| El terror que vino del frío Norte. |
Los vikingos, famosos navegantes nórdicos, el terror de Europa durante la Alta Edad Media, eran casi unos completos desconocidos cuando presentaron sus credenciales en la primera incursión que realizaron, en el año 793 al monasterio de Lindisfarne, en el este de Inglaterra. Pero, ¿quiénes eran estos misteriosos guerreros y por qué hicieron de la guerra y la destrucción una forma de vida?
Para responder a esta pregunta, quizá debiéramos revisar sus orígenes, desde el etimológico hasta el socio-cultural. Ahora bien, las diferentes teorías al respecto, son contradictorias y en este documento, nos limitaremos a exponer y considerar lo que creemos es más plausible según los nuevos hallazgos arqueológicos.
El origen etimológico de la palabra vikingo, sigue siendo objeto de controversia. En antiguo nórdico, vik significa bahía, mientras que el sufijo in se refería a venir de, con lo que podríamos traducir el término por persona (hombre) de la bahía, que vendría a deletrearse, en nórdico, como vikingr. Posteriormente, fue sinónimo de expedición naval o incursión naval, con lo que un vikingr era un miembro de una de estas expediciones. La palabra vikingo aparece ya en muchas runas encontradas en Escandinavia, así como en antiguas sagas islandesas, en las que ya se refiere, en alguna de ellas, una expedición farar i viking (ir a una expedición) de un vikingr hacia lejanas tierras en el Oeste, con toda probabilidad, y como veremos más adelante, hacia el norte de la actual Canadá.
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Restos de la abadía de Lindisfarne, que fue el primero de los objetivos de las invasiones vikingas. |
Lo cierto es que otras culturas contemporáneas, ya conocían y definían a estos guerreros y navegantes: varegos (del mar Varego o Mar Báltico), rus (nombre que le daban los eslavos porque cruzaban los ríos remando), mayus (nombre con el que aparecen en crónicas árabes), normandos (traducción del vikingo católico al francés), ascomanni (hombres del fresno, nombre usado en Alemania) y lochlainach (habitantes del país de los lagos), como fueron conocidos en Irlanda.
Los vikingos procedían de tres áreas geográficas diferentes del norte de Europa: existieron los vikingos daneses, noruegos y suecos, siendo los primeros de ellos los que tenían unas “cualidades” más violentas. La aparición en escena de los vikingos, tal y como hemos comentado, se produce a finales del S.VIII d.C. y se mantendrá activa hasta el año 1066 d.C, cuando fueron derrotados en la batalla de Stamford Bridge (Inglaterra), momento en que se da por cerrado su ciclo histórico como pueblo. Es realmente significativo que los miembros de tribus y sociedades nórdicas mantenían contactos con otras culturas europeas, de forma pacífica, antes de su explosión como conquistadores y guerreros. Según diferentes hallazgos arqueológicos, ya existía una fluída comunicación económica y cultural entre los escandinavos y otros pueblos europeos desde un par de milenios antes de Cristo. Pero todo cambió, como mencionamos anteriormente, cuando el 8 de junio del año 793 d.C. el monasterio Lindisfarne, en la costa este de Inglaterra, fue saqueado por los que hasta ese momento eran “comerciantes nórdicos”. Desde entonces y durante 200 años, las crónicas y cuentos europeos narran una época de terror propiciada por los vikingos. Sus buques realizaron incursiones en todas las costas de Europa y remontaron los ríos de Francia y España, conquistaron la mayoría de Irlanda y grandes extensiones de Inglaterra y establecieron asentamientos permanentes en Rusia y las costas del Báltico. Hay crónicas que detallan sus incursiones en el Mediterráneo, en el Mar Caspio su establecimiento en la mítica Vinland, en América del Norte.
En Inglaterra, se establecieron mayoritariamente en la zona norte, alrededor de la ciudad de York y en el año 896, diferentes grupos de vikingos daneses se establecieron en la desembocadura del Sena (Francia) y sus alrededores. Para el año 911, el rey de Francia, Carlos el Simple, debió conceder todo ese territorio, Normandia, en calidad de feudo ducal al líder vikingo Rollón, a fin de mantener alejados de su reino y controlados en un reducto, a los temidos nórdicos. Posteriormente, se convirtieron al catolicismo y se empezaron a autodenominar normandos y poco más de un siglo después, el duque de Normandía, Guillermo el Conquistador, zarparía de esas tierras rumbo a Inglaterra con el objetivo de reinar en una tierra que consideraba de su pleno derecho, por otras razones que no entraremos a dilucidar en este artículo, logrando su objetivo cuando derrotó a los anglosajones en la batalla de Hastings el año 1066. Un descendiente de vikingos, de quinta generación, regía desde ese momento los destinos de Inglaterra.
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Construcción de un drakkar en Roskilde (Noruega) según las técnicas de la época. |
Superpoblación y expansión.
Pero, ¿cuáles fueron las razones que convirtieron a un apacible pueblo de comerciantes y granjeros en unos terroríficos conquistadores? ¿Qué motivó la violenta expansión?.
Estados ya establecidos, como Francia o los reinos Anglo-sajones de Inglaterra, fueron literalmente arrasados con suma facilidad y sometidos al sanguinario yugo de la pujante cultura vikinga, y desde luego, a pesar de lo violento de su comportamiento, esta no debió ser la única razón que determinó el éxito de su expansión. Actualmente sabemos, o mejor dicho, podemos determinar, que algunos de sus líderes eran excelentes organizadores y empleaban tácticas militares muy efectivas que les llevaban a fulminar a sus adversarios. Pero claro, ganar batallas no significa que se puedan conquistar ingentes cantidades de territorio y lo más difícil, mantenerlos, por lo que, empleando la sutileza política, además fundaron reinos en los territorios conquistados, con lo que aseguraban su presencia de forma estable. Muchos de ellos no les sobrevivieron, pero otros como por ejemplo el reino de Kiev, dio lugar al Imperio Ruso.
Los países originarios de los vikingos, basaban su estructura social en la agricultura y la ganadería, así como en la extracción de hierro. A pesar de que las clases populares eran autosuficientes, los excendentes de su producción, como utensilios de cocina, piedra pómez, el hierro o el ámbar, se comerciaban e intercambiaban con los pueblos del sur de Europa, siendo la sal su principal importación.
Actualmente se cree que un largo período de clima benigno, que benefició el aumento de excendentes agrícolas y dio un impulso al comercio y la estabilidad económica y social, fue la principal consecuencia de un aumento significativo de la población, que finalmente y paradójicamente, provocaron la que sería la razón por la que se inició la metamorfosis de pacíficos comerciantes a violentos guerreros: la superpoblación.
Una de las teorías más extendidas entre los historiadores actuales, es que este fue el desencadentante de que los vikingos se convirtieran en una potencia en expansión. Las evidencias arqueológicas muestran que las nuevas granjas en las que se establecían los cada vez más numerosos nórdicos, se ganaban a las extensas áreas boscosas, pero llegó un momento en que no existían tierras para estos establecimientos, con lo que la presión poblacional fue excesiva y obligó a una ingente cantidad de personas a dedicarse a las “razzias” para ganarse la vida. Este hecho, unido a su dominio sobre el hierro y la cantidad de la que disponían, les permitió pertrecharse de forma excelente para sus inmediatas incursiones, con lo que se conviritieron en un verdadero vendaval asolando Europa.
La tradicional construcción naval en Escandinavia también contribuyó, de forma significativa, a la superioridad vikinga. Las embarcaciones vikingas para incursiones, denominadas drakkar, eran idóneas para el cometido para el que fueron diseñadas.
La etimología de la palabra drakkar no es de origen escandinavo. Se debe a una transformación del término islandés para designar a los dragones. La relación se debe a que la proa de las embarcaciones vikingas, iban adornadas con tallas de esta bestia mitológica. De hecho, la auténtica defición de estas embarcaciones sería knörr o snekkar. Los drakkars eran unas embarcaciones muy esbeltas, largas, estrechas y muy livianas, con lo que eran fácilmente transportables. Tenían poco calado, disponían de remos a todo lo largo del casco, para aquellos momentos en que hubiera poco viento o desventadas y si bien los primeros que se fabricaron carecían de aparejos, las versiones posteriores disponían de un mástil y una única vela cuadrangular.
Casi todos los drakkars se construían sin utilizar cuadernas, superponiendo tablas de madera. A fin de tapar las juntas de unión entre las tablas, se utilizaba musgo impregnado en brea. El reducido peso del drakkar y su calado, permitía que pudiera surcar aguas con una profundidad de un metro, con lo que se podían realizar incursiones remontando ríos poco profundos y penetrar de forma considerable en territorio enemigo.
- Terence Wise, Saxon, Viking and Norman, Ed. Osprey Military, Men at Arms series, 1999.
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