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Tras las huellas de Ulises

Stromboli - Corfú.

Del 20 al 24 de Mayo
Regio Calabria, Rocella Ionica, Crotone, Santa Maria di Leuca. Italia.
Othonoi, Kerkyra/Corfú. Grecia.


METEO. Vamos a cambiar de mar, dejamos el Tirreno para entrar en el Jónico. Las previsiones para la navegación en altamar, las de Meteo France, que veníamos siguiendo hasta ahora solo cubren el Mediterráneo Occidental, no van más allá de Messina. No obstante seguimos escuchando sus boletines para conocer cual es la situación general en ese lado del Mare Nostrum y si se acerca algo. Ahora estamos en manos del Navtex, de la estación, centro emisor de Corfú, que cubre el Jónico griego, y también del repetidor de Split, en Croacia, que nos va informando de cuanto acontece en el Adriático.

Durante esos días, en los que recorreremos unas 300 millas, el tiempo nos seguirá mostrando la cara más favorable, nos seguirá sonriendo. El barómetro se mantiene alto, entre 1018 y 1019 hPa, estamos ante una situación de pantano barométrico anticiclónico, poco viento, y salvo la térmica del estrecho de Messina que nos empujara en la buena dirección, soplando del norte, el resto de a navegación se hará a motor. Los bancos de niebla nos acompañaran en la travesía de los golfos de Squillace y Taranto, dos lugares de mala reputación, famosos por sus temporales.
Rompientes
Foto:Isabelle Moureau - Amanecer fondeados en Stromboli

La espesa niebla, inquietante por momentos, visibilidad nula, venia a poner la nota de atención, a salpimentar la navegación, como viniendo a decir, tenéis buen tiempo, os estamos dejando pasar… estáis de suerte. Y la verdad es que fue llegar a Othonoi, la isla mas septentrional del grupo de Corfu, y empezar a soplar, se levanto una castaña de NW, un Maistro primaveral en todo su esplendor, fuerza 6 y 7 constante y rachas de 8 y más que nos pillaron bien fondeados, el ancla bien clavada en la arena y la ilusión/alegría de estar ya en Grecia con la extraña sensación de que Eolo y Poseidón habían respetado nuestra navegación, los habíamos tenido de nuestro lado.

En Messina, al pasar el estrecho, ya tuvimos esa sensación, el viento portante que nos acompaño hasta Reggio se levantó justo cuando ya habíamos doblado el cabo Peloro, y nos había dejado tiempo de filmar, los “tagli”, los remolinos que se forman a sotavento, al sur, de esta punta arenosa, el lugar donde tradicionalmente se ha situado el terrible torbellino, el vértice negro de Caribdis. Al otro lado pudimos contemplar como el peñón de Escila no resulta tan fiero como lo pinta la Odisea y sus “escarpadas” paredes parecen perderse, diminutas, bajo la impresionante mole del Aspromonte, el gran macizo, sistema montañoso que domina la Calabria y se asoma aquí al mar.

Para nosotros doblar Messina era como pasar página, cerrar un capitulo de nuestra particular odisea, tras un mes navegando tras la estela de Ulises. Ya estábamos en el Jónico y con Ítaca en la mente. Las tres escalas que siguieron a la de Regio, el pespunte que le dimos a la planta de la bota italiana hasta llegar al tacón, tacón de aguja de Sta. Maria de Leuca, fueron como de tramite. Atrás quedaban las míticas, y a la vez discutibles, escalas de Ulises en el Tirreno y nosotros rumbo a Corfú, a Kerkyra, hacia el supuesto/legendario reino de Alcínoo, la Esqueria de los Feacios, ya estábamos soñando en la segunda fase de nuestro proyecto. En las nuevas singladuras que vamos a realizar la próxima primavera por las islas del Jónico para contrastar las tesis de Tim Severin y que desde Corfú, con parada y fonda en Ítaca, nos llevaran hasta a lejana y fabulosa Troya.

Pero vamos a para ahora aquí y tratar de digerir, dar forma, escribir, contar, montar las imágenes de este mes intenso que acabamos de vivir, y así lo podremos compartir con ustedes.

De momento nos despedimos con un ¡hasta pronto!

 


Tetradracma; S. V a.C.
 
Consell de Mallorca
 
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