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- La piratería en la Antigüedad: la Odisea y la Época Oscura -

Hay determinados momentos de la Historia en que la ausencia de elementos documentales, hacen difícil la corroboración de hechos que se dan por supuestos o que basan tales suposiciones en teorías. Tal es el caso del período correspondiente al siglo XII a.C., cuando se produjeron las llamadasmigraciones de los Pueblos del Mar(artículo ya publicado en Amarre).

A grosso modo, existen dos teorías actualmente para determinar qué sucedió durante los convulsos acontecimientos que sacudieron al Mediterráneo Oriental en aquella época: una de ellas considera que los Pueblos del Mar era un contingente heterogéneo de pueblos desplazados por un conflicto que afectaba al Imperio Hitita, los Aqueos (griegos) y Egipto, ante lo que se vieron abocados a buscar tierras que les sustentaran, arrasando por el camino todo aquello que encontraban a su paso. La segunda teoría tiene como leif motiv la autodefensa de una serie de pueblos que ante la caída del Imperio Hitita, ven con temor el más que conocido interés de Egipto por ocupar la zona donde residen. Ante esta situación, deciden atacar al imperio faraónico.

Ulises (u Odiseo) clamó ser pirata cuando se encontraba en la corte del rey Alcinoos. La piratería en la Época Oscura griga, era considerada una forma más de ganarse la vida.
Ulises (u Odiseo) clamó ser pirata cuando se encontraba en la corte del rey Alcinoos. La piratería en la Época Oscura griga, era considerada una forma más de ganarse la vida.

En base a la primera teoría, los primeros piratas conocidos de la Historia, serían los denominados Pueblos del Mar. E incluso podríamos decir más: anteriormente a ellos, piratearon los aqueos que se vieron obligados a resarcirse del bloqueo comercial que les había impuesto el Imperio Hitita (recomendamos leer el artículo anteriormente mencionado). Sin embargo, no se pueden determinar con exactitud tales afirmaciones y nosotros no vamos a entrar en dichas cuestiones.

Al margen de las teorías piráticas sobre los Pueblos del Mar pero siguiendo centrados en este período de la Historia, conocido como la “Época Oscura” de la Grecia Antigua, nos encontramos con que la piratería era considerada una profesión respetable, la inconfundible marca de sujetos nacidos para la guerra, excelentes navegantes, estrategas y comerciantes que provenían de una tierra dura, implacable, y a menudo con la única (o más sencilla) alternativa de arrebatar al débil lo que necesitaban para sobrevivir.

Ya Odiseo (Ulises) clama ser un pirata perdido cuando habla con el rey Alcinoos (Homero, La Odisea XIV, 199) o bien es acusado de ser un pirata por el cíclope Polifemo (Homero, La Odisea IX, 255). En ambos pasajes, podemos observar que la piratería se manifiesta tanto como una actividad no peyorativa o bien como tal. Clamando ser un pirata cretense y veterano de la Guerra de Troya, Odiseo por una parte se proveía de una excelente historia de cobertura a la vez que se representaba a si mismo como una figura respetable, alguien acostumbrado a la riqueza y al poder de mando (ya que se nombra a si mismo como líder de una banda de piratas que normalmente realizan incursiones contra Egipto, en aquellos momentos el imperio más rico). Polifemo, sin embargo, ve a aquellos que navegan trayendo problemas no como guerreros respetables, si no como merodeadores apátridas.

Podemos asumir que el clamor de Odiseo respecto a su condición de pirata, desde luego no es peyorativa, ya que se auto-investía prácticamente del poder de un rey y no de la vil actitud de un criminal. Más aún: se auto-describe como un hombre de mar, una profesión que era muy respetada entre los suyos. Pero, esto era así entre los griegos, no entre todos los pueblos de aquella época.

Por un lado, existen historias (corroboradas en muchos casos por las evidencias arqueológicas) en las que se narra que los asentamientos costeros de la Época Oscura, se desplazaron hacia el interior, presumiblemente por el tranquilo campar de los piratas, tal y como afirma Tucídides: “[…] debido a prevalencia de la piratería, las antiguas ciudades se erigieron de nuevo a cierta distancia del mar”. Dichos asentamientos se construyeron en lugares fácilmente defendibles, incluso aunque mantuvieran puertos en la costa: Atenas y su puerto del Pireo, Corintio y sus dos puertos de Kenchreai y Lecheion, o Argos y su puerto de Nauphlio, son claros ejemplos de este fenómeno que tuvo lugar desde las costas occidentales de la península itálica, Grecia y hasta Asia Menor.

Aristágoras de Mileto se podría considerar un pirata en toda regla, ya que su incursión en Tracia actualmente no se podría definir de otra forma.
Aristágoras de Mileto se podría considerar un pirata en toda regla, ya que su incursión en Tracia actualmente no se podría definir de otra forma.

Por otro lado, tanto en el Período Arcaico como en el Clásico, los griegos y fenicios iniciaron su expansión, creando asentamientos costeros por todo el Mediterráneo. Frecuentemente, estas colonias se solían establecer sin ningún tipo de oposición por parte de los oriundos del lugar, si bien una vez establecidas, casi siempre se debían defender de incursiones provenientes de tierra adentro, o sea, de aquellos que por temor a los piratas, se habían reasentado en el interior. Lo que significa que tenemos algunos grupos que evitaban los asentamientos costeros, debido a la piratería, mientras que otros se asentaban en costas desiertas y sin ningún temor a los piratas. De ello, se puede deducir fácilmente que o bien estos últimos eran piratas, o que podían lidiar sin temor o problemas con los piratas (¿quizás por algún tipo de acuerdo?). Y de ello nos pone en antecedes Heródoto.

Según narra, a principios del siglo V a.C. Aristágoras de Mileto, reclutó a una tripulación de “voluntarios” con la intención de poner rumbo a Tracia con un objetivo en mente, según Heródoto: encontrar un lugar, un bastión en que refugiarse en el caso de que los persas consiguieran retomar Mileto (algo que efectivamente sucedió en el 494 a.C.). Parece que tuvo éxito en su particular aventura… hasta que llegaron los tracios que “de forma ignominiosa, les atacaron mientras trabajaban en la construcción de su nuevo asentamiento, arrasando además su flota y encontrándose el propio Aristágoras entre las bajas”. Para nosotros, Aristágoras se podría considerar un invasor o pirata en toda regla; sin embargo para Heródoto y para el malogrado Aristágoras, esta actividad era un procedimiento habitual. Y este es un claro ejemplo de un asentamiento griego que no teme asentarse en la costa aunque recibe el ataque de los nativos de tierra adentro.

Claro que lo que no sabemos es si los griegos que intentaron colonizar las costas de Tracia son los mismos que se dedicaron a asesinar y saquear a lo largo de todas esas costas o bien eran comerciantes sin más. Sin embargo, es razonable pensar que los tracios los identificaran como tales y les atacaran de forma proporcional al salvajismo de sus incursiones. De este modo, los tracios llegan a la conclusión, para ellos inequívoca, de que todos los griegos eran el enemigo. Máxime cuando para ellos, los únicos motivos por los que aparecían griegos en sus tierras era para su propio beneficio, especialmente a través de la piratería.

En la Época Oscura griega, la piratería era, al fin y al cabo, un mal menor aceptado como otra forma más de obtener riquezas, en la que esa mezcolanza de piratería y comercio en un mundo en que los, llamémosles piratas, se las tenían que ver con un entorno en que la guerra era un mal crónico y el extranjero el enemigo, daba legítimo respeto a dicha actividad.

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Capítulos de este reportaje
- Los orígenes de la piratería
- Eubea y la industrialización de la piratería / La piratería cilicia
© Amarre
 



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