Pon el aceite en una cazuela baja y amplia.Pela los ajos y dóralos. Cuando estén dorados, pásalos a un plato y resérvalos.Limpia la guindilla y trocéala en cuatro, saltéalas brevemente y retíralas a un plato.En el mismo aceite, pon a hacer los trozos de bacalao (primero con la piel hacia arriba). Fríelos cuatro minutos por cada lado y retiralos a un plato.El suero que vayan soltando resérvalo en un bol. Pasa el aceite a otro bol y espera a que se temple el aceite. Cuando esté templado pon un poco en la cazuela y un poco del suero del bacalao y lígalo con un colador moviendo suavemente.Añade el resto del aceite poco a poco. Cuando hayas añadido la mitad del aceite incorpora el resto del suero sin dejar de mover con el colador.Incorpora el resto del aceite, sigue moviendo hasta que quede un pil-pil espeso. Incorpora las tajadas de bacalao y calienta bien.Sirve en un plato las tajadas y cubre con la salsa.Decora con los ajos y los trozos de guindillas.Consejo: Para desalar el bacalao, primero hay que pasar los trozos por el chorro del grifo y a continuación se colocan en un recipiente con abundante agua fresca dentro del frigorífico (para que no sufra alteraciones de temperatura). El agua se renueva cada 8 horas, en el caso que esté finamente cortado, con tres veces será suficiente(24 horas). Si son tajadas muy gruesas hará falta hacerlo 6 veces (48 horas).