La lubina es un pez cuya área de distribución se extiende por el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, desde Canarias hasta Noruega. El cuerpo es alargado, mide entre 10 y 90 cm de longitud, con los labios carnosos y en el ángulo superior del opérculo hay dos espinas cortas. Su color varía desde gris oscuro en el dorso hasta llegar a ser blanco en la parte ventral.
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Tiene preferencia por las aguas oxigenadas, aunque puede penetrar en aguas dulces. La época de puesta va desde enero a marzo, por lo que es probable que la hembra realice varios desoves durante ese periodo. Es muy voraz y come crustáceos, gusanos, peces, erizos de mar y otros animales marinos.
La lubina es un pescado muy apreciado en la cocina. Por ello y por la delicadeza de su carne, su precio suele ser bastante elevado. Sin embargo, también puede proceder de cultivo, lo que reduce un poco su coste.
La mejor época para consumir este pescado blanco es en los meses fríos, aunque actualmente podemos disponer de ella durante todo el año. Por lo general se comercializa exclusivamente en fresco, ya sea entera o en filetes y nunca en conservas o salazón.
Cuando vayamos a adquirir un ejemplar y queramos saber si es fresco, deberemos fijarnos en el color plateado del vientre y sus flancos, que es más intenso y brillante cuanto más recientemente haya sido capturada.
Cocinando:
Su carne, compacta, firme, con pocas espinas, y su sabor fino y delicado, la convierten en un plato muy apreciado en la cocina.
Es preferible prepararla de manera sencilla, al horno, asada a la sal, cocida al vapor, asada a la parrilla, o cocida con un caldo corto y acompañada de una salsa suave.
Va también muy bien con mayonesa, salsa verde o bearnesa. Por otro lado, y al ser de textura similar a la carne de la merluza, rodaballo o al salmón, podremos utilizar las recetas con que cocinamos estos pescados. |