8 filetes de salmón fresco. 1 pimiento rojo grande 1 pimiento amarillo grande 2 pimientos verdes 2 calabacines Vinagre de Módena Vinagre de vino Azúcar Pimienta de tres colores Sal
En primer lugar, debemos preparar el pescado. Cogemos un filete de salmón y le quitamos la espina central. Le quitamos la piel, tirando de ella se despegará fácilmente si el pescado es fresco, y la abrimos de manera que nos quede una tira larga. Enrollamos el pescado a modo de ensaimada, cogemos un palo de hacer pinchos y lo ensartamos. Recuerda pedirle al pescadero que te corte los filetes de unos dos dedos de ancho como mucho, pues si son más gruesos serán más difíciles de enrollar. Esta operación se repetirá con cada filete (no lleva demasiado trabajo, aunque lo parezca; es muy sencillo hacer la caracola) Una vez enrollados todos los filetes, le ponemos sal (sin pasarse, pues el salmón es un pesacdo sabroso) y le añadimos la pimienta de colores, previamente molida. Reservamos. Cortamos todos los pimientos y el calabacín (sin pelar) a cuadrados y lo freímos todo junto en la sartén. Ojo con los pimientos, que tienen diferente cocción, primero empezamos con el rojo y el amarillo, y cuando ya empiecen a reblandecerse le añadimos el pimiento verde y el calabacín. Mientras se hace la verdura, ponemos la plancha a calentar, y cuando ya haya alcanzado una temperatura alta, ponemos el salmón unos minutos, no demasiado tiempo, pues se nos secará mucho la pieza. Y por último, añadimos dos cucharadas soperas de cada tipo de vinagre en un cazo, con la misma cantidad de azúcar, y lo ponemos en el fuego hasta que hierva. Para servir, rociamos la salsa de vinagres sobre el salmón, sin excedernos, pues el vinagre podría neutralizar el sabor del pescado.