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Tras las huellas de Ulises

Menorca - Alghero, Cerdeña (Italia) - IV.

1 al 5 de mayo , 2006
Alghero, Cerdeña, Italia.
Stintino, Cerdeña, Italia.


¿Guardarían alguna relación estos Shardana con los míticos Feacios de Homero?, el fabuloso y enigmatico pueblo de navegantes, que “Son gentes que, fiadas en sus raudas naves, atraviesan el gran abismo marino, puesto que el dios que sacude la tierra les dio ese don, y sus naves son tan veloces como un pájaro o un pensamiento.” (Odisea Canto VII), muchas son las referencias que apuntan en esa dirección, pero no adelantemos acontecimientos. Volveremos con este tema mas adelante, en otra etapa, en otra escala de nuestro viaje.
A Cerdeña, por otra parte y ciñéndonos a la Odisea, y a nuestra encuesta tras los pasos de Ulises, también se la relaciona con el episodio de los Lestrigones.

Stintino
El Paso de la Isola Piana, al fondo las montañas graníticas de la Asinara, el extremo NW de Cerdeña

Fue el helenista Victor Berard quien a principios del siglo veinte, en la segunda década, identificó el puerto donde la flota de Ulises fue hundida por los Lestrigones como Porto Pozzo, que en el mapa, sobre una carta náutica, parece ajustarse mucho al texto de Homero, una bahía circular, rotegida de todos los vientos, con posibilidad de aprovisionar de agua dulce, como su nombre, pozo, indica… sin embargo al llegar allí, una inspección,“in situ”, del lugar resulta un tanto decepcionante… nos pareció que las riberas estaban demasiado lejos la una de la otra y tampoco eran tan altas y de escarpadas nada…la terrible emboscada de los gigantes Lestrigones parece imposible en un marco tan placido y acogedor como este fondeo. Hay muchos otros sitios en diversas islas de nuestro querido Mare Nostrum que encajan mejor con la detallada descripción homérica… como ya hemos podido ver y seguiremos viendo, porque esta es en parte nuestra intención, seguirle a pista a Ulises y compartir con ustedes, las impresiones, las imágenes... lo que vayamos encontrando, comparando y descartando…

Por la mañana del día 5 de mayo, muy temprano y con buen viento, siempre Levante, aunque con nubes grises moteando el cielo, salimos hacia Stintino, en la parte Noroeste de la isla, para aprestarnos a dar el salto a Corcega, a Bonifacio, al lado de las famosas bocas donde el viento siempre sopla y donde más de un barco se ha hundido.
Al soltar amarras vimos que Joan del Río y Antonio también salían a pescar y los seguimos hasta el Cabo Argentaria, unas 25 millas de Alghero donde Juan suele dejar sus redes y a menudo pasan la noche para no hacer tanto camino. Con un adiós de lejos nos despedimos de ellos y seguimos nuestro rumbo hacia el Capo Falcone y Stintino, unas doce millas mas al norte, pasando por uno de los estrecho más delicados, y también endiablado, de todo el Mediterráneo, según Juan y que sabe de lo que habla.

El Paso de Fornelli mide unos escasos 100 metros de ancho en la bocana y en lugares solo alcanza los 3 metros de profundidad. El agua multicolor de tonos que van del azul marino profundo hasta el turquesa y esmeralda, invitan a quedarse, pero el paso se tiene que hacer rápido, con cuidado y de día, con luz, ya que no esta señalizado de noche. Si hay mucho viento o rompe el mar, con olas, el paso se vuelve imposible y hay que dar toda una gran vuelta, rodeo, alrededor de la isla de Asinara, un tour de casi treinta millas bordeando una costa acantilada e inhóspita, negra pizarra, un frontón donde el viento suele hacer de las suyas. Tuvimos suerte y pasamos bien, cuidando de mantener los puntos de enfilación bien a la vista y siguiéndolos religiosamente.

Desde luego que este complicado paso invita a la fantasía, se presta a ser el famoso estrecho de Escila y Caribdis donde Ulises tuvo que tomar la decisión de arrimarse a un lado del temible canal donde el monstruo de 6 cabezas se comería a parte de su tripulación o al otro sabiendo que se estrellaría contra las rocas y el negro torbellino engulliría su nave. En cualquiera de los dos había riesgo de muerte.

Para nosotros el peligro es más bien no dar con el rumbo correcto y salirse de la enfilación, con el consecuente riesgo de dejar la quilla en alguno de los escollos, altos o bajos, como prefieran, fondos que minan este endiablado y fascinante paso. Menos mal que los dioses nos sonrieron y a pesar de un viento del Este que flirteaba con los 25 nudos, el mar estaba llano, la mole del Asinara daba protección del mar de Levante y pasamos sin problemas. Si hubiera soplado de Poniente o de Libeccio habría sido distinto, las rompientes habrían hecho imposible el paso…
Llegamos a Stintino a primera hora de la tarde, una tarde ya soleada y placentera. Parece ser como que la primavera quiere ya dar paso al verano, pero todos saben que eso aquí es muy engañoso y que “hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo”…
Stintino, intestino en sardo, por su forma de apéndice, una lengua de tierra, entre dos calas, dos brazos de mar, es un pueblecito muy pintoresco y acogedor. También es de tarjeta postal. Es un pueblo reciente para el viejo Mediterráneo. Fue fundado en 1885 como colonia de pescadores para acoger a los habitantes de la isla vecina, Asinara, que a partir de entonces hasta más o menos el año 2001 fue convertida en una isla penal y ahora es un parque natural que según nos dicen tiene una fauna increíble.
La sensación que me deja Cerdeña es hay que volver, como sea, y si es a vela mucho mejor. Me ha dejado encantado y hay un lado salvaje muy atractivo. Una isla de 21 mil Km2 con solo un millón y medio de habitantes, que invita a volver y a descubrir más.



Tetradracma; S. V a.C.
 
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