| Sobrevivir sin el Endurance . |
“La posición es 69º5' de latitud Sur, 51º30' de longitud Oeste. La temperatura -20º C. una delicada brisa del sur sopla y el sol brilla en un claro cielo. Después de largos meses de ansiedad y tensión, después de momentos en los que la esperanza afloraba y momentos en los que el futuro se nos presentaba negro, nos vemos obligados a abandonar el barco, que se encuentra destrozado y sin posibilidad de reparación, estamos vivos y bien, y tenemos víveres y equipamiento para alcanzar nuestro objetivo. Nuestro objetivo es alcanzar tierra con todos los miembros de la expedición. Es duro escribir lo que siento.” Shackleton. Poco después el 21 de noviembre, el Endurance se hunde, había resistido atrapado entre los hielos 281 días.
Tras el desembarco, los 28 hombres establecen un campamento sobre el hielo al que llamaron Ocean Camp, a media milla del naufragio del Endurance. El 20 de Diciembre levantan el campamento y deciden dirigirse sobre la banquisa a la isla de Paulet, situada a 346 millas de distancia. Arrastrar los tres botes rescatados del naufragio del Endurance sobre el hielo hacía la travesía muy lenta y dura. Shackleton decide situarse sobre una gran masa de hielo y dejar que las corrientes marinas les llevaran hacia el Norte. El 31 de Diciembre de 1915 sobrepasan la línea del Círculo Polar Antártico.
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Botando el James Caird, con víveres para la salida en busca de Georgia del Sur |
Los meses iban pasando, con los hombres sobre aquel témpano de hielo a la deriva, al antojo de los vientos y corrientes, que jugaba con sus vidas, sus pensamientos, sus destinos. El 9 de abril de 1916 el hielo que les sostenía se desintegró hasta tal punto, que se vieron forzados a echar los botes al agua y embarcar en ellos.
El 12 de abril de 1916 Shackleton observó que progresaban bien hacia el Oeste, realmente habían estado flotando 30 millas hacia el Este. Las tres embarcaciones: James Caird, Stancomb Wills y Dudley Docker, alcanzan la Isla Elefante en la punta norte de la península antártica. Hacía 16 meses que no pisaban tierra firme y habían derivado en un inmenso bloque de hielo durante casi 6 meses. Se dirigieron hacia tierra y de repente un ventarrón se hizo presente y separó el Dudley Docker de los otros dos, que terminó en una playa estrecha y plagada de piedras.
Pronto los demás alcanzaron también el lugar. Shackleton, en el Stancomb, fue el primero en desembarcar. Cuando todos estaban en tierra, los hombres empezaron a correr por toda la playa como si hubiesen encontrado oro; simplemente estaban exaltados de felicidad, aún no estaban salvados ni sabían que les depararía el destino a partir de ahora, pero sus pies tocaban aquella "tierra maravillosa".
El desembarco en este lugar de isla Elefante sabían que no podía ser por mucho tiempo, debían localizar otro punto seguro donde acampar. Después de un largo forcejeo por mar, el 17 de abril de 1916 fue instalado el nuevo campamento en el lugar que llamaron Cabo Wild. Shackleton es consciente de que en ese rincón perdido del mundo no podrán resistir mucho tiempo. Decide dirigirse 800 millas rumbo este-noreste a la isla Georgia del Sur, en cuyo lado norte estaba situada una estación ballenera noruega.
El océano al Sur de Cabo de Hornos, en Tierra del Fuego, se reconocía como el área más tormentosa del planeta. Los hombres tendrían que asumir estas condiciones en un pequeño bote, sabiendo que existían grandes posibilidades de perder la vida en el intento. Aunque Wild deseaba ir Shackleton se negó, prefirió que se quedase al mando del grupo que permanecería en isla Elefante, y que lo mantuviese unido hasta que regresasen a rescatarlos. Si por primavera no habían vuelto, Wild tenía que tomar los dos botes que les quedaban e intentar llegar a la isla Decepción, una isla volcánica en medio del mar de Brandsfield pero abrigada, y con posibilidades de que algún día un barco ballenero recalase allí. El lunes 24 de abril de 1916 los hombres lanzaron el Stancomb al agua cargado con provisiones, vestimentas y lastre. Después se lanzó el James Caird que era el más pesado.
El día 10 de Mayo, tras varios intentos frustrados a causa del fuerte viento, las olas y los arrecifes desembarcan salvando un estrecho paso, en una playa de la costa sur de la isla Georgia del Sur. El paisaje frente a sus ojos era espectacular picos helados y glaciares, al otro lado, la bahía de Stromness y la estación ballenera. Les separaban aproximadamente 30 Km. de la salvación. Macnish y Vincent estaban demasiado débiles para intentar el viaje, así que Shackleton les dejó allí al cuidado de MacCarthy.. El 15 de Mayo de 1916, Shackleton, Worsley y Crean parten hacía la bahía de Stromness, atraviesan montañas heladas y glaciares.
Al día siguiente de madrugada, escuchan la sirena de la factoría ballenera noruega llamando al trabajo a los hombres. Los tres hombres parecían espectros surgidos de la nieve, los rostros demacrados y cubiertos de barba, las ropas harapientas. Solicitan ver al responsable, el Sr. Sorlle, que inmediatamente les acoge. Inmediatamente Worsley parte hacia el lado Sur de la isla para recoger a los tres hombres que habían quedado allí.Los encuentra esperando bajo el James Caird que había sido volteado, como ya hicieran sobre el pack de hielo. Por su parte Shackleton, consigue el ballenero Southern Sky y a la mañana siguiente, junto con Worsley y Crean, partieron para isla Elefante, al rescate del resto de compañeros. A 60 millas de la isla el hielo forzó al barco a retirarse a las islas Falkland.
El gobierno de Uruguay prestó a Shackleton el barco Instituto de Pesca, pero una vez de nuevo el hielo impidió la entrada. Marcharon entonces a Punta Arenas, donde residentes británicos y chilenos donaron a Shackleton suficientes fondos para fletar la goleta Emma. A 100 millas al Norte de la isla Elefante la caldera auxiliar se averió; un cuarto intento sería necesario.
Esta vez fue el gobierno de Chile quien prestó ayuda a Shackleton, el vapor Yelcho, al mando del Capitán Luís Pardo. El 30 de agosto de 1916 Marston, uno de los hombres confinados en isla Elefante, divisó el Yelcho en un claro entre la llovizna y empezó a gritar; los demás hombres pensaron que anunciaba el almuerzo. "¡Wild hay una nave!" gritó, "¿no deberíamos hacer una señal luminosa?". Derribaron inmediatamente la lona que les cubría, y empaparon ropas con el último combustible que les quedaba, a continuación prendieron fuego a todo; el barco enseguida se dirigió al lugar. Blackborrow, que no podía andar por las amputaciones de sus dedos, fue llevado por sus compañeros a una roca alta y se mantuvo allí arriba en su saco de dormir; no quería perderse ni un detalle de la llegada de sus rescatadores. El Yelcho se acercó con Shackleton de pie en la proa gritando a Wild "¿Estáis todos bien?", Wild respondió "Todos estamos bien", Habían sobrevivido en la isla 105 días.
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El Quest, la última embarcación de Shackleton. |
Shackleton no había perdido ni un solo hombre en los tres años que duró su expedición. La aventura de Shackleton, es posiblemente la más importante de cuantas se han vivido en los Polos, y aunque no aportó ningún beneficio material, ni ningún avance científico, a excepción de la experiencia personal de los protagonistas, la supervivencia de todos los participantes supone en si misma un triunfo, una victoria del hombre sobre los elementos basándose en dos principios fundamentales: la solidaridad y el espíritu de lucha.
Sin embargo, en la otra expedición de apoyo a bordo del Aurora que se encontraba al otro lado de la Antártida, en el Mar de Ross, tuvo peor desenlace. Al llegar la primavera aun continuaban estableciendo depósitos de suministros en el interior, ignorantes de la suerte de Shackleton y sus hombres al otro lado del continente. En el proceso de regreso al Mar de Ross, uno de los miembros del equipo murió de escorbuto. Más tarde otros dos intentaron retroceder a cabo Evans a través de una placa de hielo formada recientemente, pero nunca más se les volvió a ver. Finalmente, el Aurora consiguió rescatar al resto del equipo en enero de 1917.
Su última expedición, el Quest (1921-1922)
Shackleton comenzó a beber y a fumar en exceso, cayendo en una gran depresión. Estimulado por su esposa Emily, que siempre le había apoyado en todos sus emprendimientos, en 1920 dio inicio a un nuevo proyecto de exploración en la Antártida. Sus sentimientos habían estado dirigidos siempre hacia el sur; mares y territorios por los cuales sentía una profunda pasión. Si bien Scott había tratado siempre de empequeñecer la figura de Shackleton, todos sabían que era un gran marino, así que no tardó en encontrar quienes financiaran el nuevo viaje.
El diciembre de 1921 zarpó de Inglaterra en la que sería su cuarta expedición Antártica con la idea de circunnavegar el continente austral con el "Quest" (Búsqueda), un navío de 200 toneladas de desplazamiento construido en Noruega. El objetivo de la nueva expedición era trazar 3.200 km. de litoral y efectuar observaciones meteorológicas e investigación geológica. Entre sus compañeros de viaje figuraba el inseparable Frank Wild, que ya estuviera con él en su anterior expedición. El Quest salió de Plymouth el 24 de septiembre de 1921, llegando a Grytviken (Georgia del Sur) el 4 de enero de 1922.
Al llegar a la primera escala en Río de Janeiro, Shackleton tuvo un ataque masivo al corazón pero no quiso ser internado y continuó bebiendo, creyendo que de esa manera podría paliar el dolor. El "Quest" arribó finalmente a Grytviken, en Georgia del Sur, donde Shackleton se encontró con muchos de los noruegos que le habían ayudado años antes en el rescate de sus hombres del Endurance.
Pero el 5 de enero de 1922, padece otro ataque al corazón y esta vez, el gran héroe de la Antártida, no logra derrotar a la muerte. El Quest continuó su viaje al mando de Wild, que siguió con los trabajos con buenos resultados.
El cuerpo de Shackleton es enviado a Inglaterra y al arribar a Montevideo, Worsley, quien le acompañaba, recibe un telegrama de Emily, que le dice que Shackleton hubiera deseado ser enterrado en aquella tierras australes. El barco larga amarras y navega sus propia estela hasta Grytviken, donde una tumba guardaría para siempre sus restos. ¿Guardaría?, el cuerpo de Shackleton en realidad fue tirado al agua, porque se había descompuesto, y que aquella tumba realmente sólo hay una lápida con su nombre.
Shackleton ha sido considerado como el jefe de expediciones más seguro, tanto para sus hombres como para sí mismo. Sin duda será recordado como uno de los hombres más valientes y con más coraje de todos los exploradores antárticos.
- "Endurance, Shackleton's incredible voyage", de Alfred Lansing, McGraw-Hill, 1959.
- Huntford, Roland. Shackleton. Fawcett Columbine, 1985..
- Mear, Roger and Robert Swan. A Walk to the Pole: To the Heart of Antarctica in the Footsteps of Scott. Crown, 1987.
- Shackleton, Ernest. South: The Story of Shackleton’s 1914-1917 Expedition. Heinemann, 1970.
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