Volver a la página principal  
 
 
Reportajes publicados
Los honderos baleares
La Copa América
Ibiza, la ciudad amurallada
Historia de la piratería
 
Capítulos de este reportaje
- La vida de un Rey
- La lucha por el trono y el Islam como resorte para alcanzar la gloria
- La expansión mediterránea del Reino de Aragón: Baleares y Valencia
- Conflictos internos y relaciones externas. El ocaso de un Rey
- La conquista de Mallorca. Desembarco, primeras batallas y asedio
- La conquista de Mallorca. Toma de la ciudad
- La conquista de Mallorca. La toma del resto de la isla
- La Mallorca musulmana y la visión de los vencidos
- La Mallorca musulmana y la visión de los vencidos (II)
- La meteorología marítima durante la expedición de conquista (II) -

Toda la noche del miércoles al jueves continuaron navegando a orza, ya que el Llebeig no cedía, antes bien arreciaba paulatinamente al tiempo que el centro de la borrasca, en cuyo sector cálido se encontraba la escuadra navegando, se desplazaría con rapidez de 12 a 15 nudos por el centro de Francia hacia el Mediterráneo, en donde penetraría por la vía obligada del golfo de León, durante la noche del jueves al viernes. En el transcurso de la segunda singladura, la del jueves, se aproximaría cada vez más el centro de la borrasca, con lo que el viento arreciaba y la mar iba en aumento y es de suponer que habría nubosidad de bajo nivel. De las crónicas se desprende que por la tarde el viento rondaba velocidades de 20 a 30 nudos actuales y el oleaje llegaría a ser de fuerte marejada y a ratos de mar gruesa, con olas de dos a tres metros, puesto que aunque el andar de toda la escuadra no debía superar los dos o tres nudos, se hallarían ya bastante lejos de la costa peninsular para que el viento de dicha fuerza engendrara olas de tales dimensiones.

Singladuras de la escuadra: rumbos adoptados durante la travesía, posiciones supuestas de los frentes y de los vectores viento en cada singladura (pulsar para ampliar).
Singladuras de la escuadra: rumbos adoptados durante la travesía, posiciones supuestas de los frentes y de los vectores viento en cada singladura (pulsar para ampliar).

Lo cuenta Fray Marsili: «Mas entre hora nove é vespres, cresqué lo vent, é fort horriblement la mar s'infiá, muten les ondes é complexen be la terca pert de la galea». Con la puesta del sol, fue creciendo el viento con bastante rapidez al mismo tiempo que la nave del rey avistaba la isla de Mallorca, y los vigías reconocían las costas de la Palomera, de Soller y las montañas cercanas a Almagur.

Con la calma del Llebeig, que los expedicionarios debieron considerar como buen augurio, se aclaraba el cielo. Lo dice el rey: «E feya bela luna» y añade «é vench un oreg de vent de Garbí, é díxem los Nos que ab aquel vent poríam a Polenga, que així era estat acordat». De modo que con viento Garbí, que debió tender algo al Poniente, bonancible a fresquito, pero viento en popa al fin y al cabo, al iniciarse la madrugada del viernes pusieron rumbo a Pollença, mientras la mar continuaba todavía con olas de marejada. Un meteorólogo en la expedición, de haber existido y dispuesto de medios, no hubiera interpretado la relativa calma del viento, y seguramente el hecho de que la presión dejara de bajar, con tanto optimismo. El centro de la borrasca debería estar muy próximo y el frente frío no podría tardar en hacer su aparición.
Hacia la parte de la Provenza, hacia el Noroeste, aparecían los cúmulonimbos del frente frío que con el gran desarrollo que alcanzan en esa época del año (aire ya frío sobre un mar muy cálido), debieron verse todavía lejanos, a la luz de la luna, que quizá habría hecho pasar desapercibida la del característico relampagueo.

No le gustaron aquellas nubes al cómitre Gayran, en funciones de meteorólogo honorario. Y tenía mucha razón. Al amanecer del viernes el frente frío de la borrasca, una de las primeras, si no la primera de la temporada que traen los primeros aires polares al Mediterráneo, se abatía sobre la escuadra, poniéndola en situación muy peligrosa y apurada, puesto que se hallaba próxima a la temida costa del noroeste de Mallorca. Arriando sus velas precipitadamente, como pudieron, la diversidad de embarcaciones que formaban la escuadra aguantaron el temporal a palo seco, aguantaron la imponente «mestralada» que describe la crónica real. Debió Nuestro Señor inspirar el consejo que el mismo Gayram, conocedor de la costa mallorquina, proporcionó al rey. Imposibilitada la escuadra de llevar el rumbo previsto a Pollença a causa del Mistral, ordenó el monarca recibir este viento por la popa y poner rumbo a la Dragonera, en demanda del refugio que del viento Mistral proporcionaría la ensenada que casi centra el islote de Pantaléu. Sabe Dios si esta vez, como tantas otras en que el curso de la Historia ha sido torcido por un mal tiempo o por un temporal, no torcería también aquella «mestralada» el devenir de los acontecimientos al igual que obligaba a virar en redondo el rumbo y los proyectos de la expedición de conquista. Y es que la escuadra que partió de Cataluña, originalmente se dirigía a la costa norte de la isla de Mallorca, en concreto a la Bahía de Pollença. Sin embargo, acabaron en el suroeste de la isla.

El frente frío, en su marcha hacia el Sudeste, rebasaría a la totalidad de la flota, milagrosamente indemne, que se hallaría así en situación post frontal, en el sector frío de la borrasca, con mar todavía picada, con cielo cada vez más claro, aunque muchas nubes bajas quedarían represadas contra el muro de la sierra mallorquina.
Y navegando en popa, o a un largo, impulsados por viento fresquito, en el transcurso del viernes y parte del sábado se reunieron y fondearon la totalidad de las embarcaciones en el remanso de la Dragonera, a sotavento de las colinas de la Palomera. Mientras el sábado y el domingo los expedicionarios descansaron y repusieron fuerzas y don Jaime puso pie a tierra en el Pantaléu, el frente frío avanzaría rápido hacia las costas africanas en donde quizá (es mera suposición) sus rachas atemporaladas neutralizarían los esfuerzos de cualquier flota enviada en ayuda del walí de Mallorca. De ser válida esta explicación de la ausencia de una escuadra enemiga oponente al desembarco, ausencia poco comprensible por otras causas, el mismo temporal que puso en grave aprieto a la flota cristiana, habría después actuado tácticamente en favor de la misma.

Al zarpar las naves nuevamente, al filo de la medianoche del domingo al lunes, con el sigilo que las crónicas exponen, la mar apenas rizada en la cercanía de la costa facilitaría a los remeros la impulsión rápida de las naves, ayudados además por las velas que hincharían suficientemente los vientos terrales, restos de los maestrales en amainada en conjunción con las brisas nocturnas renacidas en la calma que seguía al pasado temporal. Esfuerzos, energías mancomunadas de los hombres y de la naturaleza para transportar todo el ejército de desembarco al punto previsto en el reconocimiento efectuado la noche anterior, en reñida competición con las tropas isleñas que, a uña de caballo, se dirigían al mismo punto en su misión de defensa.

El tiempo se habría estabilizado ya por completo, de forma que la amanecida del lunes se presentaría con un cielo puro, claro, con la gran visibilidad y ausencia de calimas y nubes que a este maravilloso trozo de la costa de poniente mallorquina proporciona el escobazo del Mistral, dando entrada a un día espléndido, típico de verano, en el momento en que Bernat de l'Argentona ponía el pie el primero en las playas de Santa Ponça, iniciando de este modo la conquista de Mallorca.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
11



Bibliografía consultada
- Belenguer Cebriá, E., Jaume I a través de la Història. València, Tres i Quatre, 1984.
- Guinot, E. Els fundadors del regne de València, Valencia, 1999.
- Salrach, J.M.ª Història dels Països Catalans dels orígens a 1714, vol. 1, Barcelona, 1981.
- Sesma, J.A. La Corona de Aragón. Una aproximación histórica, Zaragoza, 2000.
- Soldevila, F. Les Quatre Grans Cròniques. Jaume I, Declot, Muntaner i Pere III, Barcelona, Selecta, 1971..
- Amari, M. Liber Maiolichinus de gestis Pisanorum Illustribus subitulado Poema della guerra balearica secondo il Cod. pisano Roncioni aggiuntevi alcune notizie lasciate, Ed. Carlo Calisse. Roma, Instituto Storico Italiano, 1904.
- Campaner, Alvaro. Bosquejo de la dominación islamita en las Islas Baleares, Ed. Miquel Font, Palma de Mallorca 1987.
- Riera Frau, Magdalena. Evolució urbana i topografia de Madina Mayurqa, Ajuntament de Palma, 1993.
- Cateura Bennásser, P. El regne esvaït: desenvolupament econòmic, subordinació política, expansió fiscal (Mallorca, 1300-1335), Ed. El Tall del Temps. Palma de Mallorca, 1998.
- Jehel, G. Les génois en Méditerranée occidentale (fin XI- début XIV. Ebauche d' une stratégie pour un empire,  Amiens, Université de Picardie, 1993.

- Ibn al Kardabus. Historia de Al Andalus, Ed. Akal. Madrid, 1986.

- Ibn Jaldún. Historia de los bereberes (Kitab al Ibar), Ed. Bulaq, 1967.

- López Pérez, M. D. La Corona de Aragón y el Magreb en el siglo XIV (1331-1410), C.S.I.C. Barcelona, 1995.

- Riera Melis, A. El reino de Mallorca y el municipio de Barcelona (1298-1311). Las relaciones durante la segunda fase del reinado de Jaime II de Mallorca, C.S.I.C. Madrid-Barcelona, 1986.

- Santamaría Arández, A. El reino de Mallorca (1276-1343). Historia general de España y América. Tomo 4. Madrid, 1984.

- Santamaría Arández, A. El reino de Mallorca (1276-1343). Historia general de España y América. Tomo 4. Madrid, 1984.

- Ribas de Pina, Miquel. La conquista de Mallorca pel Rei en Jaume I. Estudi técnic militar. Biblioteca ‘Les Illes d'Or'. Palma, 1934.
- Crónica o Llibre dels feits. Rey Jaume I, Edicions 62, Barcelona 1988.

- Cróniques de Ramón Muntaner y de Pere Marsili, Ed. Soldevila.

- Crónica de Bernat Desclot o Llibre del Rei en Pere. Ed. Soldevila, Barcelona 1983.

© Amarre
 



Amarre baleares s.l. CIF B57383895 INSCRITA EN EL REGISTRO MERCANTIL DE PALMA DE MALLORCA - TOMO: 2177 LIBRO: 0 FOLIO: 170 HOJA: PM 52895