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Tras las huellas de Ulises

Cabrera (II).

25 de Abril, 2006
Cabrera, Baleares, España.
METEO. NE 5-6 con áreas de 7. El Levante a rolado a Gregal y sigue soplando fresco. Viene justo de proa y nos quedamos un día más en Cabrera.

“Cabrera, insidiosa a causa de los naufragios, dista de la isla mayor 12 mil pasos hacia alta mar”…
(Plinio Historia Natural III, pg 76-77)


El tiempo sigue más o menos igual y la conversación entre los guardas y guías de la isla que esperan su relevo se centra en una sola pregunta “¿Cuándo podremos salir?”
Nosotros estamos tranquilos, filmando, conociendo y entrevistando a la gente. Prisas no tenemos, pero pausas tampoco.
Cabrera es sorprendente. Una isla bellísima y una de las últimas islas vírgenes del Mediterráneo.

Cueva del Cíclope
Foto: Isabelle Moureau - “Una de las cuevas del puerto, ¿tal vez la morada del Cíclope? Vista desde el portillo de aireación de a cocina.”

Se cuenta que en el año 603 d.C., el Papa Gregorio Magno manda al defensor Johanes a reprimir unos monjes indisciplinados que vivían en Cabrera. La carta dice: “…nos ha llegado noticia que los monjes del monasterio que se encuentra en la isla de Cabrera, actúan de forma tan perversa y han sometido sus vidas a diversos crímenes que manifiestan que más que servir a Dios, luchan y lo decimos llorando, a favor del antiguo enemigo…

No se sabe ni de qué enemigo, ¿del diablo?, ni de qué pecados o herejías se les acusa, pero esa es la historia.

En el año 1809 Cabrera se convierte en un improvisado campo de concentración, quizás el primero de la historia contemporánea. Aquí vinieron a parar para los prisioneros franceses procedentes de Cádiz. La armada imperial de Napoleón había sufrido el verano anterior su primera derrota, el general Dupont fue derrotado en Bailen por las heteróclitas tropas hispano inglesas de Castaños y Reding. Los más de 20 mil cautivos suponen un problema para la retaguardia de un país inmerso en la guerra de Independencia y nadie sabe qué hacer con ellos. Finalmente la solución parece ser mandarlos a Mallorca, pero por el temor de posibles contagios de peste y tifus, hace que en última instancia se opte por el “destierro” a Cabrera.

Las cifras no son muy exactas, pero se cree que aquí vinieron unos 11 a 12 mil prisioneros y que 5 años después solo salieron un poco más 3 mil. Algunas inscripciones son aún visibles en el Castillo y pudimos ver las ruinas de algunas de las casas del poblado que creció en el puerto. Los temas tabús en esta historia fueron el canibalismo, la antropofagia, debido a la escasez de alimentos, largos periodos de hambruna cuando la nave de los víveres, procedente de Palma, no podía llegara la isla por mal tiempo. Y por supuesto el sexo, ya que las prostitutas, que acompañaban por aquel entonces a los ejércitos y que se contaban también entre el censo de prisioneros, no eran desde luego suficientes para cubrir las “necesidades” de los numerosos cautivos y de ahí la “sombra” de una homosexualidad forzada.

El pronóstico para mañana es mejor, igual podremos seguir avanzando en nuestra ruta.


Tetradracma; S. V a.C.
 
Consell de Mallorca
 
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