| Evolución de las fuentes de luz y tipos de destellos. |
Hasta finales del siglo XVIII los faros se alimentaban con hogueras de carbón o leña encendidas en lo alto de las torres, pero el trabajo de subir la carga y la dificultad de encontrar combustible aconsejó utilizar otros combustibles como el aceite.
La invención de la lámpara de mechas de Argand, en la que éstas absorbían el aceite por capilaridad y podían subirse y bajarse a voluntad dentro de una chimenea de cristal con un estrechamiento que mejoraba la combustión, fue algo revolucionario en su momento. El mayor gasto de un faro era el aceite consumido, por lo que se llevaba un riguroso control.
Con el descubrimiento del petróleo el aceite deja de emplearse. El peligro que suponía su alta inflamabilidad debido a los vapores desprendidos deja de ser problema con la fabricación de la parafina de Escocia y el diseño de nuevos tipos de lámparas.
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Detalle de óptica |
Las lámparas de petróleo mas comunes son la de mechas (lámpara Maris) o las de incandescencia por capilaridad (lámpara Aladino) que hoy están completamente en desuso. Las de incandescencia por vapor de petróleo a presión (lámpara Chance) se utilizan todavía en algunos faros de gran alcance como lámpara de emergencia.
El gas producido en la destilación de la madera también se usó como agente lumínico, pero a finales del siglo XIX los franceses empezaron a ensayar el acetileno. Este gas tiene una llama muy brillante pero explota fácilmente con presiones mínimas, lo que le hacía muy peligroso. Sin embargo, disuelto en acetona resultaba mucho más manejable.
Los inventos de Gustaf Dalen como el destellador y la válvula solar, permitieron automatizar los faros y sus técnicas están todavía en vigor en algunos paises.
En España los quemadores de gas, tanto de llama abierta como de incandescencia, se han ido eliminando por la peligrosidad del transporte del acetileno y actualmente se emplean lámparas eléctricas de diversos tipos. La alta concentración de la luz eléctrica, empleada en faros por primera vez en 1858, ha permitido el uso de lentes pequeñas. Existen tres tipos generales de aparatos de alumbrado de faros, catóptricos, en que solo se emplea el metal para reflejar la luz, dióptricos, en el que se emplea solo vidrio y los rayos son refractados y catadióptricos, en que se emplean vidrio y metal y los rayos se reflejan en el interior antes de ser emitidos.
Las más comunes son las de incandescencia, en las que un filamento situado en el interior de una ampolla de cristal se pone incandescente al paso de una corriente eléctrica.
Estas lámparas pueden ser de tensión normal (100 a 250 V), que se usan para faros y balizas importantes, o de baja tensión (6 a 12 V) para balizas pequeñas y luces de puerto. En instalaciones especiales, alimentadas por ejemplo con energía eólica, se utilizan lámparas de voltajes intermedios, como 24, 32 o 40 voltios.
También es frecuente el uso de lámparas halógenas, lámparas de incandescencia en atmósfera gaseosa a la que se añade un halógeno para evitar el oscurecimiento producido por el retorno de tungsteno evaporado al filamento, que se caracterizan por sus pequeñas dimensiones en relación con las intensidades luminosas que consiguen.
Otro tipo de lámparas muy utilizado es el de haz sellado, las cuales tienen una forma especial para que entre su fondo, provisto de un revestimiento que hace de reflector y su frente, soldado a éste, formen el sistema óptico y produzcan un haz luminoso de determinadas características.
Puesto que éstas lámparas tienen el sistema óptico incorporado hay que definirlas por su intensidad luminosa, su divergencia horizontal y su divergencia vertical.
Cuando el tamaño de la óptica lo permite, la instalación puede dotarse de un cambiador automático que cuando una lámpara deja de funcionar la reemplaza por otra. Los más comunes son los cambiadores en V, pero debe comprobarse que la distancia focal de la óptica permite alojarlos en su interior, junto con sus lámparas.
Otros dispositivos que pueden alojar las ópticas son los destelladores que permiten programar la característica de la luz y que, a veces, llevan también incorporados cambiadores de lámparas, constituyendo un destellador cambiador.
Destellos
Los distintos tipos de emisión de luz empleados para ayudar a la navegación son los siguientes:
- luz fija.
- luz giratoria lenta que gradualmente alcanza plena visibilidad y desaparece gradualmente.
- luz de destellos que a intervalos de segundos aparece y desaparece repentinamente.
- luz de color roja o verde.
luz intermitente que a intervalo fijos se enciende y apaga rápidamente.
- luz intermitente de intervalos desiguales; por ejemplo, fija dos segundos, apagada cinco, fija dos, apagada dos y de nuevo fija dos como al principio y así sucesivamente.
- luz de destellos agrupados, en que dos o más destellos van seguidos de varios segundos de ocultación.
- luces fijas que iluminan todo el horizonte, pero de efectos giratorios o intermitentes en ciertas zonas por interposición de pantallas.
- luz de destellos intermitentes en que una sucesión de destellos rápidos va seguida de un intervalo de ocultación.
- Miguel Ángel Sánchez Terry, Los Faros Españoles: Historia y evolución , 1991.
- Puertos del Estado, Guía multimedia de los faros españoles.
- Miguel Ángel Sánchez Terry, Las ayudas a la navegación en España a través de la historia, 2003.
- Eduardo Sanz, Faros Españoles, 1980.
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