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Tras las huellas de Ulises

Salida de Mallorca a Cabrera (II).

23 de abril, 2006
Día de San Jordi, la primera en la frente
Cabrera, Baleares España.
BMS (Bulletin Météo Spécial) numero 138, Meteo France. NE Fuerza 8 para la zona Oeste Cabrera y Palos.


“En cuanto apercibas en lo alto de una higuera una hoja igual en tamaño a la huella que deja sobre la tierra la corneja, entonces el mar se abre, deviene accesible. Es la navegación de primavera, de la cual no hago ningún elogio: mi corazón la juzga desagradable y azarosa. ¿Cómo sustraerse a sus vicisitudes?”
(Hesiodo, versos 678-684)

Después de la despedida del Consejero de Turismo de Mallorca, Francisco Buills, periodistas y amigos que llegaron a desearnos suerte, zarpamos a las 11:40 a.m. con aviso de temporal y pronóstico de ENE de fuerza 5 a 7. “Weather online” daba una previsión ligeramente más optimista, pero la meteó francesa resulto correcta.
Al salir, el cielo era gris, una fina capa de estratos, y había buen viento. El plan era ir hasta Cabo Blanco y según el viento, y sobre todo la ola, el estado del mar, iríamos a Cabrera, o como alternativa navegaríamos al abrigo de la costa para encontrar refugio en La Rápita.

El Castillo de Cabrera
Foto: Isabelle Moureau - Llegada a Cabrera, las gaviotas nos reciben jugando con las rachas de viento.

Al pasar Cabo Blanco Poseidón nos dejó hacer rumbo a Cabrera con marejada respetable pero aún razonable, no muy brava. Pero a las 5 millas fuera de Cabo Blanco el viento, que hasta entonces se había mantenido entre 20 y 25 nudos constantes, subió hasta 30/35 nudos, una fuerza 7 Beaufort bien establecido y con rachas que superaban los 40, flirteando pues con fuerza 8. Lo bueno --y que nos animó-- fue que salió el sol.

Con tres rizos en la mayor y un foque pequeño, algunas olas nos empaparon pero a las 4 de la tarde fondeamos en Cabrera. La última parte del trayecto, desde mitad del Freu y hasta el sotavento de la Conejera, fue la más incómoda, el mar llegaba con fuerza y desordenado por el costado de babor, algunas olas rompieron en la bañera, ducha involuntaria y acabamos arriando la mayor para evitar las orzadas. Como si fuera casi un tormentín, con el génova enrollado hasta dejar solo un pequeño triangulo, alcanzamos finalmente la bocana del maravilloso puerto natural de Cabrera, un abrigo perfecto para esta rasca de Levante.
Hicimos 26.8 millas de corredera en 4 horas, o sea que casi 7 nudos de promedio. Es todo un record.

Hoy el día se lo han ganado Santa Rita, la de las causas perdidas y Poseidón que nos puso un reto, pero superable.
Fondeamos en una de las boya de la playa “Es Pagès” y abrimos la primera botella de vino Veritas, tinto de Binissalem, que nos regaló José Luís Roses para estas ocasiones y cenamos a bordo.
Toda la noche sopló el viento con rachas fuertes que hacían rolar el barco en torno a la boya.



Tetradracma; S. V a.C.
 
Consell de Mallorca
 
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