| Los inicios del escritor. |
El retrato más fidedigno que se conoce de Miguel de Cervantes se debe a su propia pluma, en el prólogo a las Novelas ejemplares:
"Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria".
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La novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, es la más conocida de Miguel de Cervantes. |
Dadas las estrecheces económicas de su familia, se vieron forzados a continuos cambios de residencia: Madrid, Valladolid, Sevilla y Córdoba; pudiendo ser esta la causa del carácter de Miguel de Cervantes, que ante todo fue viajero de guerra que deseaba batirse con medio mundo (el otro medio estaba por descubrir), para lo que viajó mientras pudo, casi siempre por mar.
Su primer viaje fue una huida de la justicia, que le llevó a Roma en 1569 de forma que evitó una pena de 10 años de cárcel y la amputación de su mano derecha. Sólo un año le duró su estancia en Italia como camarero del cardenal Giulio Acquaviva, ya que inició su carrera militar con su hermano Rodrigo. Recorre toda Italia, se alista primero en Nápoles a las órdenes de Álvaro de Sande para posteriormente enrolarse con la Armada Española.
En 1571 se embarca junto a su hermano Rodrigo en la galera “Marquesa” para combatir en la batalla de Lepanto, donde el 7 de octubre recibe dos disparos y una herida en la mano izquierda que obliga su amputación por la que le quedó definitivamente el apodo de "El Manco de Lepanto". Participa en otras campañas como Corfú, Navarino, La Goleta y Túnez.
Más tarde, desde Nápoles participa en expediciones comandadas por Juan de Austria, en las naves más eficientes de la época, las galeras.
Ya recuperado de sus heridas en Mesina, en 1572 se incorporó a la compañía de don Manuel Ponce de León, del tercio de don Lope de Figueroa, dispuesto a seguir como soldado. Pese a tener una mano lisiada, participó en diversas campañas militares en los años siguientes, pasando gran parte de su tiempo en los aburridos cuarteles de invierno de Mesina, Sicilia, Palermo y Nápoles. Cansado de tal modo de vida, unos tres años después Cervantes decide regresar a España, no sin obtener antes cartas de recomendación del propio don Juan de Austria, reconociéndole sus méritos militares, con intención de utilizarlas en la Corte para obtener algún cargo oficial.
- VV.AA. "El buque en la Armada Española" Editorial Sílex, 1981.
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Serrano, Luciano, "España en Lepanto" Editorial Swan, San Lorenzo de El Escorial, 1986.
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Cayetano Rosell "Historia del Combate Naval de Lepanto y Juicio de la Importancia y Consecuencias de aquel suceso" Imprenta de la Real Academia de la Historia, Madrid 1853 (edición facisímil).
- José Aparici "Colección de Documentos Inéditos relativos a la célebre Batalla de Lepanto sacados del Archivo de Simancas" Imprenta Nacional, Madrid 1847 (edición facsímil).
- " Don Miguel de Cervantes", reportaje publicado en diario Ideal de Granada, octubre 2005.
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