Sin embargo, existen una serie de pautas dietéticas específicas para diabéticos desarrolladas para mejorar el control de la diabetes:
Los principios clave son:
lograr un control del peso a través de la reducción de las calorías.
reducir la ingesta de grasa (específicamente grasa saturada).
individualizar las pautas para los carbohidratos sobre la base del tipo de diabetes que la persona tiene y el control de los niveles de azúcar en la sangre
Existen dos tipos principales de diabetes y los propósitos de nutrición de cada una son diferentes.
Con la carbohidratos totales tienen el mayor efecto en la cantidad de insulina necesaria y en el mantenimiento del control del azúcar en la sangre. Existe un equilibrio delicado de ingesta de carbohidratos, insulina y actividad física que es necesario para lograr los mejores niveles sanguíneos de azúcar llamado glucosa. Si estos componentes no están en equilibrio, puede haber amplias fluctuaciones, desde demasiado alto a demasiado bajo, en los niveles de glucosa en la sangre.
Para aquellas personas con diabetes tipo 1 con una dosis fija de insulina, el contenido de carbohidratos de las comidas y refrigerios debe ser invariable día tras día.
Para los niños con diabetes tipo 1, los patrones de peso y crecimiento son una forma útil de determinar si la ingesta del niño ha sido adecuada. No se deben retener alimentos ni darlos cuando el niño no tiene hambre. Las dosis y horarios de la insulina deben estar basados en los hábitos de ejercicios y alimentación del niño.
Con la diabetes tipo 2, el objetivo principal está en el control del peso, debido a que del 80 al 90% de estos diabéticos tienen sobrepeso. Un plan de comidas, con reducción de calorías, incluso distribución de carbohidratos, y reemplazo de algunos de ellos con grasas monoinsaturadas más saludables ayuda a mejorar los niveles de glucosa en la sangre.
Los ejemplos de alimentos ricos en grasas monoinsaturadas son la mantequilla de cacahuete o de almendras, las almendras, las nueces de nogal y otras nueces (como las de Macadamia). Éstos puede ser sustitutos para los carbohidratos, pero las porciones deben ser pequeñas, dado que estos alimentos son ricos en calorías.
En muchos casos, la pérdida moderada de peso y el incremento de la actividad física pueden controlar la diabetes tipo 2; en otros casos, las personas con diabetes deben tomar medicamentos orales o insulina además de realizar cambios en el estilo de vida.
Los niños con diabetes tipo 2 tienen retos especiales y los planes alimentarios se deben revisar con frecuencia con el fin de responder a los cambios en los requerimientos calóricos del niño debido a su crecimiento. A menudo, se requieren 3 comidas más pequeñas y 3 refrigerios para satisfacer las necesidades calóricas del niño.
Los cambios en los hábitos alimenticios y el incremento de la actividad física ayudan a reducir la resistencia a la insulina y mejoran el control del azúcar en la sangre. En las fiestas o durante los días festivos, los niños pueden comer alimentos que contengan azúcar, pero que tengan menos carbohidratos ese día. Por ejemplo, si el niño come de tarta de cumpleaños o dulces en el día de Navidad, se deben eliminar las cantidades diarias acostumbradas de patatas, pasta o arroz. Este sustituto ayuda a mantener las calorías y los carbohidratos en un mejor balance.
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