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La lejana Vinland.


A día de hoy está demostrado que los primeros europeos que llegaron a América fueron los vikingos e incluso algunos científicos creen que establecieron contacto con los nativos de lugares como Perú, Brasil y Paraguay, puesto que han aparecido en estos países símbolos muy similares a las runas escandinavas, si bien no existen pruebas fehacientes al respecto y esta teoría es rechazada frontalmente por especialistas escandinavos en la materia.
Como se ha indicado, en las antiguas sagas ya aparecen las primeras referencias a este hecho y según se puede deducir, la intención original era la de controlar las rutas y derechos comerciales que les permitieran comerciar con productos exclusivos, importados de América. Por ese motivo, establecieron perqueños asentamientos en América que en ningún caso llegaron a convertirse en colonias, al menos que sepamos por ahora.

Pero el inicio de este fantástico viaje a las ignotas tierras americanas, cuatro siglos antes de Cristóbal Colón, comienza con la expansión vikinga que hemos estado analizando hasta el momento.

Mapa donde se muestran los diferentes viajes realizados por los vikingos
Mapa donde se muestran los diferentes viajes realizados por los vikingos (click para ampliar).

Uno de los primeros lugares conquistados fue Islandia. Los vikingos islandeses descubrieron Groelandia hacia el año 982 a.C., cuando Eric el Rojo lideró una expedición para establecerse en el lugar. Según se cree, entre 3000 y 5000 personas se establecieron en el lugar y diversos restos arqueológicos han permitido determinar la existencia de unas 400 granjas.

El primer registro en el que se hace mención a Vinland, corresponde a Adam de Bremen, un geógrafo e historiador que en su libro Descriptio insularum Aquilones, del año 1075 d.C. indica que el propio rey Svend Estridson le había confirmado la existencia de “unas lejanas tierras en el norte”. Sin embargo, la principal fuente de información sobre los viajes vikingos a Vinland, la constituyen las sagas islandesas de Erik el Rojo y la Saga de los Groelandeses, escritas ambas unos 250 años después de que se fundaran los asentamientos de Groelandia.

Según las sagas islandesas, los vikingos iniciaron su exploración de las tierras situadas al oeste de Groelandia sólo unos años después de que se establecieran los primeros asentamientos en el lugar. Al parecer, el hecho de que conocieran la existencia de esas tierras hacia el oeste, se debe a una de esas casualidades fortuitas. Un comerciante llamado Bjarni Herjólfsson, navegando de Islandia a Groelandia se desvió demasiado debido a los fuertes vientos pero pudo avistar tierra muy hacia el oeste de Groelandia. Eso ocurrió hacia el 985 ó 986 y tras su peripecia, informó a Leifr Eriksson, quien según la información proporcionada, decidió navegar hacia el lugar. Era finales de verano cuando arribó y no quiso permanecer allí durante el invierno, puesto que le pareció poco guarnecido del frío, pero desde luego decidió que debía volver para poder aprovechar los enormes recursos en madera que pudo ver. Así, unos años después había preparado una expedición de exploración, y las sagas nos describen tres áreas diferentes descubiertas durante esta exploración: Helluland, que significa “tierra de las piedras planas”; Markland, que estaba totalmente cubierta de espesos bosques, algo muy interesante para los oriundos de Groelandia, donde no existía apenas masa forestal, y finalmente Vinland, un lugar bastante situado más al sur de Markland, y que significaba “tierra de vides”, aunque actualmente se cree que la mejor acepción es “tierra de pastos”. Fue en este lugar donde se estableció el único asentamiento de que se habla en las sagas.

¿Una colonización fallida?
La verdad es que el asentamiento no prosperó, primero por las disputas entre los hombres respecto a las pocas mujeres que se desplazaron con ellos y más importante, los colonizadores se las tuvieron que ver con los nativos del lugar, a los que llamaban skraelings, que se cree eran la tribu de los Beothuk, conocidos por los europeos que llegaron hasta el lugar unos siglos después como “indios rojos”, debido a que se pintaban el cuerpo con ocre rojo. Pero hay que decir que de ese mismo modo, skraelings, denominaron los vikingos asentados en Groelandia a los Inuit, con quienes tuvieron frecuentes enfrentamientos.

Una de las construcciones vikingas en L´Anse aux Meadows, en Canadá.
Una de las construcciones vikingas en L´Anse aux Meadows, en Canadá.


Por estos motivos, el lugar fue abandonado unos años después de su fundación y los groelandeses únicamente se desplazaban a las tierras del oeste, en concreto a lo que llamaban Markland, para buscar maderas. Se cree que el último viaje que realizaron fue hacia el S.XIV.

Por supuesto, la llegada de Colón a América, inició el proceso de colonización europea y la historia de las sagas islandesas cayó en el olvido, no siendo hasta 1837, cuando el literato y anticuario danés Carl Christian Rafn, que conocía perfectamente las sagas, apuntó en su libro Antiquitates Americanae, la posibilidad de que los nórdicos habrían podido llegar y establecerse en Norteamérica.
La certeza de esa afirmación se vería confirmada en 1960, cuando un asentamiento vikingo fue descubierto en la población de L´Anse aux Meadows, en Newfoundland, Canadá, si bien la localización de las diferentes áreas que exploraron, sigue siendo un misterio, aunque se presupone que Helluland sería la Isla Baffin y Markland lo que conocemos como Labrador.

La localización exacta de Vinland es todavía un asunto espinoso. Algunos arqueólogos creen que el asentamiento de L´Anse aux Meadows, correspondería al asentamiento de Vinland descrito en las sagas. Sin embargo, otros creen que, según las descripciones de las sagas, el lugar debería haber sido más caluroso que Newfoundland, y por tanto estaría más al sur.

Lo cierto es que, casi quinientos años antes de que Colón "descubriera" América, los vikingos ya estuvieron asentados en aquellas tierras, tratando de sacar provecho y buscar la prosperidad que sus lugares de origen no pudo proporcionarles.

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Bibliografía.


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- McGhee, Robert, Contact between native North Americans and the medieval Norse: a review of the evidence, Ed. American Antiquity, 2000.

- Budden, Kent, Vinland discovery: The unfinished story, Ed. Vinland Publishing, 2005.

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