| Las relaciones con su nuevo entorno. |
Si bien los griegos no se dedicaban a penetrar en los territorios en cuyas costas se instalaban, necesitaban obtener el consentimiento de los habitantes oriundos del lugar a fin de establecer una relación cordial que les favoreciera tanto para su definitivo asentamiento, como para su explosión comercial. Lo más común es que, debido a la superioridad social y cultural de los griegos respecto al de estas sociedades, más primitivas, se llegara a acuerdos pacíficos, si bien en casos como los de Siracusa o Bizancio, se tuviera que repeler y esclavizar a los habitantes originarios del lugar. Las relaciones pacíficas eran muy ventajosas para ambos mundos, pues existía un continuo flujo de mercancías, producto de sus industrias, que los indígenas podían utilizar y a cambio, los griegos recibían materias primas, que les eran necesarias.
Entre los griegos y los fenicios, no existió prácticamente ningún problema a la hora de repartirse las diferentes áreas de influencia, puesto que ambos respetaban por igual las de sus contrarios. Quizá la única excepción a este acuerdo tácito sería el establecimiento de los milesios en Naucratis, que era una factoría griega en el Bajo Egipto.
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En color azul más oscuro mostramos las áreas sin visibilidad para la navegación costera practicada por los griegos. |
Las diferentes oleadas colonizadoras.
La primera migración de la que existe registro histórico, tuvo lugar en pleno auge del mundo micénico, entre el 1.400 y el 1.200 a.C., y en el que encontramos dos casos: Mileto y Colofón. El primero de ellos corresponde a un puerto de mercancías, respetado por la potencia dominante en Anatolia entonces, los hititas. Los griegos acudieron allí en busca de materias primas, situándose en el lugar ideal para crear un puerto y para autoabastecerse con las tierras de alrededor.
La segunda migración, se produjo con la colonización en el litoral minorasiático. Pero aquí no se puede hablar de colonización en el sentido estricto, pues se podría considerar que fue la última de las fases de los movimientos de pueblos típicos de la Edad Oscura, que llevó al asentamiento de estas tribus en Asia Menor. Posteriormente estas ciudades se transformaran en la cuna de la ciencia y del pensamiento griegos, ya que florecerán muy tempranamente.
La tercera oleada migratoria se puede dividir en dos fases: la primera va desde mediados del siglo VIII hasta mediados del siglo VII a.C. y la segunda, desde mediados del siglo VII a.C. hasta el año 500 a.C. Los territorios afectados serán principalmente el sur de Italia y Sicilia y las ciudades griegas participantes en esta primera fase son Calcis y Eretria, dos poleis eubeas protagonistas indiscutibles, y posteriormente, Corinto y Mégara. En menor medida lo hicieron también los peloponesios, los locrios y los procedentes de apoikias anteriores.
Al percibir la monopolización de algunas áreas geográficas realizada por determinadas ciudades, surge la duda sobre en qué medida puede hablarse de empresas formadas por sus propias ciudadanos o más bien hay que considerarlas como agentes colonizadores, encargados de organizar la emigración a toda un área.
Puede pensarse que el conflicto en el que se encontraban estas ciudades fuera más agudo que en otras, pues quizás la falta de tierras se debiera a su situación geográfica (unas insulares y otras localizadas en una estrecha franja). Pero si se observa la situación de las demás, no cabe duda de que no fue así necesariamente. No se ve bien cómo una sola ciudad podría suministrar tantos colonos en tan poco tiempo. Parece claro que actuaba como organizadora, encauzando el exceso de población humana o los voluntarios que quisieran emigrar a áreas más amplias.
La segunda fase de la tercera oleada migratoria, se caracterizó por la sustancial ampliación geográfica, alcanzándose el extremo occidental del Mediterráneo: sur de la Galia, el litoral occidental de la Península Ibérica, Egipto, la Propóntide, la zona noreste del mar Egeo y el Ponto Euxino.
En ese momento, Mileto monopoliza la expansión del Mar Negro mientras Fócea y Samos se encaminan hacia la parte occidental mediterránea. Los cretenses y los rodios afianzan la presencia griega en Sicilia con la fundación de Gela. Además hay que añadir el desarrollo ulterior de las tareas colonizadoras en la Magna Grecia y Sicilia, logrado en gran parte gracias a las primeras colonias.
A esta ampliación de los dominios griegos colaboró en buena medida el factor comercial. No es que la finalidad colonial cambiara, pues se seguían buscando tierras aptas para el cultivo, pero los intereses comerciales iban aumentando con el tiempo, motivados por la apertura y la explotación de las nuevas zonas con el siguiente aumento de las relaciones entre las distintas partes del mundo griego. A su vez esto servirá para crear establecimientos de carácter estratégico, si bien su naturaleza determinaría sus dimensiones, más reducidas, y su menor importancia numérica.
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Restos del naufragio de un mercante griego en el Mar Negro, frente a Bugaria, hallados por el Profesor Ballard en 2002. Se supone que el buque se hundió entre el S. V y III a.C. (Cortesía National Geographic). |
Consecuencias de la colonización griega.
La colonización griega del Mediterráneo fue supuso una verdadera revolución de consecuencias que se prolongan en el tiempo hasta el día de hoy, puesto que somos herederos directos de esa cultura clásica. Sin duda, gracias a este movimiento migratorio, el mundo actual es tal cual el que conocemos. A nivel interno, la propia estructura social del mundo heleno cambió para siempre, desarrollándose formas de gobierno, instituciones… que darían lugar a la Grecia Clásica, posibilitando el auge de esta cultura sobre sus semejantes en la zona.
A nivel externo, la expansión griega dio un impulso vital al comercio, abriendo nuevas vías de negocio y nuevas rutas comerciales, haciendo del Mediterráneo el nexo de unión entre diferentes pueblos. El aumento del comercio, el que más el agrícola y alimenticio, se extendió a un nuevo tipo de consumidores y productores, los indígenas. Además las poblaciones se especializaron en productos determinados: Atenas exportaba aceite, por lo que hay ánforas áticas repartidas por todo el Mediterráneo, al igual que el vino, exportado por Quíos en unas jarras especiales. Otras mercancías eran los productos de lujo, perfumes sobre todo, provenientes de Asia, que experimentaron un gran auge gracias al poder adquisitivo de las colonias.
Este enriquecimiento se debe a la competitividad del precio del trigo procedente de estas regiones, muy competitivo por su buena calidad y su escaso coste, frente a un trigo escaso y de mala calidad producido en Grecia por los pequeños propietarios. Esta razón da pie a que la emigración a otras zonas sea cada vez más concurrida. Esto no quiere decir que se alterara la organización económica profundamente, pues la agricultura sigue siendo la base económica, aunque los mercaderes se hicieran más ricos y los pequeños propietarios tuvieran que cambiar de profesión y emplearse en el sector comercial. El comercio también da pie a la aparición de la moneda en el siglo VI a.C. y a la utilización de la plata como patrón de intercambio.
En política se reestructuró el aparato militar transformándose en una milicia popular de hoplitas confirmándose su eficacia y generalizándose dentro de la estrategia militar griega. Aparece la táctica de la falange, que usa tanto a hoplitas como a aristócratas para componer el comportamiento de esta formación en la que importa la colectividad, no el individuo. Esto tiene unos resultados patentes en la vida política de cada polis: la primacía de la libertad del ciudadano a toda consta y por encima de todo, la participación ciudadana en las decisiones estatales a través de las Asambleas populares y la sinonimia entre soldado y ciudadano, ya que sólo tenía derechos políticos el que participaba en la guerra y viceversa. Generó también problemas de índole jurídica relacionados con el sistema de concesión de la ciudadanía de los colonos, que dejaban de tener derechos políticos en su metrópolis.
Por último, cabe señalar que los principales focos culturales de la época arcaica se sitúan en las colonias. Así, con el paso del siglo VI a.C. al V a.C. la filosofía griega nace en Asia Menor con Heráclito de Éfeso que se contrapone a Parménides de Elea, que será la sede de la escuela eleática siguiendo los pasos de sus predecesores Tales de Mileto, Anaxágoras y Empédocles. Pitágoras procedía de Samos aunque adquirió fama en Crotona, en Abdera nacieron el atomista Demócrito y el posterior sofista Protágoras.
Se iniciaba una nueva época en la Historia Antigua de la que actualmente somos herederos.
- Kinder, H., Hilgemann, Atlas mundial histórico. De los orígenes a la Revolución francesa, Ed. Itsmo, Madrid 1988.
- Lozano, A, Historia del mundo antiguo. Grecia: la Edad Oscura (tomo 15), Ed. Akal, Madrid 2003.
- Mann, G., Heuss, A., Schachermeyr, F., Historia universal III: Grecia. El mundo helenístico tomo I, Ed. Espasa Calpe 2001.
- Charles Freeman., Egypt, Greece and Rome, Oxford University Press, 2005.
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