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Methoni - Porto Kaio.
Jueves, 16 de agosto
Finikounda, Peloponeso.
Finalmente tras una escala imprevista, pero que nos permite visitar por tierra Koroni y Kalamata, la capital de la región, de la Mesenia, famosa actualmente por sus aceitunas y en la antigüedad por sus viñedos y fértiles suelos la “portadora de buenos frutos” en palabras de Euripides, una de las zonas agrícolas más ricas del Peloponeso y que desgraciadamente en este triste verano del 2007 ha sido pasto de las llamas, ha ardido como lo ha hecho más de un tercio de está península. Decíamos que finalmente el Jueves 16, tras varios días de impetuoso Maistro, un frente ha barrido el Jónico procedente del Tirreno y en el “otro” lado, en Kithira, llevan casi una semana de Meltemi, N/NE 7, nos armamos de valor, el horizonte está limpio y la noche ha sido húmeda, mucho rocío, y tranquila, largamos amarras, dejamos atrás Finikounda y el Jónico Meridional para apuntar hacia Tenarón y tentar la travesía directa del mar de Mesenia. La suerte nos acompaña y a eso de las 9 cuando doblamos el Capo Gallo, por el paso estrecho de Venetico, el mar está tranquilo, la brisita se mantiene ligerísima del W, y los impresionantes macizos de Mani, con la mole del Taygeto, se recortan limpios, sin nubes, buena señal. El día se mantendrá sin sorpresas de acorde con lo anunciado al amanecer, será el Volvo, la cantinela de diesel, piloto automático, quienes llevaran, empujaran al Odyssée hacia Porto Kaio.
El momento fuerte de la navegación estará en la aproximación al dedo maniota, a la península, la cresta de Mani, una cresta árida, espectacular, impresionante, que separa los golfos de Mesenia y de Laconia. En esta zona, en la cara occidental de este “dedo” central del Peloponeso sitúa Severin la escala de los Lestrigones, los gigantes caníbales que desde las orillas/riberas escarpadas hundieron a pedradas la flota del de Ítaca y luego ensartaron a sus hombres como atunes para devorarlos. El irlandés se decantó por el puerto de Mesapo, pero nuestra curiosidad no llega tan lejos, preferimos aprovechar la ventana que nos ofrece el tiempo y tras pasar sin incidentes el desolado y agreste capo Matapán/Tenarón, decidimos pasar la noche en la cerrada ensenada de Porto Kaio o Kagio, el puerto de las codornices de los venecianos, que pese a venir como un puerto/abrigo segurísimo en todos los derroteros, la naturaleza del fondo, rocas y alga, y su forma como una cubeta muy profunda en el centro, hace que la supuesta tranquilidad que nos brinda este cala, como un circo/circulo rodeado de montañas por todos lados, con unos colls, unas “ventanas” por donde se cuela el viento, hace que hasta un flojo terral como el que hoy tenemos nos haga velar toda la noche inquietos por el agarre del ancla. Luego nos contaran, sabremos, que cuando sopla esto es como un torbellino, el agua hierve, el viento viene de todas las direcciones y solo los que por su débil calado pueden acercarse a las orillas, hay tres recortes donde desembarcar, en uno de ellos están los pescadores y el pueblo, lo de pueblo es un decir, mejor caserío, pues solo en ese caso consigue uno sentirse en relativa seguridad. La imaginación se dispara y de noche es fácil ver en las fortificadas torres de los poblados, aldeas de Mani, las moles de piedra donde vivían los gigantes Lestrigones y Kaio desde luego es el lugar ideal para tender una emboscada a un grupo de embarcaciones en busca de agua, alimentos o simplemente refugio. |

Foto: Isabelle Moureau- Monstruos en las rocas, Mani |
*Ayudas a la navegación y notas históricas. 4ª Etapa/ 50 millas en ruta directa hasta Porto Kagio, pero hay varias opciones, alternativas una vez en camino según la metéo. Las secciones son 10 millas desde Methoni o Longo para llegar/doblar el Cabo Gallo, estrecho de Venetiko, Wp 36º42’86N 21º52’68E del cabo Akritas, a 0’7 mn del faro al norte del islote Fl 9s 6 millas, y luego 25 para atravesar el golfo Mesiánicos, el de Kalamata, para llegar al Ormos Limení, buena protección para vientos del NE al SE, teóricamente según los derroteros más recientes hay ahora un muelle/escollera al Norte, Pos. 36º41’75.N 22º22’75.E, de la bahía que protege totalmente del W que antes ponía en peligro esta escala, uno de los mejores abrigos del golfo. Está en la cara norte tras el cabo/akros Skini, en Karavostasi, literalmente parada de barcos, al otro lado opuesto, sur, esta la localidad que da nombre al golfo/bahía Limení. Heikel lo ha incluido ahora en su última edición y confirma la buena protección total tras la nueva escollera si bien dice que pueden venir rachas violentas del NE que bajan por la vaguada cercana. O sea la etapa puede convertirse en solo 35 millas, si entra SE o SW y no podemos arrumbar a Matapán. Luego desde Karavostasi hasta Porto Kagio 27 millas.
La navegación, ruta directa nos lleva de punta a punta 35 nm, Gallo/Akritas hasta el Cabo Ténaron,Wp. 36º22’97N 22º28’96E, Matapan, Fl (2) 20 s 22 millas, y luego subir 5 millas más hasta Porto Kágio, 36º26’N 22º29’5E, de Porto Kaglio veneciano o port aux cailles, el puerto de las codornices, por la abundancia de estas, con cuyas capturas por medio de redes en los pasos montañosos y trampas en los pocos puntos de agua dulce, se comerciaba luego una vez en salazón. Faro en el promontorio SW de la rada Fl 5s 8 millas,. A 7 millas al NW, antes de doblar el Ténaron tenemos el posible refugio, para vientos del W al E, de Gerolimin 36º28’8N 22º23’9E a sotavento del Cabo Grósso. Aunque no hay mucho sitio, caben tres o cuatro barcos tras la escollera. Si a mitad de camino, en medio del golfo Mesiánicos debemos dar media vuelta por una súbita entrada de S/SE podemos buscar refugio en Korónis, pos. 36º48’0.N 21º57’7.E, a escasas 7 millas del cabo Gallo, tras el akros Livádia o Livadiés, Faro Fl 1.5 s 4.5 millas. En último caso siempre nos queda el recurso de Kalamata, 37º01’3.N 22º07’3E, pero eso implica entrar hasta el fondo del golfo y añadir millas innecesarias a nuestro programa.
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