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Bora

Definición y etimología.

Vamos a dejar el latín para encontrar en el griego el origen del nombre del viento que nos ocupa. “Bóreas”, léase Vóreas, mítica personificación del viento del Norte. Pensemos en el castellano Boreal para significar el Norte. En Esloveno se convierte en Bora, el azote del Norte en el Adriático. Alain Gree, navegante y escritor francés, apunta que Bora podría derivar de “borrasca”, pero resulta todo lo contrario, etimológicamente es el término borrasca el que deriva del latín, del mismo Bóreas griego, luego Borras, para significar una tempestad en el mar, luego volveremos con este tema.

Así, con este nombre, Bora, se conoce en los países de la antigua Yugoslavia y en las orillas del Adriático al viento del Norte y Noreste. Un viento claramente estacional, de temporada invernal, pariente local de la Tramontana y el Gregal, que ha hecho del Adriático su dominio particular.


¿Cómo se manifiesta?
Comparte con los vientos ya citados el mismo esquema meteorológico, invasión de aire frío, masas de aire polar continental, que acompañan el establecimiento del Anticiclón de Siberia en la Europa Central durante los meses de invierno. Esta corriente de aire helada supera con ímpetu los Balcanes y de un modo turbulento desciende los flancos de los macizos cercanos a la costa, también se cuela, acelerándose, a través de los valles, desfiladeros, cauces de ríos y torrentes para caer finalmente sobre el mar protagonizando la mayoría de los temporales en el cómputo anual del Adriático.
Bora es sinónimo de borrasca, tempestad que vuelve el mar blanco, como en esta foto de aguas del adriático

Su soplo es frío y seco, de una rara intensidad, con rachas muy violentas, incidencia de la tortuosa orografía, relieve montañoso costero, y todo ello bajo un cielo por lo general despejado, de un azul casi eléctrico, y una atmósfera nítida un tanto irreal. Puede y suele entrar sin previo aviso, para en espacio de pocas horas alcanzar fuerza de temporal, en lo más alto de la escala Beaufort. De carácter pues imprevisible, tiende a establecerse de un modo continuado durante un par de semanas en pleno invierno, aunque en general sus secuencias son más cortas.

Un último detalle no menos importante, cabe hacer la distinción entre dos tipos de Bora, la “clara”, (“chiara” en italiano) en clara referencia al cielo despejado, es la Bora en el término clásico como hemos definido en primer lugar, unos párrafos más arriba, y la “oscura” (“scura”), cuando viene acompañada de un frente frío, con las consecuentes precipitaciones, lluvia o nieve bajo un cielo amenazador.

Vientos asociados
Con la Bora tampoco hay mucha confusión, Bora en Italia, Bura en los países balcánicos, Borina cuando es flojita y amable. No confundir con el Vórios griego, viento del N en invierno, frecuentemente atemporalado ya que sopla asociado al paso de una Depresión, y se diferencia así de los “etesios” o Meltemi, el viento del Norte en verano, que estudiaremos aparte.


Texto: Juan Rigo
Extracto de "Mediterráneo, Cuaderno de Vientos", por cortesía de Nauticafácil

 
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