento de Lapèrouse, corrigió los cálculos que había realizado James Cook. El 13 de enero, Lapèrouse avistó la isla de Norfolk y se aproximó para anclar en la cerca de la costa norte. Permitió a De Clonard dirigir una partida de científicos que tenía intención de desembarcar para obtener datos y recoger muestras. Pero una rompiente enorme en la orilla, les impidió desembarcar. Tras varias horas intentándolo, Lapèrouse les ordenó volver a bordo. Mientras regresaban, se tocó alarma en el Astrolabe: un fuego. Sin embargo, no tuvo consecuencias y fue rápidamente extinguido.
Al atardecer, zarparon de nuevo, y el 23 de enero avistaron la costa de New Holland en Australia. Se encontraban al sur de Broken Bay, cerca de Narrabeen. En ese punto, se dirigieron a un paso que se encontraba hacia el sur y les llevaba directamente a Botany Bay. El 24, se encontraban en Cape Solander, intentando entrar en Botany Bay cuando se vieron sorprendidos por una visión que no esperaban: los buques británicos se encontraban en la bahía. Al día siguiente, hubo una persistente niebla que les impidió entrar, así que no entraron en Botany Bay hasta el 26 de enero, anclando cerca del lado norte.
La sorpresa de los franceses no fue nada comparada con la que se llevaron los británicos. La “First Fleet”, tal y como se la conocía, había arribado hacía tan solo unos días. Esta, que comprendía dos fragatas, seis transportes y tres buques nodriza, había tenido un largo viaje y no se encontraba en condiciones de ofrecer mucha ayuda a los franceses. A la llegada de Lapèrouse, el gobernador de Botany Bay, Arthur Phillip, se encontraba en Port Jackson, unos kilómetros hacia el norte, buscando un asentamiento adecuado para los convictos que iban a convertirse en los primeros occidentales que poblaran de forma permanente la inmensa Australia.
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Vista aérea del arrecife de Vanikoro, donde resposan los restos de la expedición francesa.
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De este modo, quien se encargó de dar la bienvenida y ayudar en lo que fuese necesario a los franceses, fue el capitán John Hunter, del Sirius. Hunter rápidamente traspasó envió a un teniente para que Lapèrouse le transmitiera el estado de situación. Todos los buques británicos habían sido llamados por Phillips y estaban a punto de zarpar hacia Port Jackson, ya de por si con poco alimento, cualquier otra clase de efectos básicos y repuestos, con lo que la ayuda a los franceses fue escueta. Lapèrouse indicó que lo único que les hacía falta era madera y agua y que ellos solos se podrían buscar la vida para alimentarse.
La Boussole y el Astrolabe estaban anclados cerca de una pequeña cueva en el lado norte de Botany Bay, justo sobre la cual se encontraba un presidio. En ese lugar, los franceses construyeron dos pequeños botes para sustituir aquellos que perdieron en Samoa y Alaska. Los franceses e ingleses mantuvieron diferentes reuniones en los días posteriores, visitando los buques de unos y otros, si bien no existe registro de que Lapèrouse y Phillip se llegaran a conocer personalmente en algún momento.
Lapèrouse escribió diferentes cartas y envió a De Clonard a Port Jackson para solicitar a los británicos que las enviaran a Europa. En estas misivas, Lapèrouse detallaba los sucesos acaecidos en su viaje desde Kamchatka y, especialmente, la tragedia de Tutuila. Además informaba de la ruta que pretendía seguir una vez que dejara Botany Bay. Sería la última vez que en Francia se supiera algo del francés.
El 17 de febrero, Receveur falleció como consecuencia de las heridas que sufrió en Tutuila. Fue inhumado en la costa, teniendo el dudoso honor de ser el primer francés enterrado en Australia. Su tumba reposa actualmente en las tierras pertenecientes al La Perouse Museum, en el suburbio homónimo, y que es el nombre que se le da a la zona norte de Botany Bay en la actualidad. La cueva, cerca de la que anclaron, se denomina Frenchman Bay.
Los franceses estaban listos para zarpar y así lo hicieron el 10 de marzo de 1788. Los británicos los vieron partir, dejando la bahía hacia el norte. Fue la última ocasión en que vieron a los expedicionarios.
La búsqueda de Lapèrouse. Expediciones.
En las cartas que remitió a París, Lapèrouse indicaba la ruta que se había propuesto seguir tras dejar atrás Botany Bay. Iba a visitar Tonga, Nueva Caledonia y las islas de Santa Cruz y Nueva Guinea, antes de pasar entre Nueva Guinea y Australia rumbo a la Ile de France (Mauricio). Esperaba estar allí para diciembre de ese año de 1788. Los buques regresarían a Francia desde ese punto y esperaba estar en casa para la primavera de 1789.
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Mapa de las islas que conforman Vanikoro. En él hemos señalado los lugares en los que se encuentran los pecios. |
A finales de 1789, Fleurieu fue infomado de que la expedición no había regresado aún y de que no existía notica alguna de la misma. A mediados de 1790 muchos otros estaban preocupados por la suerte de sus compatriotas y el gobierno francés empezó a trazar los planes para una misión de rescate. Eleonore estaba tan preocupada, que se mudó a París para estar más cerca del lugar en que se podían tener noticias sobre la llegada de su esposo. Pero 1791 llegó y aún no se sabía absolutamente nada.
Todo lo que estaba sucediendo con Lapèrouse tenía lugar en una época en la que paralelamente se desarrollaba uno de los mayores sucesos de la Historia: la Revolución Francesa. El desastre que pudiera haber padecido la expedición era nimio comparado con aquellos hechos tan importantes. El rey Luis XVI, uno de los impulsores de la expedición, estaba perdiendo poder a pasos agigantados y otros importantes personajes, perdían su influencia. Por eso, encontrar recursos y la autoridad necesaria para disponer la expedición de rescate, se estaba convirtiendo en una empresa muy difícil.
Fleurieu, que había llegado a ser Ministro de la Marina en octubre de 1790, discutió el tema con el rey. La Societé d´Historie Naturelle y la Academie des Sciences, realizó una apelación de súplica a la Asamblea Nacional a través del diputado Bosc el 22 de enero de 1791. Seguramente, detrás de esta propuesta se encontraba la mano de Fleurieu. El caso es que fue aceptada y Fleurieu pudo declarar la expedición oficialmente perdida el 14 de febrero. Al día siguiente, la Asamblea Nacional emitió un decreto en el que se autorizaba el pago de una recompensa por cualquier información que permitiera averiguar el paradero de Lapèrouse y sus hombres. Diez días después, se autorizó el pago de una expedición de rescate, ratificada por Luis XVI, que la firmó el 7 de abril de 1791.
Fleurieu había estado, mientras tanto, moviendo hilos para iniciar la expedición. Sin embargo, renunció a su cargo de ministro en mayo.
Y, ¿qué fue de Eleonore, la esposa de Lapèrouse?. Cuando Lapèrouse partió con su expedición, Eleonore permaneció en su casa de la Rue de l´Ecole Mage, pero en 1790, cuando Jean François no había regresado, se mudó a París para estar en el único lugar en que podían saber algo a cerca de su marido. No disponía prácticamente de dinero y las pensiones prometidas, no se le pagaron. Finalmente se decidió que Eleonore recibiría una asignación de la Cuenta Oficial del Viaje, que apareció en 1797, pero era un sueldo muy magro y no mejoraría hasta 1804, momento en que Napoleón ordenó que se le asignara una pensión de 2.400 francos mensuales.
Eleonore y Jean François habían pasado juntos dos años ininterrumpidamente y nunca tuvieron hijos. Ella falleció en 1807, a la edad de 52 años sin saber el destino que había tenido su esposo.
- Jean François de Lapérouse, Voyage autour du monde sur l’Astrolabe et la Boussole, La Découverte, Paris, 2001.
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Peter Dillon y Alain Conan, A la recherche de Lapérouse. Voyages dans les mers du sud’’, Éditions Pôles d’images (17 mars 2005).
- François Bellec, La généreuse et tragique expédition, Rennes : Ouest-France, 1985.
- John Dunmore, French explorers in the Pacific. Volume 1: The Eighteenth Century, Oxford: Oxford University Press, 1965.
- J.V. Davidson, Peter Dillon of Vanikoro: Chevalier of the South Seas, O.H.K. Spate. Melbourne: Oxford University Press, 1975.
- Jules Dumont d´Urville, An Account in two volumes of Two Voyages to the South Seas, Melbourne University Press, 1987.
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